Por Andrea Insunza y Javier Ortega (*)
Latinoamérica 2002: Un escándalo de corrupción que desnuda a Chile (gastos reservados para sobresueldos: como en la Argentina)
Las revelaciones del ex ministro chileno Carlos Cruz sobre los sobresueldos en el gobierno de Ricardo Lagos hicieron que la peor debacle del oficialismo llegara a La Moneda, desatando reproches y rompiendo lealtades. Sin la estrategia que lo mantuvo hasta ahora lejos de la vorágine, el Jefe de Estado dice sentirse solo. Y busca fuera de su administración las fórmulas para salir del entuerto.
"Carlos es un inconsciente y un desleal". El presidente Ricardo Lagos no podía creerlo. Ya bastantes problemas tenía con el caso coimas y las pugnas en la Concertación como para recibir un golpe todavía más demoledor, que instaló de lleno la crisis en el corazón de su gobierno.
La nueva bomba fue detonada por quien fuera hasta hace un año uno de sus incondicionales: el ex ministro de Obras Públicas, Carlos Cruz. "Inconsciente y desleal", fue una de los comentarios más suaves que Lagos masculló en privado para referirse al aludido, afirma un testigo.
Bastó que el ex ministro rompiera su silencio para tornar una crisis grave, pero en la que Lagos se había mantenido inmaculado, en un trance con epicentro en La Moneda. Hace una semana Cruz salió al paso de las acusaciones contra su gestión en Obras Públicas, centradas en las irregularidades cometidas por la empresa contratista Gate. Pero no se limitó a la propia defensa.
Consciente de que la investigación por las coimas se acercaba a Gate- y por ende a él, también transparentó sus ingresos: reveló que como ministro recibía un sobresueldo de $1.8 millones, cifra en efectivo que le llegaba en un sobre, girada por una repartición que desconocía y bajo el concepto de gastos de representación no tributables.
Con esa nueva información el escándalo no tardó en estallar. En una confusa aclaración del ministro vocero, Heraldo Muñoz, al día siguiente el gobierno se vio obligado a reconocer que tales sobresueldos eran una "práctica conocida y antigua" que abarcaba a todos los ministros. Lo anterior incluía a Lagos, titular de Educación en la administración Patricio Aylwin y de Obras Públicas con Eduardo Frei, en una práctica que el ex contralor Arturo Aylwin definió como "al margen de toda legislación".
Peor aún, en los análisis de Palacio existe coincidencia en que la crisis podría empeorar si el Servicio de Impuestos Internos toma la determinación que los análisis jurídicos de todos los sectores adelantan: pedir que los ministros y ex ministros rectifiquen sus declaraciones de impuestos. Una posibilidad que ha intranquilizado al Mandatario, pues lo involucra personalmente.
Al defenderse de las irregularidades en el MOP, Cruz advirtió: "Tengo la impresión de que se quiere llegar al Presidente". Paradojalmente, fue él mismo quien hizo efectiva esa premonición.
# Cruz, el "desquite"
Lagos no ha ocultado su molestia con el ex ministro Carlos Cruz, a quien responsabiliza de haber desbaratado su estrategia para mantenerse al margen de la crisis.
"Es una injusticia culpar a Carlos. Esto le pasó al gobierno por haber esquivado durante mucho tiempo su obligación de tomar definiciones de fondo", retruca un amigo del ex ministro, para quien sus palabras fueron una comprensible reacción frente a las críticas.
En el gobierno, sin embargo, algunos de los que conocieron de cerca la relación entre el Jefe de Estado y su ex subordinado, aventuran que los dichos del ex ministro no fueron otra cosa que el desquite de un ex subordinado molesto.
Pese a la cercanía entre Lagos y Cruz, a ambos lo unía un marcado lazo de subordinación. Funcionarios del MOP acotan que así quedó en evidencia apenas el ex secretario de Estado asumió en esa cartera y varias veces el Presidente lo reprendió. Uno de estos episodios, incluso, ocurrió en público, cuando Lagos se irritó por el atraso en una obra vial en Tal Tal. Consultado al respecto, el propio Cruz calificó entonces el episodio como "un raspacacho".
En el gabinete añaden que Cruz también era blanco de los enojos del influyente jefe de gabinete presidencial y primo político de Lagos, Matías de la Fuente, quien antes de llegar a La Moneda se desempeñó como jefe de asesores del ahora Presidente en el MOP. "Matías era muy avasallador con Cruz", reconoce una fuente del gobierno.
