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Krugman lo hizo: se desploma Bankia y con ella, España

Los ahorristas del cuarto banco de España retiran hasta mil millones de euros en lo que el Gobierno -que lo acaba de nacionalizar- no quiere reconocer como una corrida. Los inversores castigan sus acciones en bolsa con pérdidas de hasta un 28% intradía y un 60% acumulado desde su salida a bolsa. En un contexto muy desfavorable para España, pareciera que el economista estadounidense estaba nuevamente en lo cierto.

 

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Lo anticipó la semana pasada el economista estadounidense Paul Krugman en su blog del NYT: Grecia se quedaba fuera del euro y corralito para España e Italia. Daba de plazo un mes. Justamente en un mes, las nuevas elecciones en Grecia servirán de una suerte de referéndum sobre su permanencia en la unión monetaria en medio de la anunciada corrida de depósitos bancarios (ver notas relacionadas).
 
Similar situación se da ya en España donde el recientemente nacionalizado Bankia se desploma en bolsa. Las acciones de la entidad financiera intensificaban su caída al mediodía y perdían ya un 25%, lo que supone su décima jornada de números rojos, después de que la semana pasada se anunciara la nacionalización del grupo. Los títulos han llegado a ceder hasta un 28%.
 
Pocos minutos antes del mediodía español, los títulos de Bankia se situaban en mínimos, en 1,23 euros por acción. Desde que debutó en la Bolsa española en julio a 3,75 euros por título las acciones de Bankia han perdido ya más del 67%.
 
De esta forma, Bankia lideraba de largo los recortes en el Ibex 35, que cedía un 1,63%. Seguían a Bankia al frente de las caídas Popular (-6,51%) e IAG (-4,56%), participada de Bankia.
 
Bankia se encuentra en pleno proceso de nacionalización de su matriz, Banco Financiero y de Ahorros (BFA). No obstante, los inversores temen que las nuevas exigencias de capital obliguen a la entidad a pedir dinero público. Además, el mercado está a la espera de que los nuevo gestores reformulen las cuentas de 2011, lo que podría dar lugar a nuevas pérdidas, y pone en entredicho el dividendo anunciado.
 
Las miradas se dirigen ahora hacia la CNMV y son varias las voces que aseguran que debería suspender la cotización. Sin embargo, desde el supervisor de los mercados aseguran que no se dan las condiciones pues la suspensión de un valor no se hace por la evolución del mismo, sino porque "haya una información no difundida de forma simétrica de la que algunos inversores puedan sacar partido". Además, se corre el riesgo de que "algunos inversores quieran vender sus títulos y no se les permita hacerlo", aseguran desde el supervisor.
 
Por su parte, el secretario de Estado de Economía, Fernando Jiménez Latorre, ha negado este jueves (17/05) que haya una salida de depósitos en Bankia y ha asegurado que el nuevo proyecto liderado por Goirigolzarri reúne todos los requisitos para ser un éxito de futuro. 
 
Sin embargo, a pesar de tener la mayor garantía de la que puede disponer cualquier activo, la del Estado, la fuga de depósitos está siendo preocupante, por las marchas forzadas con las que se está produciendo, según las cifras que van trascendiendo que alcanzan los 1.000 millones de euros. 
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Quizás en su función de gurú o para ponerle presión a Ángela Merkel y Mario Draghi ara que actúen de una vez, la realidad dice que Krugman va acertando en todo lo que va diciendo.
 
Pero no hay que echar la culpa sólo a la falta de memoria y a la alarma de Krugman. Suceden "cosas raras" en la entidad: maniobras en sus cuentas y el riesgo (casi certeza) de que el agujero de sus cuentas sea todavía mayor de lo que se intuye: la entidad ha avisado de que va a realizar cambios en las cuentas por una "mera" cuestión de provisiones, lo que quiere decir, reconocer pérdidas.
 
El problema es que el Gobierno español ha estado muy fino. ¿Ha dicho algo para garantizar que los ahorros de los españoles están a salvo? ¿Ha tranquilizado a los clientes de Bankia? No.
 
Sin duda la memoria es importante. El sistema financiero irlandés quebró y se llevó por delante al Estado, pero no por ello los ahorradores irlandeses perdieron su dinero. Tampoco lo han hecho los portugueses. Y si los griegos comienzan a temer por sus ahorros es por la irresponsabilidad del Banco Central Europeo; del presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso; o el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schaeble; así como de los líderes de Nueva Democracia, el partido conservador griego, que plantean las próximas elecciones griegas como un referéndum sobre el euro para presionar a los electores para que voten por los partidos de orden, los “vasallos” de los mercados financieros y la austeridad extrema.
 
