ARCHIVO >

Descansar en paz (y sin contaminar): El ataúd ecológico, invento argentino

"Restbox" se llama el féretro que fue fabricado por Mauricio Kalinov en la localidad bonaerense de Luján, a partir de cartón que el creador compra a recolectores informales de desechos o cartoneros.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) Un nuevo y extraño invento ha desarrollado el argentino Mauricio Kalinov. Se trata del primer ataúd ecológico, fabricado con cartón de desecho y que permite salvarle la vida a un árbol al tiempo de darle al fallecido una sepultura en armonía con el medio ambiente.

" Restbox" se llama el féretro que fue fabricado en la localidad bonaerense de Luján a partir de cartón que el creador compra a recolectores informales de desechos o cartoneros.

Kalinov lo ideó en 1992, cuando residía en Madrid, pero el cajón ecológico causó furor en una exposición para el sector de servicios fúnebres que se realizó recientemente en Buenos Aires. Esta inusitada fama le abre esperanzas de captar un 25% del mercado de venta de ataúdes en la Argentina y de aquí a dos años posicionarse también en Sudamérica.

Sus clientes potenciales son los consumidores de bajos recursos -cuesta unos US$60 frente a los US$160 que como mínimo sale un ataúd convencional- y los que tienen conciencia ecológica.

Por el momento, el "Restbox" tiene como principal nicho de venta a organismos internacionales y gobiernos sacudidos por catástrofes, como atentados o terremotos como primer destino de exportación. El ataúd se envía a la manera de las cajas para armar o los muebles para ensamblar que se consiguen en cualquier supermercado y no requiere de conocimientos técnicos o herramientas específicas para su montaje.

El "Restbox" está totalmente hecho con cartón reciclado, es resistente al agua, pesa doce kilos pero es capaz de soportar un cuerpo de hasta 225 kilos, y externamente tiene el aspecto de un cajón convencional, con acabado que puede simular roble o caoba, y hasta hay un modelo para mascotas.

Este invento también permite una "cremación ecológica", ya que al no tener ceras como los ataúdes de madera no emite toxinas en la incineración y sus cenizas son biodegradables. "El cliente del siglo XXI cambió. Cuando un funerario le da la alternativa de un servicio ecológico, el consumidor opta por ello. Entiende que la muerte tiene que pasar de la manera más amigablemente posible con el medioambiente", asegura Kalinov.

Cada cajón requiere como materia prima 18 kilos de cartón de desecho que Kalinov compra a los "cartoneros" en una "acción social de círculo virtuoso, donde ellos puedan tener una rentabilidad a partir de la ecología" y "todas las partes ganan sin cortar árboles para hacer féretros".