Pese a tener la oportunidad en frente suyo y a haber logrado un exitoso recorrido durante aquella edición, la Argentina se quedó sin la preciada Copa América en 2004. La tanda de penales fue una etapa de pesadilla, pero la verdadera perdición de la albiceleste fue Adriano.
la tristeza nao tem fim
La increíble Copa América que se le escapó a Argentina
La final de la Copa América 2004 entre Argentina y Brasil se definió por penales. La estupenda actuación de Adriano cambió la historia.
Clásicos rivales a la final
Tanto la Argentina como Brasil llegaron con muchísima comodidad a la final de la competición. De hecho, Argentina había eliminado a Perú (el país anfitrión de esa edición) en los cuartos de final con un gol de Carlos Tévez. Después de un aplastante 3-0 sobre Colombia, la albiceleste llegó al último tramo con su vecino del río Paraná.
En cuanto al equipo verdeamarillo, había triunfado contra México por 4 goles y Uruguay luego de una increíble tanda de penales, que mandó a los charrúas a Cuzco a enfrentar a los tricolores por el tercer puesto. Los dos seleccionados se sacaron chispas en la final, hasta que todo se le derrumbó a Argentina en los penales.
Copa América ‘verdeamarela’
El último enfrentamiento antes de llevarse el tan preciado trofeo tuvo lugar el 25 de julio en el Estadio Nacional de Lima. Casi 50 mil espectadores esperaban con ansias el resultado para saber en qué orden quedaría el podio, y todo parecía indicar que Argentina lo lideraría.
Un gol de penal de Cristian Kily González a los 20 minutos era el primer indicio de que la Copa se pintaría de celeste y blanca. Luisão había empatado el marcador sobre el final del primer tiempo, pero la ruptura del desempate del rosarino César Delgado nuevamente parecía sellar el segundo lugar para los brasileños. ¡Y sólo faltaban tres minutos para que el reloj marque los 90!
Carlos Amarilla, el árbitro de aquel encuentro, le dio una bocanada de aire a Brasil y pidió un alargue de 3 minutos. Adriano no desaprovechó la oportunidad y, de un izquierdazo, volvió a empatar el encuentro antes del final y mandó a definición por penales. Poco importaba que el juez paraguayo le mostrara la cartulina amarilla por sacarse la camiseta.
A la albiceleste le tocaba patear a los palos defendidos por Fábio, aunque ya estaba muy desmotivada, evidenciándose en la ronda de penales. Primero, fue la atajada a Andrés D’Alessandro, y luego, el fallado de Gabriel Heinze. González y Juan Pablo Sorín lograron colocar dos pero los brasileños ya habían acertado tres sin fallas (el primero siendo de Adriano).
Juan hundió el último penal del Scratch en la red de Pablo Cavallero y, de esta manera, la Copa América 2004 se pintaba de verde y amarillo con un triunfo de 4-2. Un pésimo recuerdo para la Argentina y un momento inolvidable para Brasil.
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