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PANORAMA

Dólar soja: Una degustación de sapos para 'los pibes'

Más 'dólar soja', discurso contra la inseguridad y ningún 'plan platita', en el menú que deberá bancar la militancia K.

“No quiero ni pensar en las rodillas de Máximo Kirchner”. El comentarista, hilarante, no se refería a aquella dolencia -una artritis séptica en la rodilla derecha- por la que el diputado nacional, presidente del PJ bonaerense, líder de La Cámpora y -antes de todo eso- hijo de Cristina Kirchner, fue operado una década atrás. Más bien se anticipaba a alguna reacción hostil. La primera edición del ‘dólar soja’, un tipo de cambio diferencial para acelerar la liquidación de cosecha retenida de los productores y que consiguió ingresar al país unos US$8 mil millones en septiembre, había provocado una furibunda diatriba de Máximo. “Me preguntaba por qué nuestro país fue puesto de rodillas por las cerealeras. Hubo que generarles otro dólar para que liquiden lo que producen en nuestro suelo y que es parte de la riqueza y de los bienes naturales de nuestra patria”, se quejó en aquel monólogo de principios de octubre ante militantes en un acto en el partido de Morón. Fue el relato que encontró para digerir aquel 'sapo' planteado por Sergio Massa y, muy probablemente, aprobado por su madre, la Vicepresidente, quien tiene línea directa y sin intermediarios con el ministro de Economía. Más allá de alguna toma de distancia, CFK apoya a Massa incluso públicamente. Sólo restaría reconocerlo de forma expresa como “un funcionario que funciona”.

Se acaba de lanzar una nueva edición del ‘dólar soja’, que regirá durante diciembre y con el que el Gobierno busca traer unos US$3 mil millones adicionales. Adelante está la meta de reservas comprometidas en el acuerdo con el FMI, de US$8.500 millones para este año. En principio, el ‘dólar soja’ original habría ayudado a consolidar ese objetivo. Sin embargo, las previsiones de una sequía que afectará a la cosecha durante el verano obliga a tomar recaudos y al Ejecutivo, a ‘amarretear’ las divisas. Que lo digan si no los empresarios que escucharon al ministro Massa en el almuerzo del Consejo Interamericano de Comercio y Producción (Cicyp) y que trataron de conseguir algún gesto para que le liberen divisas. La demanda ya consumió unos US$1.000 millones del Banco Central en un noviembre al que todavía le quedan 2 días hábiles. Y el dólar blue volvió a picos de julio. Por algo las restricciones a los importadores continúan. El costo es una desaceleración de la actividad que se percibió en septiembre, cuando el Estimador del INdEC mostró una contracción de 0,3% en relación a agosto.

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Sergio Massa durante el almuerzo del Cicyp.

Sergio Massa durante el almuerzo del Cicyp.

Sin dólares no hay paraíso

Sin dólares no hay crecimiento posible. Ni estabilidad. Sin dólares no hay paraíso. Así lo entiende Massa, que les garantizó una cotización a $230 a los sojeros para que vendan lo que tienen en los silos. Pero también les promete 0% de retenciones sobre el excedente a las automotrices que el año que viene aumenten sus exportaciones. Fue lo que dijo en la planta de Peugeot en El Palomar, donde le hizo un inesperado un guiño a Daniel Scioli. “Necesitamos más como Scioli”, dijo el ministro ponderando sus virtudes para abrir negocios. El embajador en Brasil no se inmutó. No se sabe si es por su histórica tensa relación con Massa o porque hay un gran signo de interrogación respecto de su continuidad en Brasilia una vez que Lula da Silva haya tomado posesión del gobierno. Scioli construyó una muy buena relación con Jair Bolsonaro y eso no sería del agrado del líder del PT. La otra apuesta del ministro de Economía es un blanqueo de capitales a partir de la firma de un acuerdo de intercambio de información con USA. Algunos se mofaron de que “los pibes para la liberación” terminarán militando un blanqueo con la ayuda de ‘el imperio’, pero también es cierto que fue la propia Cristina Kirchner quien le planteó en marzo al embajador Marc Stanley un pedido de colaboración para detectar y recuperar recursos no declarados con el fin, dijo en ese entonces, de pagarle a FMI con esos fondos. Los ‘pibes’ van a militar lo que ‘la Jefa’ diga. Punto. Si es una alianza con USA que termine en un blanqueo o militarizar el Conurbano con miles de gendarmes contra el discurso progresista, da lo mismo. Son giros pragmáticos que sólo se le permiten a la líder del movimiento. Otros dirán que son contradicciones. ‘Sapos’ que el kirchnerismo se come en pos de su supervivencia.

https://twitter.com/CFKArgentina/status/1508560716457938949

Gendarmes, Berni y Kicillof

En el tema de la inseguridad, el giro que Cristina Kirchner ensayó en su acto de La Plata tuvo distintas repercusiones. En primer término, desde la Casa Rosada replicaron la queja de la Vice sobre por qué no había gendarmes en el Conurbano pero sí en el sur, donde -según su visión- no estarían cumpliendo ninguna función. La portavoz Gabriela Cerruti respondió que si no hay más efectivos es porque el gobernador Axel Kicillof no los pidió. Pero Sergio Berni, ministro bonaerense de Seguridad, dice que viene solicitando ese refuerzo desde hace 3 años. Berni es la otra cara del repentino interés de Cristina Kirchner en la seguridad. Después del acto en el Estadio Único de La Plata, la Vice se reunió con el gobernador e intendentes. Allí escuchó reclamos contra el ministro de Seguridad de los jefes comunales. En los corrillos políticos hubo suspicacias por el timing entre el discurso de CFK, aquella reunión posterior y la aparición de un informe periodístico que abrió sospechas sobre las propiedades del ministro en Bariloche. Se sucedieron luego infinitas publicaciones sobre una presunta renuncia de Berni. “Son operaciones que tienen que ver con las candidaturas”, respondió el funcionario bonaerense quien le dice al que le pregunte: “me preparo todos los días para ser Presidente”. El problema, en realidad, lo tiene Kicillof. El gobernador no quiere soltarle la mano a su ministro. No tiene a otro mejor, le responde a los intendentes que lo presionan. Lo sostuvo incluso tras aquel operativo en el estadio de Gimnasia en el que falleció un hombre en el marco de una represión policial. La retórica contra la violencia institucional kirchnerista también encontró ahí su techo. Sapo.

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Axel Kicillof y Sergio Berni.

Axel Kicillof y Sergio Berni.

Inflación vs. 'Plan platita'

La inseguridad será un elemento de la campaña, pero, como siempre, el factor económico terminará definiendo. En su reaparición pública tras el problema de salud que lo aquejó, Alberto Fernández reconoció que persisten los problemas para “distribuir” la riqueza. Se refería a la inflación. En el Palacio de Hacienda hay expectativa positiva sobre el resultado de noviembre, que mostraría una desaceleración de los precios. Podría ser un efecto de los controles. O también de la reducción del gasto. Un informe de la Oficina del Presupuesto del Congreso (OPC) muestra que el gasto real se contrajo 16% durante los últimos 4 meses a octubre en relación al mismo lapso del año anterior. En el primer semestre del año, antes de la renuncia de Martín Guzmán, el gasto primario se había expandido un 12%, de acuerdo al mismo informe. Frente a los empresarios del Cicyp Massa ponderó la reducción de la inflación como instrumento para ganar las elecciones en contraste con una “política fiscal expansiva”. Fue un mensaje para aquellos que esperan un “plan platita” para seducir electores el año que viene. Otro ‘sapo’ para que degusten los ‘pibes para la liberación’.

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