A lo largo de la historia, diversos pueblos y civilizaciones usaron pelotas para diferentes juegos o deportes. Por ejemplo, los mayas practicaban el pok ta’pok hace más de 3 mil años y usaban una pelota hecha de savia de hule. Por otro lado, en cuanto al fútbol, en el Reino Unido se empieza a hacer popular durante el siglo XIX.
La pelota de fútbol: nacida del cuero y el hilo
A lo largo de los años, la pelota de fútbol ha evolucionado. Tanto su forma como sus materiales han sufrido cambios desde el inicio.
Balones de cuero y el invento de la válvula inflable
Las primeras pelotas del XIX eran de cuero y se llamaban de tiento por el cordón que cerraba las costuras por afuera. Esta primera pelota tenía varios problemas: no eran esféricas, no rebotaban de forma uniforme y el tiento podía dañar a los jugadores.
Estas pelotas se usaron en el primer Mundial de la historia, el de 1930 de Uruguay. Ya para el Mundial de 1938 en Francia, a la pelota se le coloca una válvula inflable que permitía inflarla sin tener que descoserla. Este modelo reemplazaba la vejiga de cerdo que tenía antes dentro y empleaba 18 paneles para hacerla más redonda.
El nacimiento de la pelota redonda e impermeable
Los gajos que tenía no permitían mucha esfericidad ni le daban una forma tan uniforme. Así, en la Copa del Mundo de Chile en 1962, la pelota cambió la forma de sus paneles, pasando a tener 12 hexagonales y seis rectángulos. Además, incorporó una válvula de látex que retenía el aire más tiempo en su anterior.
El cambio revolucionario llegó en 1970 en el campeonato de México. El modelo más famoso llegó de la mano de Adidas, que desde entonces sería la marca que crearía el balón para los mundiales. La novedad de este modelo era que contaba con 32 gajos poligonales y venía en color blanco y negro. Estos colores serían establecidos como los principales porque facilitarían el ser vistos por los espectadores.
Siguiendo ese diseño, la marca de origen alemán creó en 1978 otra pelota que llevaba gajos hexagonales, y en el Mundial de España de 1982, se combinó el cuero y el poliuretano para volverla impermeable. Estos materiales conseguían que el agua y la humedad no la hicieran más pesada, algo que ya ocurría desde las pelotas de tiento. El otro gran cambio llegó cuatro años más tarde, cuando nació la primera pelota totalmente sintética que redujo más la absorción de agua comparado con las anteriores.
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