CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Con la deuda de los estudiantes universitarios en más de US$ 1 billón, el Congreso estadounidense deberá redefinir el beneficio. En el año 2005, el Congreso estableció la prohibición de cancelar la deuda de los estudiantes mediante el procedimiento de bancarrota o quiebra personal, para evitar las tentaciones de impago por parte de jóvenes graduados sin bienes a su nombre.
Los universitarios endeudados, una clave electoral en USA
En los últimos 5 años, la deuda de los estudiantes estadounidenses se ha multiplicado y supera ya al volumen total de las deudas por tarjetas de crédito en USA. Un aumento en el pasivo que no cesa: en el período 2001-2011, los ingresos medios de los licenciados entre 25 y 34 años cayeron -15%.
Sin embargo, ahora algunos legisladores piensan que es el momento de levantar esa restricción antes de que miles de jóvenes acaben enterrados durante décadas bajo una montaña de intereses impagables.
En 2011, el monto de préstamos estudiantiles superó US$ 100,000 millones por primera vez, reportó el diario USA Today. En 2012 se espera que 66% de los egresados tendrán una deuda promedio de US$ 29.000, informó el Chicago Tribune.
Mediante el crédito educativo, cuyos clientes crecen al 2% anual, se han colocado US$ 1.7 billón, y el fondo rotatorio supera al de todas las tarjetas de crédito.
Pero, a causa de que el sistema universitario depende cada vez más de los ingresos de matrícula y no de financiamiento estatal para su misión académica, la deuda con los centros educativos es mayor que la deuda con las instituciones crediticias.
Ante la aparición en los medios de diversos casos de personas atrapadas en una red de deudas imposibles de devolver, el senador Dick Durbin propone facilitar a los prestatarios la posibilidad de liberarse de sus obligaciones con entidades privadas.
Tanto Barack Obama como el candidato republicano Mitt Romney han pedido al Congreso que prolongue la congelación de la tasa de interés del 3,4% para los préstamos que concede el Gobierno. De no ser así, la tasa se doblará a partir del 01/07.
La diferencia entre préstamos públicos y privados es clave: los primeros representan más del 90%, aunque los límites que se establecen han llevado a muchos estudiantes a realizar combinaciones acudiendo a ambas fuentes de financiación para costear su educación.
Entre quienes apoyan la posibilidad de declararse en bancarrota se encuentran asociaciones de consumidores, representantes de las universidades y abogados especializados, aunque por razones distintas.
Unos argumentan que la amenaza del impago llevará a las entidades a ofrecer condiciones más justas, otros ven una nueva oportunidad de negocio.
En el extremo opuesto, los ‘lobbies’ bancarios expresaron, en una carta enviada al Senado, que “el sistema de bancarrota supone abrir la puerta al abuso”.
En lo referente a los préstamos públicos la cuestión de la bancarrota es más delicada porque implicaría que fuese el erario público el que corriese con los gastos.
Aún está por ver la acogida que recibe la propuesta del senador Durbin, pero 27% de los estudiantes endeudados ya está retrasado en al menos 1 de sus pagos. Esto supone que, técnicamente, 1 de cada 4 ya puede ser calificado como “moroso”.
"Estos jóvenes aceptaron el equivalente a la hipoteca de una vivienda en deuda antes de gozar de un ingreso normal, basada en promesas falsas y sin saber que la deuda es inapelable (según las leyes estadounidenses), sin importar las circunstancias de vida o la capacidad de pago" de los deudores, escribió Alex Pareene, en la revista Salon.
[ pagebreak ]
De acuerdo a Alberto Ampuero, en el diario La Opinión, de Los Angeles, California, el asunto de fondo es la desfinanciación de la educación pública.
"Si hay que identificar una señal como el punto clave en la corporativización de la universidad, esta sería la disminución en el financiamiento público de las universidades.
En una situación en que el dinero era escaso, las instituciones públicas comenzaron a buscar y a obtener dinero de donantes corporativos, que comenzaron a entrometerse en la gobernanza interna de las universidades.
"Una vez que se hace algo semejante, una vez que se reniega del compromiso con una universidad pública mediante dineros públicos, se pone en movimiento toda esta mercantilización y corporativización", dice Peter Seybold, ex director de la Universidad de Indiana."
