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CURIOSIDADES

¿Cuál es el origen del Carnaval y de dónde proviene?

El carnaval es una celebración pagana relacionada con la Roma y la Grecia antiguas pero, al mismo tiempo, es una fecha importante en el calendario cristiano.

El Carnaval es una de las manifestaciones festivas más populares del mundo, que encuentra sus orígenes en la Roma y la Grecia antiguas pero, al mismo tiempo, es una fecha importante en el calendario cristiano.

El carnaval es una festividad unida a la cuaresma, el periodo de 40 días desde el miércoles de ceniza hasta la víspera del domingo de Resurrección, tiempo de ayuno y penitencia en memoria de los cuarenta días que ayunó Jesús en el desierto, y en preparación de la Semana Santa y la Pascua.

El carnaval dura cuatro días en algunos países que dan comienzo el sábado de carnaval. Y en otros seis días, comenzando el jueves anterior. Pero en todos los países termina el “miércoles de ceniza”. O en casi todos, porque últimamente se festeja durante todo febrero.

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El Carnaval no tiene una fecha fija sino que cambia todos los años porque es la celebración que precede a la Cuaresma. Y las Pascuas se vinculan con el calendario lunar: se conmemora el domingo posterior a la primera luna llena que se observa desde el equinoccio de primavera en el hemisferio norte (de otoño en el sur). Por eso la relatividad tan marcada que tiene en el calendario.

Versiones sobre los orígenes del Carnaval

Hay fuentes que aseguran que el origen del carnaval, tal y como lo conocemos ahora, se remonta a más de 5.000 años y algunos lo sitúan en el imperio romano, ya que está relacionado con las saturnales, unas festividades realizadas en honor al dios Saturno.

En el Imperio estaba la creencia de que esta deidad pasaba el invierno en la tierra y por ello, cuando concluía, se le tenía que rendir pleitesía y darle ofrendas para que volviera al Inframundo y pudiera llegar el calor que abrazaba las cosechas y, por ende, el momento de bonanza. Por ello había banquetes, bailes y juegos en un todo vale que llevaba esos días de fiesta al desenfreno y los excesos.

Otros, sitúan el origen del carnaval en Grecia, ya que también celebraban unos festejos similares donde se veneraba a Dionisio, el hijo irreverente de Zeus y dios del vino. También eran días de manifestaciones tan descarriadas como el homenajeado, de las que surge el dios Momo, a quien en la actualidad se sigue relacionando con el Carnaval: protegía a los poetas y escritores y era sarcástico, burlón y muy ácido. Y para los griegos eran también jornadas en los que se corrían todos los límites de la corrección, tal como lo hacían Dionosio y Momo.

La palabra carnaval proviene del latín “carnem levare”, lo que significa “quitar la carne”, que hace referencia a los rigores cuaresmales.

En España y otras regiones la han traducido como “carne y vale” como que todo está permitido durante estos 4 días, pero no es así.

El historiador Jacob Burckhardt propuso la idea de que el vocablo «carnaval» deriva de la expresión “carrus navalis”, usada para designar una procesión de máscaras que culminaba con la botadura de una nave de madera decorada con ofrendas florales en honor a la diosa Isis. Se realizaba todos los años a primeros de marzo como símbolo y apertura de la temporada de navegación. Esta celebración romana, quizás procedente de Egipto, formaba parte de las festividades de la “Navigium Isidis” (Nave de Isis) y habría quedado como resto de la antigüedad en el carnaval moderno.

Con tantas licencias para el desenfreno comenzaron los desbordes, y en la edad media la Iglesia no las veía con buenos ojos, por tanto prohibieron el festejo popular solo autorizando fiestas privadas. Y es así como el carnaval comenzó a ser representado por compañías de actores en máscaras que actuaron en las cortes de los nobles.

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Las máscaras y disfraces son típicos del carnaval en todo el mundo.

Las máscaras y disfraces son típicos del carnaval en todo el mundo.

Por qué se usan máscaras en el Carnaval

Las máscaras representan los vicios y las virtudes de los hombres. La palabra disfraz procede de la voz freza= huella, pista y la partícula negativa dis = borrar, quitar es decir: “Borrar las huellas ”. Pero los disfraces saltaron del escenario a la vida del carnaval cuando éste volvió a ser autorizado. Y así, las clases sociales comenzaron a mezclarse para estas festividades: ricos y pobres sin distinción.

Fue Italia la cuna del disfraz en carnaval y donde alcanzó mayor importancia. En el siglo XVII, el carnaval de Venecia cobró especial esplendor por su trabajada ornamentación y el uso de máscaras se hizo cada vez más común. Estas permitían dejar a un lado las distinciones sociales y que la nobleza pudiese mezclarse libremente con el pueblo llano. Otro posible uso para estas máscaras era, precisamente, ocultar la identidad y que no se supiera quién era el “pecador”.

En Alemania aparecieron las máscaras de carnaval, más que para ocultarse para representar piezas burlescas y pretenciosas, mofándose a través de la máscara del orden establecido, tanto civil como religioso.

