Si bien la seguidilla de elecciones que atravesarán de una punta a otro el país este año y que se englobarán en las elecciones nacionales de octubre, recién empiezan han mostrado un punto en común: tanto en Neuquén como en San Juan, Río Negro y Chubut, los oficialismos provinciales se han impuesto y con considerable holgura, y en la mayoría de los casos provincializando campañas.
RÍO NEGRO CONFIRMA
Ante la inestabilidad nacional, se resguardan en la estabilidad política provincial
Las elecciones provinciales celebradas hasta ahora marcan no sólo un contundente triunfo de los oficialismos provinciales, sino además, una incapacidad del Gobierno nacional por generar su voto propio, un rechazo a la "grieta" pero a la vez, el éxito de la "avenida del medio".
¿Qué significa esto? Por un lado, que ante la inestabilidad económica del país, los provincianos han optado por resguardarse en la estabilidad política de sus territorios. Por otro lado, que al Gobierno nacional le espera una dura tarea para octubre.
Si bien en Chubut falta aún que se desarrolle la elección general, la tendencia favorable hacia al actual gobernador es bastante clara, aún con el peronismo dividido.
En tanto, en los 3 distritos donde el futuro ya está decidido, no solo los oficialismos provinciales obtienen una clara victoria, sino que además casi replican las mismas cifras de la elección anterior años atrás.
El frente del gobernador rionegrino Alberto Weretilneck, a quien la Corte le impidió reelegir 20 días antes de los comicios, se impuso pese a todo sobre el peronismo, según el escrutinio provisorio por 52 a 35%. En 2015, la cifra había sido similar: 53 a 34%.
A Cambiemos, que obtuvo un pobre 6% no es posible compararlo con lo ocurrido en 2015. Entonces estaba la Coalición Cívica, que quedó en tercera con el 10%, y luego el radicalismo. Pero si se compara a Cambiemos con la elección legislativa nacional en 2017, la caída es muy fuerte, ya que hace dos años obtenía el 19%.
El triunfo de Juntos Somos Río Negro se anticipaba tanto en las encuestas previas, como "en la calle", sobre todo en Bariloche, que con 97.582 electores tiene el 17,8% del padrón total y por ende se convierte en el territorio clave a ganar. En aquella turística ciudad, su rival, Martín Soria, no cuenta además con muy buena imagen.
En ese marco, el Gobierno nacional le soltó la mano a la candidata de Cambiemos, y el resultado se vio reflejado en los números de la elección. Su intención fue, como en Neuquén, resignar una (casi imposible) victoria de Cambiemos para evitar el festejo kirchnerista.
Cabe recordar que en los 4 distritos donde se votó hasta el momento, en 2015 no solo se impuso Daniel Scioli con comodidad, sino que además en 3 de los 4, Mauricio Macri salió tercero detrás de Sergio Massa. Estaba claro que no son buenos parámetros para evaluar la situación del voto macrista. Aunque el fracaso de los frentes provinciales de Cambiemos sí muestra cierta incapacidad del gobierno nacional para activar su propio voto.
Ahora, las preguntas que surgen luego de cada elección provincial son si marcan tendencia sobre las preferencias electorales nacionales y si influyen sobre los próximos comicios.
Cierto es que tanto San Juan como Neuquén, y Río Negro son distritos poco relevantes en tamaño como para evaluar su incidencia a nivel nacional. Sin embargo, reafirman el alto grado de estabilidad de los electorados.
Eso sí, ganó la avenida del medio: Macri perdió con contundencia y el peronismo también.
Entonces, ¿debe la Rosada respirar aliviado por la derrota del candidato que contaba con el apoyo de Cristina Kirchner?
Pues, cierto es que Soria apostó a pegar la imagen de Weretilneck a la de Mauricio Macri con quien el gobernador mantiene buen diálogo. Pero la polarización jugó a favor del partido del gobernador no porque el Presidente tenga buena imagen, sino porque probablemente los rionegrinos no culpen a su gobernador por el precio del kilo de queso o del kilo de asado.
"Acá no hay otra avenida", reflexionó sobre el escenario después de los festejos uno de los responsables de la imagen del partido provincial. Sobre eso habló el gobernador: repitió varias veces que no acompañarán a ningún candidato a presidente porque la pelea nacional "divide".
Y eufórico recordó a Elías Sapag, fundador del Movimiento Popular Neuquino. Para el rionegrino, este domingo arrancó un nuevo partido local al que buscarán consolidar como lo hicieron los Sapag con el MPN. Es el espejo en el que se empezó a mirar.
Tal vez los rionegrinos, como así los neuquinos, no quieran grietas ni enojos sino otro tipo de propuesta. Lo dijeron en las urnas.









