Con Diego Maradona como capitán y César Luis Menotti como director técnico, la selección argentina pudo levantar en Japón su primera Copa del Mundo Sub-20 en 1979. En la final contra la Unión Soviética, la albiceleste goleó a los rusos y se quedó con el título.
El camino de la selección hasta la copa
Argentina integraba grupo junto con Indonesia, Yugoslavia y Polonia y desde el primer momento demostró su superioridad. Aplastó a los indonesios 5-0, venció 1-0 a los yugoslavos y goleó a los polacos 4-1. Repartió 10 goles y lideró el grupo, pasando a cuartos de final contra Argelia, que habían salido segundos en su grupo por detrás de España.
Una vez más, la albiceleste aplastó a su rival con un apabullante 5-0, logrado por un triplete de Ramón Díaz y goles de Gabriel Calderón y Maradona. En la semifinal le tocaba un rival complicado, Uruguay, que había salido líder de su grupo y acababa de vencer a Portugal en los cuartos de final.
Pero al final, el clásico rioplatense se lo llevó Argentina por 2-0, cortesía de Díaz y Maradona nuevamente. Los charrúas tuvieron que disputarle el tercer lugar a Polonia, sobre quien se impusieron en la tanda de penales.
La copa ya se podía sentir y sólo un adversario se interponía entre Argentina y ella, la Unión Soviética, a la que enfrentó en el Estadio Olímpico de Tokio.
Argentina alecciona a los rusos
La final del Mundial Sub-20 se dio el 7 de septiembre de 1979 frente a 52 mil espectadores. Después de oír las palabras del ‘Flaco‘, que les dijo “Ustedes ya son campeones, no me importa el resultado de este partido”, los albicelestes estaban listos para salir a triunfar.
El plantel de Sergei Korshunov comenzó con ventaja después de que Igor Ponomarev abriera el marcador, pero Hugo Alves lo empató de penal poco después. Luego, Ramón Díaz amplió la diferencia y, finalmente, Diego Maradona definió el resultado 3-1 con un brillante tiro libre.
Argentina se consagró campeona de su primera Copa del Mundo Sub-20 después de haber repartido 20 goles y recibido 2 en total. Aquel 7 de septiembre de 1979 será por siempre una fecha inolvidable, con un gran equipo y un estupendo entrenador para dirigirlo.