El gobierno de Barack Obama ha insistido en que la educación superior para jóvenes y trabajadores es lo más importante para superar la crisis económica, y ha promovido préstamos federales o garantizado créditos privados, por lo que ahora los bancos tienen un buen negocio.
Percibiendo un creciente mercado subsidiado por el gobierno, se multiplicaron las instituciones académicas de educación superior con fines de lucro, que se han dedicado a matricular estudiantes con asistencia y préstamos federales, sobre todo alumnos de bajos ingresos o trabajadores que buscan volver a capacitarse al perder su empleo.
En tanto, las colegiaturas en universidades públicas se han incrementado, en promedio, 8.3%, mientras cientos de universidades privadas (sin fines de lucro) ahora cobran entre US$ 40.000 y US$ 50.000 al año por enseñanza + vivienda.
También crecen los casos de impagos, que superan el 8,8%.
En otras palabras, de los 3.6 millones de personas que empezaron a pagar sus préstamos entre septiembre de 2008 y septiembre de 2009, unas 320,000 entraron en cesación de pagos el 30 de septiembre de 2010.
Con un mercado laboral aún tambaleante, estos préstamos cada vez son más difíciles de pagar.
Ben Feller, de la agencia The Associated Press, explicó la situación política:
"Para atraer a los votantes jóvenes, el presidente Barack Obama hace campaña para evitar que el costo de los préstamos universitarios se incremente para millones de estudiantes y ha llevado su mensaje a tres estados de importancia estratégica para su reelección.
Al embestir contra la deuda de los estudiantes, Obama se enfoca en la clase media estadounidense y ataca una enorme carga que pone en peligro la recuperación económica.
Antes de que Obama emprendiera su gira, su rival republicano Mitt Romney encontró una forma de quitarle algo de lucimiento al pregón de la campaña del presidente, ya que está de acuerdo con él.
Los candidatos dejaron constancia sobre el congelamiento de las tasas de interés actuales de un popular préstamo federal para estudiantes pobres y de clase media. El asunto es una amenaza porque la tasa se duplicará del 3,4% al 6,8% el 01/07 sin la intervención del Congreso, una fecha de vencimiento elegida en 2007, cuando un Congreso demócrata votó a favor de recortar la tasa a la mitad.
[ pagebreak ]
Obama se dirige a los campus de universidades del sur, oeste y centro occidente del país para vender su mensaje a las audiencias universitarias obligadas a apoyarla.
Mientras presiona a los republicanos en el Congreso a actuar, también intentará dinamizar a los jóvenes, esenciales para su campaña —quienes votaron por él la última vez y muchos que han cumplido la edad para votar desde entonces.
El presidente hablará el martes en la Universidad de Carolina del Norte, en Chapel Hill, y la Universidad de Colorado, en Boulder, y luego en la Universidad de Iowa, el miércoles. Las 3 universidades están en estados que Obama se alzó en el 2008, y los 3 estados están considerados entre los que podrían inclinar su voto para Obama o Romney, y ayudar a definir el cierre de las elecciones de este año.
Ambas campañas pelean por el apoyo de votantes sumergidos en deudas universitarias. La deuda nacional por créditos estudiantiles es mayor que el de tarjetas de crédito o créditos automotrices.
El Banco de la Reserva Federal de Nueva York ha calculado que un 15% de los estadounidenses, es decir 37 millones de personas, tienen una deuda estudiantil significativa. Los bancos calculan el total en US$ 870.000 millones, aunque otros cálculos colocan la cifra en US$ 1 billón. Alrededor de dos tercios de la deuda estudiantil es de personas menores de 30 años.
Obama, previendo el mensaje que dará en las 3 universidades, dijo el fin de semana que permitir que se duplique la tasa de interés en el verano podría perjudicar a más de 7 millones de estudiantes. La Casa Blanca dijo que le costaría a los estudiantes US$ 1.000, con base en el monto de crédito promedio por año (US$ 4.200) y el promedio de tiempo que toma pagar el crédito (12 años)."










