REPORTEROS HACEN CONTROL DE DAÑOS

Temor a la libertad de prensa con Trump en la Casa Blanca

Desde el atentado contra las Torres Gemels a la fecha, la libertad de informar ha sufrido daño en USA. Ya sea por la lucha contra el terrorismo, ya sea por la seguridad del Estado o por cualquier otro motivo, aún Barack Obama resultó una pesadilla para los medios de comunicación. La perspectiva con Donald Trump en la Casa Blanca incrementa el riesgo porque Trump viene de colisionar con periodistas y medios que no acatan su voluntad. El caso del The New York Times es singular porque es un poderoso medio de comunicación que votó públicamente por candidatos demócratas en todas las elecciones presidenciales recientes. Con Trump hubo batalla todo el tiempo, y ahora Trump será el jefe del Salón Oval. Anticipando el escenario escribió Jim Rutenberg, columnista del matutino neoyorkino.

por JIM RUTENBERG

NUEVA YORK (The New York Times). Eran mediados de Junio, y las relaciones entre Donald J. Trump y los medios de noticias habían tomado otro giro desastroso. Él ya había prometido cambiar las leyes contra la difamación para hacer más fácil demandar a los periodistas, y sus insultos personales se habían vuelto más viciosos. Un reportero era un “puerco” y otro era “de tercera”.

Lo más preocupante era que él estaba manteniendo una 'lista negra' de medios de comunicación a los que excluía de sus reuniones.

Lo llamé en aquel momento para ver cómo funcionaría todo esto en una Administración Trump. ¿Negaría él credenciales de la Casa Blanca seleccionando qué periodistas y cuáles organizaciones de noticias podrían obtenerlas?

“No”, respondió. “En ese caso represento a la nación”.

Sólo podemos esperar que sea cierto. Porque si el señor Trump mantiene la postura que exhibió durante la campaña -en pie de guerra- el futuro tendrá unos días muy oscuros, no sólo para los reporteros sino también para el sistema constitucional estadounidense que confía en una prensa fuerte y libre.

Una cosa es mantener una guerra contra la prensa como candidato, donde lo más que uno puede hacer en efectuar prohibiciones de reportajes en las reuniones, disparar insultos y negar entrevistas y acceso (lo cual ya es bastante malo).

Otra cosa es hacerlo desde la avenida Pennsylvania al 1600 (N. de la R.: Casa Blanca), donde tienes el control sobre qué información gubernamental vital se hace pública, y donde tienes influencia sobre el Departamento de Justicia, que bajo el presidente (Barack) Obama ha mostrado una sobre exuberancia en la investigación de periodistas y 'soplones' que les filtran información.

Imaginen lo que alguien, con un deseo de venganza y una mala opinión sobre la 1ra. enmienda (libertad de expresión) podría hacer con semejante poder.

Por su parte, las salas de redacción estadounidenses están llevando a cabo sus propias reevaluaciones, prometiendo hacer un mejor trabajo en la cobertura de los temas que animan a su público, y reconociendo que el señor Trump dio un toque de alerta acerca del estado de ánimo nacional, un poder que no pudieron anticipar.

Ahora saben que si lo subestiman otra vez será por su propia cuenta y riesgo. Aun así, ellos también saben que la enorme necesidad de hacer encuestas confiables, que promuevan la verdad frente a cualquier cosa.

En los días inmediatos a la victoria de Trump, los periodistas que no trabajen en organizaciones como Breitbart (N. de la R.: Breitbart News es un periódico conservador ultra simpatizante de Donald Trump, y cuyo director, Steve Bannon, fue designado jefe de estrategia y principal consejero en la Casa Blanca), se preparan para potenciales retos a la hora de reportar, retos nunca antes vistos, mientras que los abogados descartan posibles estrategias legales, si es que el señor Trump iniciara una ofensiva contra las libertades de prensa.

Justo después de su victoria, el señor Trump telegrafió un tono más suave, declarando en el The Wall Street Journal, “ahora es diferente”. Tal vez estaba haciendo su antiguo y prometido “giro” para volverse “más presidencial que cualquiera” excepto Abraham Lincoln.

Pero, después, llegó la entrega del sábado en la noche de su entrevista de “60 Minutos” en la cual él dijo que mantendría su cuenta personal en Twitter para que cuando cualquier organización de noticias le hiciera “una mala nota”, él podría “tener un método para defenderse”.

Y no perdió la oportunidad de demostrarlo el domingo por la mañana, cuando atacó al The New York Times con un tuit que posteó: “Wow, el @nytimes está perdiendo miles de suscriptores debido a su muy pobre y desatinada cobertura del “Fenómeno Trump””.

La declaración era falsa: la cantidad de cancelaciones de suscripciones el domingo post elección fueron superadas por la cantidad de nuevas suscripciones que ocurrió en el período que siguió al resultado del martes, 4 veces mayor a la tasa de crecimiento del mismo período del cuatrimestre anterior.

En una atmosfera en la que no sorprende escuchar que literatura anti-semita fue enviada a la casa de un reportero judío -la dirección fue publicada online por simpatizantes del señor Trump- es difícil ver algo de todo esto como "presidencial", aunque la definición puede estar cambiando.

