La mayor contaminación radiactiva accidental del mar
Aunque en la central nuclear de Fukushima Daiichi no se produzcan en el futuro más escapes de sustancias radiactivas hacia el mar, las fugas radiactivas recibidas por las aguas marítimas durante la catástrofe nuclear, tanto por la caída al agua de partículas transportadas por el aire, como por las descargas directas de material radiactivo al mar, representan la mayor emisión radiactiva accidental soportada por el mar en la historia de la energía nuclear.
23 de enero de 2012 - 18:21
Desolador el resultado de una investigación que confirma otra anterior, acerca de algunos aspectos del grave accidente nuclear ocurrido en Fukushima Daiichi.
En el nuevo estudio, realizado por el equipo del químico Ken Buesseler, del Instituto Oceanográfico de Woods Hole, en USA; Michio Aoyama, del Instituto de Investigación Meteorológica; y Masao Fukasawa, de la Agencia de Ciencia y Tecnología Marinas y Terrestres, estas dos últimas instituciones en Japón, se analizó la evolución de los niveles de radiactividad alcanzados como consecuencia de las fugas durante los primeros 4 meses después del accidente.
La central nuclear Fukushima Dai-ichi o Fukushima I es un conjunto de 6 reactores nucleares, en la villa de Ōkuma, Distrito Futaba, de la Prefectura de Fukushima, en Japón, con una potencia total de 4,7 GW, 1 de las 25 mayores centrales nucleares del mundo.
Fukushima I-I fue el primer reactor nuclear construido y gestionado independientemente por la compañía japonesa Tepco.
La planta nuclear de Fukushima I fue diseñada por la compañía estadounidense General Electric y comenzó a generar energía –fue conectada a la red eléctrica– en el año 1971.
Las instalaciones sufrieron varios accidentes:
> 25 de febrero de 2009,
> 26 de marzo de 2009,
> 2 de noviembre de 2010, y
> 11 de marzo de 2011, luego del terremoto magnitud 9,0 en la escala sismológica de magnitud de momento, en la costa nordeste de Japón. Ese día los reactores 1, 2 y 3 estaban operando, mientras que las unidades 4, 5 y 6 estaban en corte por una inspección periódica. Cuando el terremoto fue detectado, las unidades 1, 2 y 3 se apagaron automáticamente (llamado SCRAM en reactores con agua en ebullición). Al apagarse los reactores, paró la producción de electricidad. Normalmente los reactores pueden usar la electricidad del tendido eléctrico externo para enfriamiento y cuarto de control, pero la red fue dañada por el terremoto. Los motores diésel de emergencia para la generación de electricidad comenzaron a funcionar normalmente, pero se detuvieron abruptamente a las 15:41 con la llegada del tsunami que siguió al terremoto.
El informe indica que los vertidos de la central nuclear de Fukushima Daiichi alcanzaron su punto máximo un mes después del terremoto y el tsunami del 11/03 que provocaron el accidente nuclear, y continuaron al menos hasta Julio.
El nuevo informe revela que los niveles de radiactividad, aunque elevados, no son una amenaza directa para los seres humanos o la vida marina, pero advierte que los efectos de la acumulación de radionucleidos en los sedimentos marinos son poco conocidos.
En las zonas marítimas de los puntos de vertido, las concentraciones de cesio-137, un isótopo radiactivo con un periodo de semidesintegración de 30 años, alcanzaron niveles 50 millones de veces por encima de lo normal o de los existentes con anterioridad.
Las concentraciones mar adentro, a unos 30 kilómetros de la costa, fueron superiores a las registradas en aguas marinas poco después del accidente de Chernóbil, hace 25 años.
El gran impacto marítimo de la catástrofe nuclear japonesa está muy relacionado con el hecho de que la central nuclear de Fukushima está ubicada junto al mar, mientras que la de Chernóbil está a varios cientos de kilómetros de las cuencas de agua salada más cercanas, el Mar Báltico y el Mar Negro.
En cualquier caso, debido a los procesos oceánicos de mezcla de aguas, los niveles de contaminación radiactiva se diluyeron rápidamente frente a la costa noroeste de Japón.
Para el nuevo estudio se emplearon datos sobre las concentraciones de cesio-137, cesio-134 y yodo-131, como base para comparar los niveles de radionucleidos liberados en el océano, con niveles de antes del accidente registrados en el perímetro oceánico en torno a Japón.
El equipo ha constatado que las emisiones al mar alcanzaron su punto máximo en Abril, un hecho que los expertos atribuyen al complejo patrón de descarga de agua de mar y agua dulce, usadas para enfriar los reactores y las barras de combustible gastado, así como a las interacciones con las aguas subterráneas, y la liberación intencional y no intencional de materiales radiactivos mezclados, desde los reactores de la central.
Aunque las concentraciones de algunos radionucleidos fueron disminuyendo, en Julio todavía eran 10.000 veces más altas que los niveles medidos en 2010 frente al litoral nipón.
Esto indica, tal como afirman los autores del nuevo estudio, que la central nuclear ha seguido siendo una importante fuente de contaminación para las aguas costeras de Japón. Los autores del estudio no cuentan, sin embargo, con datos suficientes para poder determinar los puntos exactos de las fugas.
Es probable que la acción conjunta de varias fugas haya formado una combinación de emisiones directas desde los reactores o los tanques de almacenamiento, e indirectas desde las aguas subterráneas por debajo de los reactores o de los sedimentos costeros, que probablemente quedaron contaminados durante el período máximo de escapes radiactivos.








