Telefe salió a jugar fuerte para no perder terreno, mientras El Trece le pisa los talones y no le hace fácil la noche. La pelea por el rating vuelve a levantar temperatura y ya no se disimula la tensión entre los canales líderes, que explotan estrategias evidentes para sostener números que vienen más finos que otros años.
TIEMPOS DESESPERADOS, MEDIDAS DESESPERADAS
Telefe se puso nervioso y apuró una jugada límite para frenar a El Trece
Telefe lleva varias semanas sin poder remontar con su reality más famoso. No vio más salida que meter un manotazo de ahogado para que El Trece no le gane.
Telefe recurrió a la nostalgia para sostener el rating de Gran Hermano
La estrategia de las pelotas fue de todo menos improvisada, ni mucho menos inocente. Telefe eligió apelar a su propio archivo y reactivar un nombre pesado dentro de la historia del reality: Tamara Paganini, bailarina y subcampeona del primer Gran Hermano, que volvió al reality después de 25 años.
El movimiento para traerla de vuelta se dividió en varias operaciones. Primero, construirla previamente desde las redes sociales, donde Santiago Del Moro anticipó el ingreso con un sugestivo "Vuelve ella". Después, el mismo contexto personal de la protagonista: años de conflicto judicial con la productora del ciclo y declaraciones públicas donde habló de las consecuencias negativas de su paso por el formato.
Así, la televisión, aparte de recuperar una figura polémica, también buscó cerrar un conflicto en pantalla y transformarlo en contenido. La escena del ingreso, con Paganini vestida para la ocasión y sosteniendo el peluche Sasha (el mismo que ella tuvo allá por 2001), apuntó claramente a activar la memoria del público.
Ahora bien, detrás de la puesta en escena hay una lectura más pragmática: Telefe necesitaba blindarse en una franja donde la competencia empieza a incomodar. El regreso de Mario Pergolini en El Trece con Otro día perdido no arrasó, pero sí mostró la amenaza suficiente como para verse obligados a responder.
Efectivo si lo miramos en el corto plazo, pero discutible cuando se piensa en el mediano.
Buenos números para Telefe, pero sin efecto duradero
Llevado a los números, hubo un claro impacto inicial según los datos de cuentas especializadas como @plusrating y @moskitamuertaok. Gran Hermano marcó 13.3 puntos a las 23:16, mientras que su principal competidor, Otro día perdido, se ubicaba segundo en 6.5 puntos. Es decir, Telefe duplicó a El Trece en ese tramo, por lo cual el ingreso enganchó indudablemente al público. Incluso se registraron picos de 13.4 puntos, otra muestra de que la jugada tuvo efecto en el encendido.
Sin embargo, si se mira el desarrollo completo de la noche, aparecen matices importantes. Con el correr de los minutos, y especialmente después de la eliminación de Franco Poggio, los números empezaron a mostrar una leve pero sostenida caída: 12.8 puntos primero y luego 12.6, según detalló el periodista Nacho Rodríguez en su cuenta de X.
Así que, solo puede haber una conclusión para esto: el evento atrajo, pero no logró escalar ni sostener una curva ascendente. En otras palabras, el público vino por la novedad, pero no necesariamente se quedó más tiempo. Mientras tanto, del otro lado, Pergolini logró algo nada menor: mantener una audiencia estable y alcanzar picos cercanos a los 7 puntos, sin dejarse arrastrar por el fenómeno del reality.
El resto de la grilla quedó lejos, con programas que apenas rozaron entre 0.2 y 2 puntos, lo que confirma que la verdadera disputa hoy está concentrada entre el impacto inmediato versus la construcción de fidelidad.
Un síntoma más que una solución
La decisión de Telefe deja en evidencia una dificultad estructural: la falta de renovación real en la televisión abierta.
Apelar a figuras de hace 25 años puede servir como golpe de efecto, pero también prueba que cuesta generar nuevos íconos que tengan ese mismo peso. Los números lo muestran con claridad: Gran Hermano sigue liderando, pero ya no con la comodidad de otros momentos. Cada día cuesta más, cada competencia suma presión y cada recurso empieza a agotarse más rápido.
En todo caso, el regreso de Tamara Paganini es más un síntoma que una solución. Sirve para ganar una noche, pero no necesariamente para sostener una estrategia. Por lo tanto, ¿hasta cuándo alcanza con mirar hacia atrás para sostener el presente?
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