Y seguimos con la memoria. Hemos visto entidades rescatadas en USA y en el Reino Unido. Y en más países. El Royal Bank of Scotland también tuvo días de caídas de hasta un 40%. Y sus clientes no perdieron el dinero. Aunque las acciones del RBS cayeran desde los 600 peniques hasta los 40 entre 2007 y 2009. Lo mismo puede decirse del Citi. Sus títulos se cambiaban por cerca de US$ 560 en marzo de 2007 y ahora cotiza a US$ 27 dólares. Y, sí, ambas entidades siguen funcionando con normalidad.
 
Sin embargo, el drenaje de depósitos en Bankia continúa y los fondos apuntan con destino a Alemania, tal como lo vaticino Krugman. Y si se llegase a un efecto contagio, de poco servirán las negativas del ejecutivo de Mariano Rajoy en el sentido de que no necesitarán rescate (si bien no hace sino pedir ayuda a Bruselas) o que no habrá corralito español. 
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Para peor, este jueves (17/05) tocó otra jornada de infarto en los mercados. La anterior no pudo ser más negativa: la prima de riesgo española se relajó y cerró en los 482 puntos básicos, pero llegó a alcanzar los 507 puntos, su máximo histórico, cifras de intervención como otros países europeos. Además, la Bolsa volvió a dejarse una importante cantidad y se sitúa en niveles de 2003.
 
La prima de riesgo española se vio afectada por las dudas sobre el futuro político y económico de Grecia, que causó alarma en el mercado secundario de deuda. En estas circunstancias, el Tesoro espera captar este jueves entre 1.500 y 2.500 millones de euros en bonos y obligaciones a 3 y 4 años.
 
Por su parte, el principal indicador de la bolsa española, el Ibex 35, perdió un 1,33% y cerró en 6.611 puntos, un nuevo mínimo anual que le sitúa en niveles de junio de 2003. Bankia lideró las pérdidas con un descenso del 11,12%, en tanto que Bankinter bajó el 4,8%. Entre los valores bancarios, el Santander cayó un 1,8% y el BBVA, el 0,41%. Por el contrario, el Banco Popular subió el 0,6%.
 
Y lo peor es que todos creen desde el exterior que la situación tan negra continuará por la crisis de confianza en la solvencia española y su futuro financiero. El Gobierno no consiguió transmitir la calma que perseguía con la reforma del pasado viernes, entre otras cosas por la caída de Bankia.
 
El presidente Rajoy advertía que hay un "serio riesgo" de que los mercados no nos presten dinero o lo hagan a precios "astronómicos", y pidió ayer a la UE un mensaje "claro y contundente" en defensa del euro y de la solvencia de las deudas soberanas de los países europeos. Explicó, además, que en sus conversaciones con los líderes europeos en ningún momento se ha comentado la necesidad de ayudar a España.
 
En esta línea, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, resaltó que "la única salida a la crisis es fortalecer el euro" y añadió que ésos son los valores que "inspiran" las reformas del Gobierno español. Por otro lado, Montoro aseguró que no va a haber "corralito" en España, porque es "técnicamente imposible". En respuesta a las predicciones del economista estadounidense Paul Krugman, Montoro indicó que los premios Nobel están "para hablar con prudencia y no con pronósticos que son de otro tipo de profesiones más especulativas".
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Montoro se preocupa así por el “relato” de Krugman de la misma manera que se debería plantear la prensa el tema: Si algunos clientes de Bankia van a su sucursal a llevarse el dinero, ¿hay que publicarlo grande, mediano o pequeño? ¿Y si en Grecia se vacían en pocas horas los depósitos de algunos bancos? ¿Hay que hacer un reportaje de servicio a nuestros lectores dándoles consejos sobre cómo mover sus ahorros hoy mismo, por si -como dice Paul Krugman- se acaba en un corralito?
 
Estos fenómenos, que reflejan el enorme nerviosismo y preocupación de los ciudadanos, son noticia, sin duda, y la obligación es informar sobre ellos, y no ocultarlos. Pero no está claro donde está el límite. A fin de cuentas, se trata de la confianza de los inversores y depositantes. Para ellos, lo único válido es su sensación de seguridad. Hoy no la tienen en Bankia y en el gobierno español. 
 
Más de mil millones de euros fuera dicen que Krugman va camino a tener razón nuevamente. Es difícil saber si lo anticipó o en que medida lo causó.