ARGENTINA

EL MESSIDOR

Alberto Fernández viaja a Villa La Angostura, donde lo espera "El mito del castillo embrujado"

El presidente Alberto Fernández continúa con su agenda de reactivación económica luego haber superado la pandemia en el 85% del territorio nacional. Luego de su llegada a La Pampa, se espera que el jefe de Estado arribe a Neuquén, donde se hospedará en un castillo que guarda una historia muy particular.

El presidente Alberto Fernández llegó este viernes 5 de junio a Santa Rosa, capital de La Pampa, para llevar adelante una serie de actividades oficiales que incluyen una visita al frigorífico Carnes Pampeanas y la firma de convenios, junto al gobernador Sergio Ziliotto.

Esto ocurre horas después de haber decretado el distanciamiento social para 18 provincias y aislamiento social para el resto.

En el caso de La Pampa, la provincia lleva 55 días sin casos positivos de coronavirus, situación sanitaria por la que la provincia atraviesa la Fase 5 de la cuarentena y con prácticamente todas las actividades económicas en marcha, a excepción del turismo y la hotelería.

Luego, el jefe de Estado volará Río Negro, para aterrizar en el aeropuerto de Bariloche. Desde el Frente de Todos de Neuquén informaron que el avión presidencial arribaría alrededor de las 15, y desde allí el mandatario se trasladará en helicóptero hasta la Planta de Tratamiento de líquidos cloacales en Villa Angostura (NQN) para su inauguración oficial, que estaría arrancando a las 16:30 aproximadamente. 

El Diario Andino informó que la visita podría incluir la recorrida de otras obras financiadas por el gobierno nacional, como el Plan de 215 viviendas que se construyen en las polémicas tierras canjeadas por el gobierno del ex intendente Roberto Cacault, y la ruta de Circunvalación. Pero no está confirmado si habrá tiempo para eso. 

Luego, habría una conferencia de prensa en el Centro de Convenciones.

El castillo Messidor, a orillas del Nahuel Huapi

Fernándz y Yáñez pasará la noche en El Messidor, la residencia oficial del gobernador neuquino desde 1964.

Se trata de un castillo muy modesto pero que guarda una historia muy particular: lo llaman "El castillo embrujado". Es una casona francesa sobre la ladera de la montaña que cuenta con una bellísima vista al lago Nahuel Huapi.

Cuenta la historia que "El Messidor fue la primera grieta entre los hermanos Elías y Felipe Sapag".

Según el diario Río Negro, "Elías fue quien decidió comprar la residencia y la fundamentó que sería un puntapie para desarrollar el turismo alrededor del gran centro concentrador que era Bariloche. Felipe ponía reparos porque decía que no era popular que un gobierno adquiera una residencia de tamaño lujo frente a las necesidades que tenía la provincia".

La mansión está rodeada por un hermoso parque que los turistas pueden observar desde las calles que lo rodean, pero sin detener la marcha. Está claro el estilo austero que eligió Fernández para diferenciarse de su antecesor Mauricio Macri quien pasaba semanas enteras al año en el exclusivo Cumelén Country Club.

Detalla dicho medio local: "Detrás de la fachada de piedra, se hace presente la madera con el interior de ciprés y los pisos de lenga. En sus paredes luce dos obras de arte, una de Juan Carlos Castagnino y otra de Antonio Berni. En El Messidor nada es estridente, todo es mesurado, sencillo pero de calidad.

La pareja presidencial dormirá en una de las tres habitaciones matrimoniales. Probablemente en la que está sola, en la planta alta y con baño privado. Además, la residencia tiene otros cuatro dormitorios individuales".

En la actualidad, la norma que rige es que aquellos funcionarios de la provincia o invitados no especiales tienen que pagarse la comida. 

Cuenta Río Negro que en 2018, recorrió El Messidor y entre los detalles de la casona, fueron surgiendo los mitos. “He escuchado cosas normales de una casa de madera que cruje, pero por las dudas por la noche dejo la radio fuerte”, contó en ese momento el administrador, Guido Scherer. Para él había una convincente explicación: “Es una casa grande de madera y, al cambiar la temperatura, siempre hay sonidos”.

Horacio De Azevedo, administrador de El Messidor durante 13 años, agregó: “No había huéspedes y se escuchaba que alguien caminaba arriba. Había una mucama miedosa que me decía ‘Señor, arriba yo no subo, hay gente’, entonces tenía que ir a revisar, y cuando confirmaba que no había nadie, ahí subía”.

El mito también se alimentó de coincidencias, como la muerte del esposo de la exadministradora Marga Moure en una habitación y la de un linyera en el muelle, que fue encontrado en el agua gracias a la “visión” de una vidente que indicó el lugar donde estaba el cuerpo.

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