EL MUNDO QUE VIENE

Putin y Ji llamaron a Trump, cuando se debate la cuestión del liderazgo

El presidente de China, Xi Jinping, abordó las relaciones entre China y Estados Unidos en una conversación telefónica con el presidente electo de USA, Donald Trump; a quien luego llamó Vladimir Putin, el presidente de Rusia. En tanto, no cesa en USA la polémica acerca de la geopolítica de Trump.

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, ha llamado por teléfono al presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, para felicitarle por su victoria en las elecciones de su país y le ha deseado que tenga éxito a la hora de ejecutar su programa de campaña, según informa el Kremlin. Durante el diálogo, el mandatario ruso ha declarado su disponibilidad para mantener un diálogo constructivo entre Rusia y EE.UU., basado en la igualdad y el respeto mutuos y la consideración de ambas partes respecto a sus asuntos internos.

Putin y Trump coinciden en que, en estos momentos, las relaciones rusoestadounidenses son muy poco satisfactorias y se comprometieron a trabajar de manera conjunta para que la situación mejore, especialmente en los apartados económico y comercial.

Por su parte, el presidente electo Donald Trump ha señalado durante la conversación telefónica a Putin que está ansioso por mantener una relación fuerte y duradera con Rusia y su pueblo, de acuerdo a la web Russia Today (RT).

Xi

El presidente chino, Xi Jinping, y el presidente electo Trump, acordaron en una conversación telefónica reunirse "pronto" para hablar sobre la relación entre las 2 potencias, informó el canal estatal chino CCTV.

Xi dijo a Trump -quien durante la campaña prometió imponer una tasa del 45% a los productos fabricados por el gigante asiático-, que las 2 mayores potencias económicas del mundo "necesitan cooperación y que hay muchos temas en los que podemos cooperar".

Según CCTV, Xi y Trump "prometieron mantenerse en estrecho contacto, construir una buena relación de trabajo, y reunirse pronto para intercambiar sobre temas de interés mutuo y del desarrollo de las relaciones bilaterales".

En los últimos años las tensiones entre Beijing y Washington DC se han vuelto más tensas, tanto en el plano económico como en el geopolítico.

Las reivindicaciones chinas en Mar de China meridional y de un archipiélago controlado por Japón dieron lugar a enfrentamientos verbales entre el país comunista y el gobierno de Barack Obama.

Durante la campaña electoral, marcada por escándalos y declaraciones ultrajantes, la prensa china había denunciado los defectos del sistema democrático estadounidense sin tomar partido por ninguno de los dos candidatos.

Xi, en un telegrama de felicitación a Trump el miércoles 09/11, dijo estar "impaciente" por trabajar con el presidente electo "sin confrontación" y "en virtud del principio de respeto mutuo".

La cuestión del liderazgo global

Jackson Diehl, columnista del periódico estadounidense 'The Washington Post' y experto en asuntos internacionales, ha afirmado en un artículo de opinión que "la Administración Trump pondrá fin a los 100 años del liderazgo mundial de Estados Unidos, que comenzó en 1918".

Según señala Diehl, tras la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, sobran teorías acerca de la futura estrategia en la política exterior del nuevo líder estadounidense. Algunos predicen que EE.UU. "desgarrará la alianza de la OTAN" y cederá su esfera de influencia en Eurasia a Rusia y en el Pacífico a China, y que entre sus aliados estarán los países que se oponen a la globalización.

Muchos, por el contrario, creen que Trump aplicará "una versión más ruda de la política exterior del presidente Obama": ataques aéreos contra los terroristas, relaciones ásperas con Rusia y China e intentos de obligar a los socios europeos a gastar más en las necesidades de la OTAN.

La principal razón de estas diferencias, según el experto, es que nadie, incluido el mismo Trump, ha formulado aún los principios en los que se basará la política exterior de Estados Unidos. Muchos temen que Trump "conduzca al mundo a un caos aún más profundo y comience una guerra comercial global, o tal vez una guerra real". Por otro lado, según Diehl, se espera que el presidente electo "sea contenido por sus asesores sensatos, la burocracia, el Congreso y ― tal vez― por las responsabilidades del cargo".

Para Jackson Diehl, el nuevo líder de EE.UU. enfrentará "dos grandes pruebas" en los asuntos internacionales. La primera tiene que ver con los nombramientos para el futuro gabinete de Trump. El columnista subraya que "los principales nombramientos importan porque determinarán si los profesionales de la política exterior del Partido Republicano se unen o rechazan la nueva Administración". En caso de que se apunten, "la elaboración de políticas puede tomar un curso relativamente convencional".

Asimismo, Diehl destaca que otra prueba importante para la política exterior de Donald Trump, será su relación con el presidente de Rusia, Vladímir Putin. Dada la actitud positiva hacia el líder ruso que mostró Trump durante la campaña electoral, el periodista presagia un intento de mejorar las relaciones entre ambos países. Si Trump propone una temprana reunión con Putin, Diehl sugiere que el país verá "si el nuevo presidente es diferente a Obama y George W. Bush".

Además, el columnista alega que en caso de una cooperación bilateral más estrecha en el tema sirio, o quizás incluso la eliminación de las sanciones antirrusas, se tratará de un cambio en el orden mundial, porque "la postura de Trump hacia Rusia predeterminará sus relaciones con aliados clave en Europa y Oriente Medio".

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