La mala relación entre el ex ministro y De la Fuente empeoró, pues este último culpó a Cruz de no haberlo defendido en un sumario instruido en el MOP durante la gestión del socialista. La investigación surgió a raíz de irregularidades en la recepción del acceso norte a Concepción, construido por Tribasa.
Aunque el abogado Claudio Flores, fiscal designado por el MOP, presentó cargos contra De la Fuente, éste finalmente no pudo ser sancionado, ya que la Contraloría determinó que no era acusable. Pero el asesor del Mandatario responsabilizó a Cruz de no haber evitado a tiempo que su nombre se viese involucrado en la investigación.
El cambio de gabinete de enero pasado dejó al ex ministro como una de las principales víctimas cuando sorpresivamente debió abandonar Obras Públicas, la cartera que asumió como continuador de la exitosa gestión de Lagos.
En privado, Cruz expresó que estaba "dolido" y que nunca recibió del Presidente una explicación satisfactoria. Según un miembro del gabinete, el gobernante le habría asegurado que se debía a "un problema de cuoteos políticos", cuando en realidad tuvo mucho que ver la molestia del titular de Hacienda, Nicolás Eyzaguirre, con el fuerte endeudamiento que el MOP arrastraba.
Si bien reconoce que en su salida Eyzaguirre fue determinante, Cruz ha dicho a sus cercanos que está convencido de que De la Fuente también jugó un rol, pese a que "me limité a cumplir las instrucciones del Presidente: hacer obras", sostiene en forma recurrente.
Dos días después del cambio, Lagos y su ex subordinado se reencontraron en una cena, ofrecida en la residencia del Gobernante para agradecer a sus ministros salientes. Meses más tarde, Cruz reconoció en una entrevista que su esposa no quiso acompañarlo a la velada. "Fue su única manifestación de molestia, porque en realidad estaba muy afectada", explicó.
# En la mira por Gate
Luego de estallar el escándalo por las coimas, Cruz volvió a sentir el pesar y la soledad que lo embriagaron tras su defenestración, acotan en su círculo de allegados. No sólo porque a poco andar se hizo evidente el peligro de que el magistrado a cargo de la investigación judicial, Carlos Aránguiz, ligara el caso con las irregularidades de Gate Además, porque el gobierno dio señales de que no iba a defender cerradamente su gestión en el MOP. "Comentó que se sentía desprotegido", señala un consultado.
Para Cruz y quienes justifican su actitud, esto último quedó en evidencia cuando el actual titular de esa cartera, Javier Etcheberry, aludió al desorden con que recibió el MOP. La pasada semana, a ello se sumó que el magistrado Aránguiz lo llamara por fin a declarar en el proceso.
Ahora, cuando la crisis oficialista ya cumplió un mes y el Jefe de Estado busca consejo entre hombres de confianza de ámbitos externos a su administración, la tranquilidad no ha vuelto a la vida de Cruz, quien incluso antes de que estallara el caso coimas se había reunido a limar asperezas con Matías de la Fuente, como forma de saldar sus cuentas con el "laguismo".
Luego de la entrevista que volvió a distanciarlo de su ex superior, quienes han compartido con él esta semana afirman que está muy afectado con la nueva crisis que generó su objetivo de sacar la voz para hacerse oír.
# Soledad en La Moneda
Luego de ese golpe, Lagos se ha visto irascible y desconcertado. Cruz hizo saltar su gran coraza: la estrategia de sus asesores para hacerlo aparecer siempre por sobre los problemas de la Concertación. Una táctica que le permitía incluso salir dictando cátedra y subir en las encuestas.
El mismo domingo que Cruz gatilló la nueva crisis, el gobernante había puesto en marcha una estrategia para aminorar el impacto del caso coimas.
Aprovechando que los sondeos del gobierno sobre el Plan Auge lo señalan como ganador frente a los sectores reacios a la reforma a la salud, ese día Lagos y varios ministros desplegaron un puerta a puerta para explicar la iniciativa en Cerro Navia, Pudahuel y otras comunas populares.
Esta semana, el Mandatario pidió recargar su agenda de actividades, para espetar el viernes que ha cumplido en seis meses varias de las promesas anunciadas el 21 de mayo.
Pero tan profundo es el marasmo, que ha tornado en estériles esfuerzos como ése y otros.
