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ARGENTINA 2022

Juntos por el Cambio y Frente de Todos: Reciclaje inevitable

Coaliciones electorales, inútiles para gobernar: los electores viven con frustración que ni Juntos por el Cambio ni el Frente de Todos saben gestionar.

Enorme empeño de la senadora nacional Carolina Losada, por la pantalla del canal macrista LN+, explicando que "no hay fisuras en Juntos por el Cambio" y, en caso de que las hubiera, no serían decisivas. Para respaldarla, la panelista Silvia Mercado, dispuesta a ocultar el sol con sus manos, quizás porque era día de lluvia. Pero son evidentes las diferencias, similares en profundidad a las que hay en el Frente de Todos, y eso que la crisis de pagos aún no tocó fondo, situación que obligará a definiciones que hoy resultan pesadillas, con o sin FMI.

Hay 2 estrategias para construir frentes / alianzas / coaliciones:

  • una es por ideología y
  • otra es por oportunismo electoral.

En la Argentina es 'políticamente correcto' afirmar que las ideologías han perecido, frivolidad para justificar las traiciones, omisiones y corrupciones.

Así, la democracia recuperada ha privilegiado las asociaciones con objetivos electorales, es decir que apuntan a las urnas. La prioridad es llegar al poder, no importa para qué. Quedarse con una tajada de la torta. La gula no ha demostrado utilidad para gobernar.

Raúl Alfonsín comprendió el error e intentó el Tercer Movimiento Histórico, que le fracasó.

Carlos Menem convirtió en su aliado para gobernar a un rival en las urnas, la UCeDe.

La UCR Frepaso fue una formidable herramienta electoral y un desastre en la gestión.

Los Kirchner ganaron en sociedad con Eduardo Duhalde pero luego rebobinaron en varias ocasiones. De todos modos su Frente para la Victoria no sobrevivió a las derrotas de 2013, 2015 y 2017, y tuvo que reinventarse como Frente de Todos en 2019. Hay muchas dudas acerca de si podrá repetir en 2023. El debate comenzó. ¿Cómo explicar que el gobernador interino de Tucumán, Osvaldo Jaldo, difundiera una declaración durante el fin de semana tropical afirmando que él no cree que Alberto Fernández sea un piantavotos que obligaría a desdoblar elecciones ¡dentro de 1 año!?

Sergio Massa le propuso al Frente de Todos, antes que vaya diluyéndose entre sus contradicciones y debilidades, una institucionalización, con reglas, autoridades y mecanismo de resolución de conflictos: el Frente Amplio uruguayo sería el espejo. Hasta ahora, no ha prosperado la idea.

En el otro rincón del ring-side, Mauricio Macri, Elisa Carrió y Ernesto Sanz armaron Cambiemos para 2015, pero no llegó a 2019. Su sucesor, Juntos por el Cambio, todavía debe explicar por qué durante sus 4 años en en el gobierno mantuvo tantas reyertas domésticas que un sector espiaba al otro utilizando el servicio de espías gubernamentales. Intentando explicarlo, Carolina Losada parece María Eugenia Vidal, y no es el mejor ejemplo.

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La grieta que cansó

Con similar desatino al que utilizó para sus negociaciones financieras externas, Alberto Fernández se ha lanzado a la reelección 2023, cuando los números no le dan. Él parece Néstor Kirchner en 2010. Alberto teme que formalizar las relaciones en el FdT, licúe el Partido Justicialista que él preside, y le terminen arrebatando esa precandidatura que se autoimpuso.

Sin embargo, el frente que ya perdió en 2021 ¿podría presentarse sin cambios 2 años después? Será un tema de todo 2022.

En cuanto a Juntos por el Cambio, el diseño 2023 que le atribuyen a Horacio Rodríguez Larreta no es el de Macri / Carrió / Sanz (quienes ya no tienen el liderazgo de otrora pero creen en la criogenia). Nadie conoce cuál es el de Gerardo Morales pero con seguridad no es el de Martín Lousteau.

Prohibido verbalizar la sospecha compartida: que están en marcha cambios importantes, casi refundaciones tanto de JxC como de FdT.

¿Qué puede gatillar las renovaciones?

  1. La crisis,
  2. la escasa eficiencia que exhiben ambas fuerzas dominantes para resolver los problemas de los ciudadanos, y
  3. la nula credibilidad que despiertan en los ciudadanos.

Javier Milei comienza a fungir como disruptivo, sin proponérselo presiona a los dirigentes convencionales y hay gente que se siente en la necesidad de dar o buscar explicaciones que hasta la fecha ni JxC ni FdT parecen dispuestos a conceder.

Una limitación que sufren JxC y FdT es que su agenda parece para otra coyuntura, no la de 2022. Esto ya lo entendieron varios de sus representantes pero no actualizan sus temarios por miedo a que eso fuerce cambios en los liderazgos. El precio que están pagando es la pérdida de representatividad.

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Alberto Fernández y el precoz intento de la reelección 2023.

Alberto Fernández y el precoz intento de la reelección 2023.

JxC y FdT sólo pueden sobrevivir en el presente exacerbando la famosa grieta que construyeron con persistencia y minuciosidad. Pero la mayoría de la opinión pública llegó a algún hartazgo de esa forma de convivencia porque sospecha que, por debajo, hay acuerdos expresados en privilegios y prebendas. No importa si esta elucubración tiene asidero. Es lo que creen muchos electores, que ha sufragado tanto por uno como por otro.

Muy inoportuna batalla por octubre 2023 han comenzado en enero 2022 cuando hay

  • una inflación que se proyecta al 60% anual,
  • graves problemas de empleo,
  • riesgo de colapso financiero externo, y
  • el riesgo de regresar a la estanflación en breve.

Acaba de terminar el año electoral 2021 y ya quieren comenzar el año electoral 2023: proyectos puramente electorales, JxC y FdT sobreviven en el ataque al otro. Pero ocurre de espaldas a los ciudadanos, quienes buscan ideas renovadas, propuestas diferentes, personajes distintos. Lo que hay les resulta conocido, no seduce y hasta provoca frustración.

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