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ELECCIONES USA 2020

El fanatismo, la intolerancia y la polarización: todos los motores de las "fake news"

Lun, 29/06/2020 - 5:22pm
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Por Urgente24

Si bien todavía faltan 4 meses para las elecciones generales de Estados Unidos que definirán si Donald Trump se queda por 4 años más en la Casa Blanca, las polémicas en cuanto al uso de la información en redes sociales ya comenzaron. Es así que al parecer los comicios de 2020 van a estar inundados con noticias falsas otra vez. Sin embargo es inevitable preguntarse: ¿hasta cuando la desinformación será un problema en los procesos democráticos? Siempre que sigan existiendo la intolerancia y los fanáticos, así lo reflejaron estudios realizados por la Universidad de Colorado en Boulder, Estados Unidos.

A un 78% de los consumidores de información les resultan muy creíbles la que obtienen de amigos y familiares.
Noticias Falsas, elecciones USA 2020.
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Entre pandemia, estallidos sociales y elecciones presidenciales, Estados Unidos está teniendo un 2020 diferente. Si claro, lo mismo está ocurriendo en el resto del mundo pero lo que diferencia al escenario norteamericano es que actualmente es el país con mayor cantidad de contagiados y fallecidos por coronavirus y al mismo tiempo sigue siendo la mayor potencia occidental. Es así que el mundo está expectante ante las elecciones de noviembre 2020 que decidirán si Donald Trump comienza la mudanza o se queda durante 4 años más en Washington. 

Desde un punto de vista de análisis político es prácticamente imposible no comparar las elecciones 2020 con lo que sucedió en las campañas de 2016, la cuál había estado formada por las famosas noticias falsas y la desinformación a la cuál Donald Trump bautizó como "fake news", y allí comenzó su guerra con los medios de comunicación. Aunque las noticias falsas existía desde mucho antes ya que se trata de información dudosa o completamente errónea que circula en medios de gran alcance y que es aceptada por las audiencias sin antes ponerla en duda. 

Para ponerlo en un contexto histórico y de gran magnitud, en tiempos de la Segunda Guerra Mundial y el régimen nazi, aquellos que avalaban las políticas de Adolf Hilter y abogaban por su ideología repetían como loros que Alemania estaba ganando la guerra y que la comunidad judía era la culpable de todos los males del mundo. Hasta aseguraban que lo que sucedía en los campos de concentración de Europa del Este no tenía que ver con exterminio. Aunque esta reacción es la esperada en fanáticos y personas que se sienten atacadas cuando su ideología o sus seguridades son cuestionadas. 

Si bien en un primer momento se pensaba que la aparición de las redes sociales iba a contribuir al debate y a una sociedad más democrática, esta idea quedó completamente abandonada luego de las elecciones presidenciales en Estados Unidos en 2016 y el Brexit en el Reino Unido. La misma se inundó de información, muchas veces falsa y difundida por los propios partidos políticos. Es por eso que ahora los gigantes de las redes sociales como Facebook y Twitter comenzaron a tomar medidas de cara a las campañas. Ahora no solamente se alerta cuando un contenido puede ser falso sino que también desde Twitter sancionaron a las publicaciones del propio presidente Trump. 

A finales de mayo se profundizó la guerra entre la Casa Blanca y las redes sociales luego de que Twitter agregara una alerta de "fake news" a uno de sus tuits. Allí comenzaron las acusaciones de que lo que hacía la red del pajarito era censura. En tanto Facebook se mantuvo estático para no perder sus lazos con Donald Trump y fue criticado por los opositores. Aunque más allás de las medidas que tomen las grandes empresas, ¿quién es el motor para las noticias falsas? Nada más y nada menos que los propios usuarios que eligen compartirlas, contestarlas y sobretodo creerlas. 

Lo cierto es que las noticias falsas están en todos lados, sobretodo en tiempos de pandemia cuando el terror y la necesidad de autoprotección es lo que dirige a las personas. Es por eso que desde marzo que comenzó el aislamiento en todo el mundo que se hablaron de cientos de teorías y hechos que al final acababan siendo completamente falsos. ¿En lo que va de la cuarentena cuantas cadenas de Whatsapp les llegaron? Seguro que son incontables. Sin embargo la gran pregunta es: ¿la cuestionaron antes de reenviarla o simplemente lo hicieron porque concuerda con su ideología? 

De acuerdo a lo publicado por la red de ciencia Amazings / NCYT, el equipo de Toby Hopp, de la Universidad de Colorado en Boulder (Estados Unidos) realizó una investigación para describir con exactitud quienes son las personas difusoras de noticias falsas en Estados Unidos. Para esto reunió a a 783 usuarios habituales de Facebook y Twitter mayores de 18 años y recopiló "todos sus mensajes del período comprendido entre el 1 de agosto de 2015 y el 6 de junio de 2017 (antes, durante y después de las elecciones de 2016 en Estados Unidos)", explica la publicación. 

Y los resultados encontraron que: "aquellos que se autoidentificaron como extremadamente conservadores fueron los responsables de la mayor cantidad de fake news compartidas, alcanzando el 26%". Aunque eso no es todo ya que desde el otro extremo, es decir aquellos que habían asegurado ser completamente liberales, también compartieron fake news frecuentemente, representando el "17,5% de las acciones en Facebook y el 16,4% en Twitter". Esto refleja con exactitud lo que mencionamos anteriormente: el fanático es el principal difusor de noticias falsas o dudosas o simplemente fuera de contexto.

Es así que los fanáticos, los radicales, aquellos que no se toman el tiempo para poner la información en contexto y tal vez escuchar ambas campanas, siempre van a ser quienes difundan información falsa. Si bien otro factor que puede influir es la edad de la persona, teniendo en cuenta que los jóvenes tienen mayor acceso a Internet y a fuentes de información para buscan datos en caso de dudar, esto no siempre es así ya que los fanatismos existen en cualquier edad y por supuesto que son potenciados cuando existe un espacio como las redes sociales donde se posee cierto tipo de libertad donde parece que es correcto decir y hacer cualquier cosa.