El cantaautor catalán Joan Manuel Serrat, a los 82 años, reflexionó en la Universitat de Barcelona sobre la longevidad saludable y dijo gozar de un estado de conservación más que aceptable. "Está muy bien para su edad. Eso me dicen, esperando que les devuelva el cumplido", graficó.
Vivir bien a los 80, a los 90
Vivir la longevidad en plenitud y saludable, a lo Joan Manuel Serrat
Lo dice Joan Manuel Serrat a los 82 años y ratifica el médico y presentador del pódcast The Doctor’s Farmacy: longevidad y ser saludable pueden ir de la mano.
Longevidad y bienestar: la perspectiva de Serrat
"De momento yo estoy encantado de estar aquí compartiendo la clausura de estas jornadas de reflexión acerca del colectivo al que se conoce como la tercera edad, las personas mayores, en fin, lo que llamaremos en confianza los viejos.
Lo cual el médico estadounidense y presentador del pódcast The Doctor’s Farmacy, Mark Human, complementa aclarando que la longevidad no es una meta en sí misma, sino sólo "una consecuencia de hacer las cosas básicas para que el organismo funcione de manera óptima”, afirmó, y enfatizó: "Está al alcance de cualquiera".
Envejecer no equivale a deteriorarse
La definición fue publicada en la revista estadounidense mensual para hombres que se enfoca en la moda, el estilo y la cultura masculina, GQ, y resume una filosofía que desmonta el mito de que envejecer equivale inevitablemente a deteriorarse.
Serrat expuso su experiencia de haber llegado con el tiempo a la etapa que Pascal Brigner llama el veranillo de la vida. O sea, "ese tiempo de propina en que a menudo el alma suele conversar con sí misma".
Remarcó: "Este es un buen momento para soltar el alma. Soy un hombre agradecido con la vida y acepto el hecho natural de envejecer y los inconvenientes que la naturaleza y el tiempo demoledor me imponen con el paso de los días, con raspones, con abolladuras".
Y añadió: "Aún conservo buena parte de mis ilusiones y convivo con mis achaques, con la ayuda de los fármacos y de las prótesis, las gafas, los audífonos, en fin, esas cosas".
No se trata de vivir hasta los 120 años
Human, por su parte, resalta también la importancia de sentirse bien ahora: “Para mí, no se trata de vivir hasta los 120 años", afirmación que pone el foco en que el bienestar inmediato y la longevidad no son objetivos opuestos, sino interdependientes.
“La mayoría de la gente se equivoca al pensar que la enfermedad, la fragilidad y la decrepitud son consecuencias normales del envejecimiento. En realidad no lo son. Son un indicio de enfermedad”, agrega en GQ.
El cantaautor, en cambio, se detiene en la incomodidad que representan los viejos para la sociedad que potencia el gasto y busca beneficios fáciles y rápidos. Se los margina "porque consumen menos, porque tienen menos necesidades". Se los abandona en la soledad, porque "la soledad, dicen, es algo inherente a la vejez y han de acostumbrarse a ella", se lamenta.
Ni gadgets sofisticados ni rutinas elaboradas
El presentador del pódcast The Doctor’s Farmacy prefiere hacer hincapié en los cuidados individuales. Descarta que hagan falta gadgets sofisticados ni rutinas elaboradas para vivir más y mejor: la alimentación ultraprocesada, el exceso de azúcar, el sedentarismo y el estrés crónico -resalta- "no solo afectan al presente inmediato, sino que construyen silenciosamente el futuro del cuerpo".
Y lanza la advertencia: “No pensamos en las consecuencias de cómo nos sentimos ahora o cómo nos sentiremos cuando envejezcamos”.
Serrat sostiene sobre el particular que "envejecer es la única manera que hemos encontrado de vivir una larga vida y queremos hacerlo con dignidad".
Porque "vivir más años no significa vivir mejor, pero tampoco vivir arrastras", acota.
"Me gusta sentirme útil"
"Me gusta la vida, me gusta estar vivo y sentirme útil. Por eso me rebelo contra un mundo donde se identifica a los viejos con la falta de capacidad, de talento o de preparación", se queja.
De este modo, finalizó la disertación en la universidad catalana con el siguiente mensaje: "Los viejos somos un colectivo que aún tiene mucho que aportar, que no nos hagan invisibles, que escuchen y respeten nuestras preferencias, que empaticen con nuestros problemas y con nuestras dificultades, que nos tengan en cuenta en sus decisiones".
El enfoque médico le pone condiciones con una simple y contundente metáfora: “Si tienes un caballo de carreras de un millón de dólares, te aseguras de saber cómo entrenarlo, alimentarlo y cuidarlo para que esté totalmente optimizado. No hacemos eso con nuestro cuerpo”.
La contradicción que revela es cotidiana: se dedican recursos, atención y conocimiento a objetos o inversiones externas, mientras se descuida el sistema biológico más complejo.











