CARNE ARGENTINA 2017

1er. exámen de la relación Trump/Macri: Dicen que no habrá una de cowboy

Pocos días antes que asuma Donald Trump la Presidencia de Estados Unidos, se sabrá fehacientemente si el país del Norte abrirá su mercado al ingreso de carnes argentinas. Para ello, habrá que esperar el dictamen que hará una delegación del servicio sanitario que arriba al país el lunes 28/11 para una auditoría en los frigoríficos exportadores para ver si las plantas y los procesos industriales son fiscalizados por el Senasa con criterios equivalentes a los estadounidenses en cuanto a inocuidad y calidad de las carnes. Los expertos recomiendan no dormirse y perfilar las exportaciones en Grass Fed Beef o cortes de animales criados a pasto para eludir los lobbies ganaderos del centro de USA.

Una de las primeras especulaciones de las muchas que se hicieron en la Argentina sobre las consecuencias que podría ocasionar la asunción de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos fue que se cerrarían las posibilidades del reingreso de las carnes argentinas al país del Norte.

En este caso, las publicó el diario La Nación, extraídas de declaraciones que le tomaron en Washington DC al experto Cullen Hendrix en comercio internacional del Peterson Institute for International Economics.

Pero, con el correr de los días, los agoreros vaticinios se fueron disipando en la Administración Macri, donde ahora se muestran optimistas: el subsecretario de Ganadería, Rodrigo Troncoso, se lo transmitió a la web Valor Carne: “Pensamos que no habrá ningún problema. Hay un procedimiento técnico que va mucho más allá de la Presidencia. Está prevista una inspección en los próximos días, la gira está preparada, los técnicos están viniendo. Si fuese la Argentina, tal vez no haríamos misiones en el exterior en la mitad de un cambio de gobierno, pero EE.UU. es otro país”.

Él confirmó de este modo que el 28/11 arribará al país una delegación del servicio sanitario del USDA, que estará hasta mediados de diciembre recorriendo frigoríficos para verificar la fiscalización que realiza el Senasa a los procesos industriales, a fin de comprobar si son equivalentes a los estadounidenses en cuanto a inocuidad y calidad de carnes.

Troncoso explicó a la publicación sectorial que “no habilitan frigoríficos, sino que analizan cómo se trabaja en la Argentina en materia de certificación de plantas y procesos, y si esto va en la línea con lo que ellos hacen allá. Es decir, que estudian los sistemas de equivalencia”, explicó.

La gran pregunta en este caso como en los otros que cita esta nota: ¿voluntarismo o información? ¿Especulación o dato concreto?

Lo que auditen será volcado en un informe que enviarán a la Argentina un par de semanas después. “Si resulta favorable, ya no hay más discusión. Entonces, habrá un comunicado oficial anunciando que el mercado está abierto. Pensamos que todo el trámite estará terminado a mediados de enero”, sostuvo Troncoso, teniendo en cuenta que durante las Fiestas hay muy poca actividad.

Y remarcó: “no nos preocupa que no podamos concluirlo antes del 20/01/2017 (fecha en que asume Donald Trump). Me parece que hay que dejar de lado la visión argentina, en donde cambia un Presidente y se paraliza todo. Ahí, no es así”.

Con respecto a un potencial resurgimiento del lobby en contra del ingreso de la carne de nuestro país, el subsecretario también se mostró optimista.

“Hubo instancias anteriores en las que se evaluaba abrir el mercado. En ese momento, los ganaderos norteamericanos jugaron su partido, pero esa etapa ya se superó. Ahora, estamos en la recta final y entendemos que no se puede volver atrás”, subrayó.

El mecanismo de aprobación de la entrada de las carnes argentinas es independiente de lo que haya podido interpretarse de las consignas que lanzara el candidato republicano en una campaña electoral que lo ubicaba como challenger.

