ANTHROPIC
IA y Ciberseguridad: Project Glasswing, la alianza de los gigantes para frenar ataques imposibles.
Anthropic lanza Project Glasswing junto a Google y Microsoft. Descubra cómo la IA Claude Mythos detecta fallas de software.
La empresa Anthropic anunció el lanzamiento de Project Glasswing, una iniciativa que reúne a gigantes tecnológicos como Apple, Google, Microsoft y Amazon Web Services con un objetivo común: evitar que la propia IA se convierta en una amenaza difícil de controlar.
Qué es Claude Mythos Preview y por qué asusta a los expertos en seguridad?
El disparador fue un nuevo modelo experimental, Claude Mythos Preview, que según la compañía ya demostró una capacidad inédita: detectar y explotar vulnerabilidades en software con un nivel que supera al de la mayoría de los expertos humanos.
Detecta fallas que nadie había visto
De acuerdo con la información oficial, Claude Mythos Preview identificó miles de vulnerabilidades críticas, incluso en sistemas utilizados como sistemas operativos y navegadores web. Algunas de esas fallas llevaban décadas sin ser detectadas, pese a auditorías humanas y pruebas automatizadas.
Entre los casos más llamativos:
- Un error de 27 años en OpenBSD que permitía colapsar sistemas de forma remota.
- Una vulnerabilidad de 16 años en FFmpeg que había pasado millones de tests sin ser detectada.
- Fallas encadenadas en el kernel de Linux que permitían escalar privilegios hasta tomar control total del sistema.
Lo más relevante no es solo que las encontró, sino que lo hizo de forma casi autónoma.
Más rápido, más barato, más accesible
Encontrar vulnerabilidades siempre fue una tarea compleja, reservada a especialistas. Pero con estos modelos, el costo y la dificultad bajan.
Eso cambia todo porque lo que antes llevaba meses, ahora puede resolverse en minutos.
¿Cuál es el riesgo? La IA también puede potenciar ataques
La ciberseguridad siempre fue una carrera entre atacantes y defensores. La diferencia ahora es la velocidad.
Según explican desde Anthropic, estas capacidades pueden ser usadas tanto para proteger sistemas como para atacarlos. Y si caen en manos equivocadas, el impacto puede ser masivo: desde robo de datos hasta interrupciones en infraestructura crítica.
Sectores como energía, salud, finanzas o transporte dependen de software que, en muchos casos, todavía tiene vulnerabilidades sin descubrir.
Un problema que escala rápido
La preocupación central es el tiempo. Mientras desarrollar defensas puede llevar años, el avance de la IA ocurre en cuestión de meses.
Por eso, el propio proyecto reconoce que estas capacidades podrían expandirse rápidamente, incluso a actores que no prioricen la seguridad.
Project Glasswing: una respuesta colectiva
Las empresas que compiten, ahora colaboran
El proyecto reúne a algunas de las principales compañías tecnológicas y de ciberseguridad del mundo, incluyendo también a Linux Foundation, NVIDIA, Cisco y Palo Alto Networks, entre otras.
Ningún actor puede resolver este problema solo. Las organizaciones participantes tendrán acceso anticipado al modelo para:
- Detectar vulnerabilidades en sus propios sistemas
- Probar escenarios de ataque
- Fortalecer infraestructuras críticas
Además, más de 40 organizaciones adicionales trabajarán sobre software open source, que constituye gran parte de la base digital global.
La carrera de los 100 millones de dólares: ¿Quién controla la IA defensiva?
Anthropic anunció hasta 100 millones de dólares en créditos para el uso del modelo, además de fondos destinados a seguridad en software abierto.
El mensaje es claro: esto no es una prueba experimental, sino una carrera contra el tiempo.
Más ataques, pero también mejores defensas
El avance de modelos como Claude Mythos Preview sugiere que la ciberseguridad está entrando en una nueva etapa. Ya no dependerá solo del talento humano, sino de sistemas automatizados capaces de analizar código a gran escala.
Esto podría generar dos escenarios en paralelo: Más ataques, más rápidos y sofisticados, y mejores herramientas para prevenirlos
Una ventaja que todavía está en disputa
El punto clave es quién llega primero. Si los sistemas defensivos logran adaptarse antes que los atacantes, la IA podría fortalecer la seguridad global. Si ocurre lo contrario, el efecto podría ser el opuesto.
Por ahora, iniciativas como Project Glasswing buscan inclinar la balanza del lado defensivo.
En el fondo, el problema no es la inteligencia artificial en sí, sino la velocidad. La industria tecnológica, por primera vez en mucho tiempo, no está reaccionando a un ataque, sino intentando anticiparse a uno.
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