Cercanos confidencian que el ánimo que ensombrece a Lagos es parecido al que lo invadió tras la primera vuelta presidencial contra Joaquín Lavín. Pasearse con inquietud y tomarse la cabeza son por estos días sus tics recurrentes.
"¿Por qué me pasa esto a mí?", ha dicho en privado el Presidente, según uno de sus cercanos. "Se siente solo en La Moneda", enfatiza otro consultado.
De hecho, esta semana el Mandatario se vio obligado a reprimir su estilo, marcado por la costumbre de señalar cómo deben hacerse las cosas. Durante cinco días, no aceptó preguntas de la prensa sobre el tema que lo aflige. Y ayer dio una entrevista a Radio Chilena en la que no fue consultado respecto de si recibió sobresueldos cuando fue ministro. Al término de la actividad, nuevamente se excusó de hablar con los periodistas que lo esperaban, señalando que debía partir al matrimonio de una sobrina.
# Gabinete en coma
Lagos ha tenido que afrontar la crisis en solitario. Las revelaciones de Carlos Cruz también fueron el tiro de gracia para el actual equipo político, cuyas descoordinaciones y errores llegaron esta semana a su peak. De hecho, las relaciones entre el ministro del Interior, José Miguel Insulza, el vocero de gobierno, Heraldo Muñoz, y el ministro secretario general de la Presidencia, Mario Fernández, trasitaron por su punto más bajo.
Más allá de las intervenciones individuales, el gabinete demostró su incapacidad para adelantarse a los incendios, al punto que el Jefe de Estado se ha quejado amargamente de que no recibió ninguna advertencia sobre lo que iba a decir Cruz, a pesar de que La Moneda sabían de la entrevista al menos dos días antes de que saliera publicada.
"Se demostró que, como equipo, el actual gabinete está inutilizado y que el ajuste debe ser no en enero, sino antes", señala un personero cercano al segundo piso presidencial.
Los disparos llueven especialmente contra el ministro Muñoz, cuya pugna con Insulza habría llegado a tal punto, que ambos prácticamente no se hablan.
En La Moneda sostienen que antes de que Muñoz enfrentara a la prensa para hablar sobre los dichos de Cruz, conversó con Insulza. Pese a que ambos convinieron en que se limitaría a leer el comunicado, sin aceptar preguntas, Muñoz terminó haciendo lo contrario, lo que culminó en un papelón ante las cámaras.
Este quiebre está también ligado a la poca coherencia para generar una estrategia que permita capear la crisis antes que deje más escombros. En el gabinete se sostiene que Insulza siempre fue renuente a la idea de salvaguardar a toda costa a Lagos, con cargo a los partidos de la alianza. De ahí que cuando el postrero esfuerzo de Muñoz por detener el efecto Cruz fracasó, Insulza y su aliado, el titular de Hacienda Nicolás Eyzaguirre, asumieron la vocería. Este último anunció el viernes el envío de un proyecto de ley para regular los sueldos de los altos funcionarios gubernamentales.
Un día antes, los rumores sobre un inminente cambio de gabinete recargaron aún más el ambiente de pasillo.
Aparte del ministro secretario general de la Presidencia, Mario Fernández, que ha comentado abiertamente su futura salida con otros funcionarios de la cartera, según un testigo, uno de los más abatidos era Muñoz, quien comentó en privado que está consciente de que esta semana su suerte quedó echada. "Varios ministros estaban seguros de que no durarían más allá de este sábado", señala un consultado.
# Enemigo interno
Si el gabinete aún respira, fue gracias a un protagonista externo: Adolfo Zaldívar. Indignando aún más a Lagos, el timonel de la DC se apersonó el jueves en la sede presidencial, donde sugirió que el gobierno debería pedir perdón al país por no haber regularizado antes los sobresueldos.
En el Ejecutivo se señala que el Jefe de Estado se negó a aparecer cediendo a las presiones de un jefe partidista, mucho menos si éste era el "colorín", por lo que congeló el ajuste hasta nuevo aviso. "Pospuso el cambio por no darle el gusto a la DC", señala un consultado.
Con la finalidad de dar una señal de normalidad, Lagos invitó a sus ministros a un encuentro informal esa misma tarde.
Su jefe de gabinete, Matías de la Fuente, se encargó de convocar telefónicamente a cada titular, con excepción de Insulza, quien había viajado a Brasil. Una versión sostiene que, como un intento por cohesionar al vapuleado equipo, el Presidente los instó a cerrar filas. Sin embargo, se trató sólo de una medida para ganar tiempo.