Con la sorpresiva victoria de Trump aún candente, Hendrix señaló que "la Argentina tal vez sea una víctima de la caída del proyecto del TPP” y que “los exportadores de carne de Estados Unidos estaban esperando grandes ganancias en términos del acceso al mercado de Asia, lo que ayudaba a compensar las preocupaciones en torno del regreso de las importaciones de Argentina y Brasil".

De ese modo, dedujo que "si esas ganancias desaparecen por las trabas al TPP, esperaría más oposición doméstica a las importaciones argentinas a Estados Unidos", como es el caso de los limones y las carnes no termoprocesadas cuyos trámites para la importación desde Estados Unidos están casi terminados.

La autora de la nota en Valor Carne, Liliana Rosenstein, entrevistó al ex agregado agrícola argentino en el país del Norte y actualmente investigador en temas económicos y comerciales del International Food Policy Research Institute, con sede en Washington, Eugenio Díaz Bonilla, quien coincidió en que el proceso técnico de ingreso de las carnes argentinas finalizará tal como estaba previsto.

Aseguró que “no habrá cambios porque eso tiene su propio marco legal que, en general, no varía entre gobiernos diferentes. Además, hay un sistema administrativo estatal que continúa. Finalizados los trámites, obtendremos el acceso al mercado como en algún momento tuvimos y se interrumpió por la aftosa”.

Presiones de ganaderos

Sin embargo, la acción de los lobbies siempre está agazapada, y no reconoce administraciones ni partidos gobernantes, si bien algunos pueden quedarles más cómodos que otros.

En tal sentido, Díaz Bonilla no descarta que en el nuevo escenario político puedan resurgir presiones de los ganaderos estadounidenses. “Tradicionalmente, los sectores rurales votan a los republicanos, no sólo a Trump, sino a senadores y otros representantes. Algún grupo que tenga intereses propios y quiera limitar la competencia en el mercado, podría aprovechar para volver a esgrimir su lobby pero debería hacerlo en el contexto de las reglas”, advirtió.

Martín Piñeiro, productor agropecuario y director del Comité de Agricultura del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales, alertó que “por más que Trump haya dicho todo lo que conocemos acerca de proteger su mercado, son los republicanos los que han votando las leyes que llevan hacia la apertura comercial. En el Congreso, a la hora de tratar iniciativas sobre globalización, Barack Obama consiguió más respaldo de ese partido que de los propios demócratas. Entonces, habrá importantes limitaciones para lo que realmente pueda hacer”, opinó.

Entre los analistas, hay consenso de que los ejes de la política internacional de Trump serán intentar debilitar las organizaciones internacionales, aproximarse a regímenes autoritarios y profundizar el proteccionismo. “Para los dos primeros lograría el apoyo del Partido Republicano, pero para el tercero a mí me parece que no”, advirtió Piñeiro.

Lobby exportador

Bonilla recomendó que la embajada argentina y el IPCVA, entre otros, se abstrayeran de cualquier especulación y se pusieran sin perder tiempo a hacer contactos y alianzas con los supermercados y restaurantes a los que la carne argentina les puede interesar, mostrando su muy buena relación calidad-precio para poder entrar a esos nichos.

Aun así, remarcó que “lo que vendería la Argentina es una cantidad muy menor dentro de lo que importa EE.UU. Las 20 mil toneladas que podríamos colocar dentro de la cuota, no son las 400 mil que ingresan desde Australia ni la gran cantidad que llega de México”.

En este escenario, Martín Piñeiro, productor agropecuario y director del Comité de Agricultura del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales, piensa que la Argentina debería tener una estrategia muy precisa en Estados Unidos no sólo para capturar mayor valor sino para evitar resistencias de los ganaderos locales.

“Habría que abocarse al Grass Fed Beef o cortes de animales criados a pasto, un nicho muy importante, que con los modelos productivos estadounidenses es cada vez más difícil de abastecer. Pienso que estos productos tendrán más aceptación que las carnes tipo commodities ”, finalizó.

