BOCA DE POZO

Tras años de ignorar, Cristina aumenta el gas y habla de "inteligencia" (?)

Sólo un aumento en los precios de boca de pozo estimulará la producción para comenzar a salir de la crisis energética. Costó que el Gobierno lo admitiera y ahora, tardíamente y acosado por la falta de dólares para pagar importaciones que él mismo alentó, avanza en ese sentido. La Presidente anunció una suba hasta los US$7,5 por millón de BTU en el precio que se le paga a los productores de gas. Actualmente ronda los US$2,5. La mandataria hizo suyo un razonamiento que hace mucho ya había hecho el gobernador de Neuquén, la principal provincia gasífera del país.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Era la única salida posible, pero al Gobierno le tomó unos cuantos años admitirlo. Sólo una recomposición de precios que estimule la inversión es lo que le permitirá al país salir del atolladero de la decadencia productiva en materia de hidrocarburos. Pero el oficialismo  se mantuvo indiferente a ese tema. Es más, expropió la mayoría accionaria de YPF con el argumento de que el control estatal de la petrolera, por sí sola, iba a revertir la crisis energética que azota a la Argentina desde hace varios años. 

Pero la solución no es mágica. Y el Gobierno ahora hace tardíamente movimientos en el sentido correcto, acuciado por el déficit de la balanza comercial del sector, que como recordó este miércoles en la Conferencia de UIA la presidente Cristina Fernández, alcanzó en 2011 los US$3.000 millones.
 
El mayor problema es el del abatecimiento de gas, muy importante para el sector industrial, cuya merma productiva obliga al país a importar el oneroso GNL en buque, una idea de Julio De Vido cuando tenia una armoniosa relación con la YPF de los Eskenazi. Tendiente a estimular la extracción local la Presidente anunció este miércoles (28/11) una medida muy esperada por las provincias productoras del fluido, principalmente Neuquén: la suba de los precios a boca de pozo, es decir, lo que se le paga a los productores.
 
Desde el atril de UIA, en el hotel Sofitel de Los Cardales, la Presidente le dedicó un párrafo al "déficit" en materia energética (ella aclaró que hablaba de la "balanza comercial", sino "los titulares...") y adelantó que el precio del gas pasará a US$7,5 por millón de BTU (la unidad de medida del gas) para los nuevos pozos que entren en producción. O sea que no se pagará aumento a la producción "vieja". 
 
"Entre pagar US$3.500 millones al exterior o pagarlos aquí... se trata de una cuestión de inteligencia", señaló la Presidenta, un razonamiento que ya había deslizado hace tiempo, y en varias ocasiones, el gobernador de Neuquén, Jorge Sapag, pero que ella misma prefirió ignorar aumentando más y más las importaciones que ahora se vuelven el causal del cambio de política. Así que lo de la "inteligencia" ...se puede discutir. 
 
La mandataria explicó que el esquema comenzará por YPF y que luego se extenderá en el resto de las compañía."También lo vamos a trasladar a las empresas privadas. Queremos que nos aseguren inversión y volumen", sostuvo le Presidente. Hoy la principal productora de gas en el país es la francesa Total. 
 
Anteriormente, el Gobierno ya había comenzado a admitir que el congelamiento de los precios era el problema, y no simplemente las decisiones empresarias, cuando autorizó una suba del 300% para el precio del  gas destinado al GNC. 
 
El Gobierno también comprendió que producto del congelamiento tarifario es el atraso en las inversiones en estructuras de distribución eléctrica, tan necesarias para soportar los días de mucha demanda. Y entonces autorizó la aplicaciòn de un  cargo extra en las boletas de luz para financiar obras. 
 
La cruda realidad golpea de la peor forma en la Casa Rosada. Y este año ya le costó US$2.500 millones en concepto de rojo energético. Son datos que reconoce el INdEC en su último informe de Intercambio Comercial. Según el reporte publicado la semana pasada, entre enero y octubre se fueron por la ventanilla de las importaciones energética US$8.173 millones, casi US$100 millones más que en el mismo período del año pasado, contra los US$5.500 millones que ingresaron en concepto de importaciones. 
 
El rojo calculado para este año rondaría la misma cifra que el año pasado. Claro que aquí incide el menor nivel de actividad producto de la desaceleración y que hizo resentir la demanda. Un factor que no estaba en 2011.