"Vine por turismo y encontré una prisión", aseguró al diario El País, de Madrid, España, la brasileña Janaina Agostinho, quien señaló que la Policía española la "ha tratado como a una delincuente". No es la única turista que se sintió tratada como delincuente por la policía española.
Lo interesante del caso es la defensa que hizo Brasil, tomando represalias sobre los turistas españoles. Brasil ya había actuado en forma semejante cuando se extralimitó el Departamento de Migraciones de USA contra ciudadanos brasileños.
"Yo vine aquí a hacer turismo y me he encontrado con una prisión. Yo no venía aquí para quedarme una semana encerrada en el aeropuerto de Barajas como si fuese una delincuente", insistió Agostinho, una brasileña de 27 años que fue deportada en la tarde del domingo, después de permanecer 6 días encerrada en una sala del aeropuerto de Barajas.
Momentos antes de ser enviada de vuelta a Brasil, esta joven, que venía a visitar a su novio, dijo: "Me encuentro mal psicológicamente. Estoy muy decepcionada porque no me esperaba esto. España trata muy mal a los brasileños. Los policías miran a las mujeres brasileñas como si fuésemos prostitutas".
Janaina aterrizó a las 10:00 del lunes pasado en el aeropuerto de Barajas con su pasaporte en vigor, € 500 en el bolsillo, el billete de vuelta, su seguro de viaje y sus reservas de hotel pagadas para 21 días. Venía para un viaje de placer, pero su calvario comenzó nada más pisar suelo español.
Ninguno de esos papeles fueron suficientes para la Policía de Barajas, que argumentó que la pasajera "no reunía el requisito de presentar los documentos que justifiquen el objeto y las condiciones de la estancia prevista, que la legislación vigente exige para que pueda autorizársele la entrada".
Es obvio que para los policías españoles, cualquier brasileña soltera y joven que llega a su territorio es una potencial prostituta.
Seguramente el Gobierno brasileño tendrá que ejercer alguna presión para que los españoles entren en razones.
A Janaina no sólo le han impedido acceder a España sino que, además, la han obligado a permanecer 1 semana entera encerrada en la sala destinada a los ciudadanos que van a ser retornados a sus países, cuando la ley marca un máximo de 72 horas.
Ni sus gestiones ni las de la familia de su novio lograron que se acelerase su regreso porque, según su testimonio, la Policía no se lo permitió. Los agentes le dijeron que tenía que regresar con la misma compañía con la que voló, Air Comet, del Grupo Marsans, que sólo tiene 1 vuelo a la semana.
El caso de Janaina pone de manifiesto los exhaustivos controles a los que son sometidos algunos ciudadanos latinoamericanos en los puestos fronterizos de los aeropuertos españoles. La situación ha provocado el malestar de las autoridades brasileñas que han decidido aplicar medidas de reprocidad y en una semana han sextuplicado el veto de entrada a los ciudadanos españoles.
José Lupiañez, hermano del novio de la chica, se muestra indignado con la situación, ya que habían invitado a Yanaina a pasar unos días en España y recorrer Madrid, Granada y Almería.
La familia del novio de la brasileña considera que la expulsión es ilegal porque tenía los requisitos necesarios.
A su juicio, la expulsión es ilegal porque Interior afirma que le falta la carta de invitación cuando, según su testimonio, la ley establece que si traes la reserva de hotel pagada no es necesaria la carta de invitación.
"Estamos derrotados tras una semana entera de gestiones. Lo hemos intentado todo para impedir que la echaran, pero no ha habido manera. Esto una vergüenza para el Estado español. Si tienen dudas sobre una pasajera, ¿por qué no llaman a los hoteles para comprobar que su estancia está pagada? Yo mismo hice la reserva de los hoteles y tengo la factura del viaje", se quejó indignado José Lupiañez, que administra la agencia de viajes Narila.
Con la normativa en la mano, la denegación de entrada de Janaina es legal, aunque cuestionable. En mayo, Interior endureció los requisitos de entrada y aumentó el dinero que deben acreditar los pasajeros al llegar a España, que ahora alcanza los € 60 por día de estancia, aunque siempre debe haber un mínimo de € 540.
Interior también exige a los pasajeros una carta de invitación, que debe ser realizada ante la Policía tras un realizar un cuestionario cuando antes se elaboraba ante notario o escribano público. Con estas exigencias, invitar un amigo a España se está convirtiendo en una odisea.
El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, y su homólogo brasileño, Celso Amorim, han mantenido una conversación telefónica para analizar la crisis y se reunirán a finales de marzo para buscar una solución al aumento de las expulsiones.
En Brasil hay un gran enojo en la opinión pública con este tema. Y fueron bien recibidas las medidas de represalias.
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Deportaron a Janaina, la brasileña maltratada por España
El caso de Janaina Agostinho es muy interesante: ella ingresó a España con reserva de hotel, pero además se le exigió una carta de presentación. Curiosamente, España afirma tener políticas de cooperación e integración con Latinoamérica.
16 de marzo de 2008 - 03:09







