Considerar el envejecimiento en las clasificaciones internacionales de enfermedad (como el CIE de la OMS) genera un intenso debate ético, social, pero también económico. Con entusiastas defensores a favor tanto como férreos detractores, lo que sí, difícilmente la salud pública en Argentina dé curso a este tipo de tratamientos.
Sumar años a la vida o vida a los años
El envejecimiento es una enfermedad y se trata, según nuevo enfoque de la ciencia
¿Es el envejecimiento un proceso natural o una enfermedad? La ciencia incuba un nuevo enfoque sobre la salud humana. ¿Agregar años a la vida o vida a los años?
Les conviene a la industria farmacéutica, porque podría obtener aprobación para ensayos clínicos de medicamentos "geroprotectores" en personas sanas, que permitirían pasar de una medicina reactiva a una proactiva, lo cual -aducen- atacaría de raíz las patologías crónicas antes que se manifiesten.
La argumentación en contra advierte de un eventual etiquetamiento de miles de millones de personas mayores como "enfermas" y que, al ser el envejecimiento un proceso biológico intrínseco, llamarlo enfermedad sería un error conceptual que ignora la evolución natural, de acuerdo con un artículo titulado "¿Es el envejecimiento la enfermedad ´madre´?", que publicó https://noticiasdelaciencia.com/.
El envejecimiento, entre lo natural y lo patológico
Más allá de cómo se lo denomine, lo cierto es que la frontera entre lo natural y lo patológico se está difuminando.
La ciencia apunta a ralentizar los mecanismos del envejecimiento no solo para sumar años a la vida, sino vida a los años.
La investigación actualmente busca aumentar la esperanza de vida con salud. Son notables los avances en fármacos diseñados para eliminar selectivamente las células senescentes, en el uso de factores de transcripción para "resetear" el reloj epigenético de las células, devolviéndoles un estado juvenil y en las moléculas que ayudan a reparar el ADN y mejorar el metabolismo energético.
La medicina moderna actúa ante el cáncer, Alzheimer, diabetes tipo 2), sin tener en cuenta que el principal factor de riesgo para todas estas patologías es el paso del tiempo.
Qué define una enfermedad
Para que la ciencia considere algo como una enfermedad, debe identificar sus mecanismos.
En 2013 (y actualizado recientemente), se definieron los marcadores del envejecimiento, que incluyen los daños que acumula cada ADN, el acortamiento de las "capuchas" protectoras de nuestros cromosomas, las células "zombis" que dejan de dividirse pero secretan sustancias inflamatorias dañinas y que las centrales energéticas dejan de funcionar eficientemente.
Los 60 de hoy son los 40 de antes
Mientras los microscopios están a full en los laboratorios, puertas afuera nada rompe la paz como el paso del tiempo. O al menos eso se creía hasta que la ciencia y el marketing decretaron que los 60 años de edad son los nuevos 40.
Hoy, la cultura de la longevidad abraza la filosofía del "bienestar total" y transforma la imagen de la mediana edad, con el aditamento de que ahora la presión no busca solo salud, sino una "longevidad sexual" eterna, según el artículo "El fin de la vejez como la conocíamos" aparecido en Bloomberg.
Ryan Neinstein, un cirujano plástico top en Manhattan, explica: "Cuando nuestros viejos tenían 50, eso era casi el comienzo de la ancianidad. Ahora, mis pacientes de esa edad corren triatlones, arman empresas, salen de levante después de un divorcio y crían hijos chiquitos".
Jubilarse debería implicar sólo cambiar horarios
Y está el ejemplo que da de Karl Smith, de 68 años, quien le da duro a la bici y levanta pesas en San Diego. No usa hormonas ni láser, solo disciplina.
"Una persona sana tiene mil deseos; una enferma solo tiene uno", dice con una sonrisa.
Hace poco ganó un concurso de flexiones contra pibes de 20 años. Metió 73 repeticiones. Está firmemente convencido de que una persona, al jubilarse, no se convierte en otro. Se sigue siendo el mismo, pero con otros horarios.
Y en ese nuevo escenario, quizás sentirse (y verse) bien sea la mejor inversión para no quedar "afuera" antes de tiempo, pontifica.
Asimismo, por el lado de la ciencia, este siglo XXI podría ser recordado como el momento en que la humanidad dejó de ver la decadencia biológica como una obligación para empezar a verla como un reto técnico superable.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya incluyó en 2018 un código relacionado con el "declive de la capacidad intrínseca asociada a la edad", un paso tímido pero significativo hacia esta nueva visión.