Historia del carnaval en Buenos Aires

El carnaval fue introducido en Buenos Aires por lo españoles. Una celebración pagana pero de origen cristiano, vinculada a los días previos a "limpiar la carne", que desemboca en la prohibición religiosa de consumirla durante los cuarenta días que dura la cuaresma, tal como se mencionó anteriormente.

Según los períodos y sectores sociales tuvo diferentes expresiones: en tiempos de la Colonia, los sectores populares participaban en los bailes de máscaras que se realizaban en el teatro de La Ranchería, mientras que los sectores pudientes lo hacían en la Casa de Comedias.

El festejo también ocupó el espacio público: los bailes y los juegos con agua inundaron las calles. Desde los balcones llovían fuentones, huevos ahuecados rellenos con agua, baldes de agua de lavanda para mojar a los amigos y de agua con sal para los enemigos.

El desenfreno y el bullicio que se generaban durante esos días no eran más que “costumbres bárbaras” para las clases altas, las cuales se oponían fervientemente al festejo del carnaval. Según reconstruye el ministerio de Cultura de la Nación, en la época del Virrey Vertiz, entre 1770 y 1784, los bailes se limitaron a lugares cerrados y el toque de tambor, sello identitario de la importante población africana que habitaba Buenos Aires, era castigado con azotes y hasta un mes de cárcel.

Durante la primera y segunda gobernación de Juan Manuel de Rosas -entre 1829 y 1852- por decreto, se censuró, se castigó y se prohibió dicho festejo hasta 1854, año en que el gobierno de Buenos Aires autorizó la realización de bailes de máscaras y juegos de agua.

En 1845, Domingo Faustino Sarmiento emprendió un viaje de dos años que lo llevó a recorrer varios países del mundo. Visitó Montevideo, Río de Janeiro, Francia, España, Argelia, Italia, Alemania, Suiza, Inglaterra, Estados Unidos, Canadá y Cuba. Sus experiencias y observaciones quedaron registradas en numerosas cartas y cuadernos, que fueron publicadas tiempo después.

En Italia participó de los carnavales, conoció las clásicas máscaras venecianas y quedó atraído por la idea del anonimato de los disfraces como forma de borrar, por un instante, la desigualdad de clases sociales.

Enamorado de esas celebraciones, durante su presidencia, en 1869 promovió el primer corso oficial de la ciudad de Buenos Aires. Sarmiento participaba activamente de estos festejos junto a las murgas y comparsas, compuestas principalmente por afrodescendientes, que eran una de las mayores atracciones. También lo eran la elaboración de disfraces y máscaras que intentaban igualar, sin distinción, a todos los participantes.

Los afroargentinos del tronco colonial experimentaban el carnaval como un ámbito más donde compartir su música. Los toques, las danzas y cantos formaban parte de su vida cotidiana, con una significación profunda. Los blancos, en cambio, eran quienes vivían el carnaval a la usanza del viejo continente, donde se lo concebía como un espacio acotado para la liberación de las normas opresivas, donde la alegría, la burla y el desenfreno estaban permitidos.

En una de sus visitas a Estados Unidos, Sarmiento conoció a las compañías de minstrels, que estaban formadas por blancos que se pintaban la cara de negro para caricaturizar a los afroamericanos, mostrándolos como seres inferiores, primitivos, perezosos. Atraído por esas manifestaciones, Sarmiento invitó a una de las compañías de minstrels a un corso porteño. Tuvo tal repercusión que, durante los años siguientes, los porteños blancos de clase alta comenzaron a imitar a los minstrels que burlaban a los negros.

Esa estigmatización fue tomada por los afroporteños como una ofensa a sus tradiciones. Por este motivo se retiraron y retiraron al candombe de la escena pública, practicándolo sólo en espacios íntimos.

Estas ofensas, sumadas a las políticas de blanqueamiento de la generación de 1880, contribuyeron al silencio social que mantuvieron los afrodescendientes por más de cien años.

En el siglo XX la influencia de los inmigrantes italianos y españoles fue resignificando el carnaval, introduciendo ritmos, danzas y vestimentas propias de sus lugares natales. De a poco, se produjo el pasaje de las comparsas de candombe a las murgas, que comenzaron a bailar y tocar en los corsos.

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La migración a Buenos Aires de mediados de siglo XX, proveniente de provincias argentinas y países limítrofes, generó un fuerte impulso a las murgas porteñas (Foto: Ministerio de Cultura).

La migración a Buenos Aires de mediados de siglo XX, proveniente de provincias argentinas y países limítrofes, generó un fuerte impulso a las murgas porteñas (Foto: Ministerio de Cultura).

La migración a Buenos Aires de mediados de siglo, proveniente de las provincias argentinas y de los países limítrofes, generó un fuerte impulso a las murgas porteñas. A partir de 1976, durante la dictadura militar, se eliminó al carnaval del calendario oficial de festejos y se detuvieron sus manifestaciones callejeras.

A partir de 1983, a pesar de que sólo habían sobrevivido una decena de murgas, el fenómeno carnavalesco continuó con mucha fuerza en los barrios y volvió a ganar el espacio público hasta que, en 2010, se restituyeron oficialmente los feriados nacionales del lunes y martes de carnaval.

FUENTE: Urgente24

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