Ejes de la política internacional

Piñeiro alertó que “entre los analistas, hay consenso de que los ejes de la política internacional de Trump serán intentar debilitar las organizaciones internacionales, aproximarse a regímenes autoritarios y profundizar el proteccionismo. Para los dos primeros lograría el apoyo del partido republicano, pero para el tercero a mí me parece que no”, advirtió.

En ese aspecto, continuó, “por más que haya dicho todo lo que conocemos acerca de proteger su mercado, son los republicanos los que han votando las leyes que llevan hacia la apertura comercial. En el Congreso, a la hora de tratar iniciativas sobre globalización, Barack Obama consiguió más respaldo de ese partido que de los propios demócratas. Entonces, habrá importantes limitaciones para lo que realmente pueda hacer”, opinó Piñeiro.

Bonilla propuso algunos argumentos que deberían usar los negociadores argentinos ante una eventual profundización del proteccionismo. “Trump se enfoca en aquellos países con los que EE.UU. tiene déficit comercial, como China, México, y no en la Argentina con la que tiene superávit. Entonces, se les puede decir: ‘nosotros no somos parte del problema, ya que les compramos más de lo que les vendemos. Les ofreceremos un producto excelente y ustedes seguirán teniendo superávit comercial con nuestro país’, razonó.

Narra la nota de Valor Carne, que Sebastián Rodríguez Larreta, ganadero y directivo de la Asociación Argentina de Angus, conoció durante un viaje que realizó a Washington en mayo para llegar con carnes certificadas de la raza apenas se abra el mercado estadounidense, que el contexto ya en ese momento era muy favorable para el regreso de la carne argentina de calidad, según dedujo de las reuniones que mantuvo con funcionarios del USDA, importadores, procesadores y ganaderos.

Y arriesgó que “ahora, tras el triunfo de Trump, las opiniones de los estadounidenses continúan siendo positivas para la reanudación del comercio”, afirmó en declaraciones a Valor Carne al regresar del Congreso Mundial de la Carne de hace pocos días en Uruguay, simposio en el que hubo más de 700 referentes de la actividad de 37 países de América, Europa, Asia y Oceanía.

“Las elecciones fueron en la mitad del evento y cuando ganó el partido republicano todos coincidieron en que esto no afectará el mercado de la carne ni habrá marcha atrás con el trámite de ingreso de nuestro producto. EE.UU compra un millón de toneladas por año y vende otro tanto, y en este proceso generan valor: mueven los puertos, las rutas, la logística y el trabajo. Además, la Argentina ya está encaminada para mantener una relación más fructífera con el país del Norte, no veo porqué vayan a frenar lo poquito que les vamos a enviar”, argumentó.

Más aún, “una de las conclusiones del congreso fue que el comercio mundial de carne seguirá en aumento”, resaltó Rodríguez Larreta.

Balanza cárnica favorable en el Norte

Piñeiro también mostró una visión optimista en cuanto al tema de las carnes. “EE.UU. compra y vende grandes volúmenes, pero las importaciones netas de carne son menores. ¿Cuánto puede afectar eso al empleo americano, una de las variables bajo la mira? Creo que muy poquito”, dedujo.

Y agregó: “dado que los Estados del centro del país, donde se produce el ganado, mostraron gran apoyo al partido republicano, el lobby sectorial podrá tener alguna nueva influencia pero no como para cortar un proceso de apertura que ya está tan adelantado”.

Donald Trump conoce tan perfectamente el negocio de la carne, como que en 2007 creó una empresa para vender cortes de alta calidad en cajas de lujo, vía Internet, bajo la marca Trump Steaks. Se trataba de productos provenientes de ganado tipificado Prime y Angus certificado, para lo cual hizo un convenio con la firma comercializadora The Sharper Image.

Su desenfrenado hedonismo lo llevó incluso a protagonizar un spot publicitario en el que decía mirando a cámara: “Créanme, entiendo de carne, es mi comida favorita”.

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