Lo curioso es que pocas grandes figuras políticas han tenido una codependencia e inclusive amistosa relación con la prensa como el señor Trump. Antes de que parara de hacer introducciones de noticias en la última fase de su campaña, él estaba camino a ser el nominado de un gran partido con mayor acceso a los medios en la historia moderna.

Pero disgustarle podría tener un coste sumamente personal, que la comentarista de Fox News Channel, Megyn Kelly, vivamente recuerda en su nuevo libro, “Settle for More.”

La señora Kelly, quien se convirtió en la némesis principal de televisión del señor Trump durante la campaña primaria (las internas del Partido Republicano), escribe sobre cómo el candidato, infeliz con un comentario que ella hizo en julio de 2015, la amenazó con desatar “mi hermosa cuenta de Twitter en tu contra”.

Después de soportar su durísimo interrogatorio en el 1er. debate primario, Trump cumplió con su promesa acerca de su cuenta en Twitter, lo que a su vez condujo a amenazas de muerte en contra de Kelly, quien escribió: “Tendré que gastar muchos días de los siguientes meses acompañada de personal de seguridad”. No ayudó, escribió ella, que el consejero especial del señor Trump, Michael Cohen, recirculara un tuit de los seguidores de Trump que decía “nosotros podemos degollarla”.

Eso fue seguido por lo que ella consideró otra amenaza, esta vez del director de campaña del señor Trump en ese momento, Corey Lewandowski. Ya que el Sr. Lewandowski, sin éxito, intentó convencer a un ejecutivo senior de Fox News para quitar a la Sra. Kelly del siguiente debate organizado por el canal, según cuenta ella, él dijo que odiaría verla pasar por “unos días muy difíciles” otra vez. Fox News describió la conversación a principios de este año.

El señor Lewandowski había sido la viva encarnación del agresivo acercamiento del señor Trump a la prensa. Él fue, después, arrestado por cargos de maltrato a la ex reportera de Bereibart, Michelle Fields. Los fiscales en Florida, al final, retiraron los cargos.

Después de un período pago en la CNN, el Sr. Lewandowski volvió bajo el ala de Trump la semana pasada y podría terminar en la Administración o en la oficina central del Partido Republicano.

Otro miembro del equipo de transición del señor Trump es el inversor de Silicon Valley, Peter Thiel, quien abrió un nuevo camino este año al financiar la demanda "Hulk Hogan contra Gawker" (Gawker Media fue un blog fundado por Nick Denton y Elizabeth Spiers), que resultó en la bancarrota (de Gawker) y su venta a Univisión.

Aunque técnicamente ese fue un caso de invasión a la privacidad, fue un modelo de lo que el señor Trump quiere provocar al reformar las leyes en contra de la difamación.

La mayoría de los abogados de la 1ra. Enmienda de la Constitución acuerdan que un cambio fundamental de las leyes en contra de la difamación requeriría una revisión del fallo del Tribunal Supremo New York vs. Sullivan. Y mientras que esto parece una remota posibilidad, Laura R. Handman, una abogada de la 1ra. Enmienda, dijo en una entrevista que el señor Trump podría encontrar formas de “darle la vuelta” al fallo.

Los abogados de la 1ra. Enmienda están más preocupados por las investigaciones sobre fugas de información, y también los pedidos de Actas de Libertad de Información (Derecho a la Información), que deberían proveer la mejor forma de exponer los secretos gubernamentales.

No busque muy lejos: el potencial fiscal general Rudolph W. Giuliani, quien como alcalde de Nueva York era tan alérgico a solicitudes de archivos (invocados por el Derecho a la Información) que las agencias de noticias y los otros medios con regularidad tuvieron que demandarle en sede judicial la información básica.

Los éxitos en los tribunales fueron insignificantes dado que los procedimientos burocráticos mantuvieron la información fuera de la vista del público por tanto tiempo que “él realmente ganó” (aunque hubiese perdido) dijo George Freeman, quien era del área Legal del The New York Times para entonces y ahora es el director ejecutivo del Media Law Resource Center.

Ya lo he dicho antes: la solución será lo que siempre ha sido, un buen y duro reportaje.

Para todas las discusiones acerca de cómo han perdido algunas de los tramos principales de la carrera, hay que recordar que los medios de noticias produjeron cantidad de investigaciones de alto vuelo periodístico:
* un vistazo a la declaración jurada que el señor Trump no compartía;
* investigación de como él y la señora Clinton dirigían sus fundaciones;
* investigaron los acuerdos de la empresa familiar; y
* denunció sin rodeos falsedades, la mayoría de las cuales provinieron del Sr. Trump.

La lección incorrecta para tomar es que los reporteros deberían dejar de relatar la verdad, dondequiera que conduzca.

Eso es más importante que nunca, dado que el Señor Trump y sus aliados han demostrado estar en la promoción de teorías conspirativas que pueden propagarse más rápido que nunca a través de las redes sociales.

Pero si hay algo que aprendimos este año es que el señor Trump hiso una campaña a través de sorpresas y bien puede gobernar a través de estas.

Ahora, ¿dónde está mi cinturón de seguridad?

Enterate de todas las últimas noticias desde donde estés, gratis.

Suscribite para recibir nuestro newsletter.

REGISTRATE

Dejá tu comentario