"Lagos sabe que su gabinete está muerto y que el ajuste es lo primero para dejar atrás la crisis, pero también está claro en que ahora no es el momento (del relevo)", acota un colaborador.
Rodeado por un equipo que ya no es tal, el Mandatario ha buscado consejos más allá de La Moneda, entre viejos amigos del ámbito privado y uno que otro prócer oficialista.
Un consultado afirma que su fin hasta esta semana era elaborar un programa centrado en la gestión, lo que le permitiría mostrar realizaciones en el corto plazo -tres años le quedan de gobierno- y que sería del agrado de los empresarios.
Entre los más escuchados en favor de esta línea estarían el presidente del Metro, Fernando Bustamante, Javier Etcheberry, el ministro de la Vivienda, Jaime Ravinet y el empresario Máximo Pacheco.
Pero quienes han estado cerca del Mandatario coinciden en que aún no está tomando definiciones estratégicas. "Es demasiado pronto. Pero sabe que ahora le toca decidir", dice uno de sus cercanos.
# El verdadero líder de la oposición
"Lagos está indignado con Adolfo, indignado", advierte un personero cercano al Presidente, al referirse al episodio que el jefe de la DC protagonizó el jueves, cuando en medio de la peor crisis que ha azotado al gobierno conminó a las autoridades a pedir perdón por el pago de sobresueldos a través de gastos reservados.
Ni siquiera la derecha, que ha enviado señales conciliadoras al gobierno, espetó un discurso tan duro. Fue, en cambio, el senador colorín quien se comportó como el verdadero líder de la oposición.
De hecho, golpeó a La Moneda con una maniobra de última hora: le avisó con minutos de antelación al ministro del Interior (S), Francisco Vidal, que lo visitaría en Palacio. Sólo estuvo reunido con él por cinco minutos. Pasadas las 18 horas, a la salida de la escueta reunión, el senador dijo: "Si las cosas se hicieron mal (pago de sobresueldos) debemos corregirlo, y cuando se cometen errores, creo que un gesto de humildad es bueno para todos".
Tres tesis En el seno del gobierno hay tres tesis para explicar la actitud del jefe de la DC. Una sostiene que Zaldívar está tensando las relaciones en la Concertación para terminar quebrándola. Pero pocos creen que el colorín considere viable una aventura de ese tipo.
Otra apunta a que quiere devolverle a la DC la condición de partido eje y que, de paso, está encareciendo su precio para la futura negociación municipal.
Pero, además, en La Moneda apuntan al afán presidencial de Zaldívar. "Al pedir que los ministros pidieran perdón, le pegó a Soledad Alvear, a Michelle Bachelet, a los ex Presidentes Patricio Aylwin y Eduardo Frei, para aparecer desmarcado de todos ellos", dicen.
# No a la UDI
En el círculo de Zaldívar explican que el jefe de la DC está molesto por la reanudación de conversaciones entre La Moneda y la UDI. "Adolfo le dio claras señales a Lagos de que estaba dispuesto a ayudarlo, pero el gobierno optó por Pablo Longueira", explica un cercano al senador.
Así y todo, y a pesar de que ha salido bien parado, en su propio entorno hay quienes consideran que "se excedió".
En el gobierno provocó la irritación de Lagos que pretende "castigar" al colorín con la nueva conformación del gabinete y en la Concertación dio paso a que Guido Girardi (PPD) y Camilo Escalona (PS) hayan iniciado un trabajo de coordinación para contrapesar a la DC.
# La tregua anunciada por Longueira
El mismo Ricardo Lagos que ha pedido en innumerables ocasiones "sacar a la derecha al pizarrón", ha contado en su peor momento con la garantía de que la UDI, el principal partido de la oposición, mantendrá la prudencia.
Así se lo manifestó el propio Pablo Longueira hace dos semanas, cuando lo telefoneó para advertirle que la UDI no sacaría provecho de las denuncias de corrupción contra la Concertación. Al día siguiente, y tal como lo había acordado con el Mandatario, el jefe de la UDI participó en una reunión en la que el ministro de Hacienda, Nicolás Eyzaguirre, anunció una serie de medidas para modernizar el Estado.
El lunes en la tarde, Longueira y el senador Juan Antonio Coloma se reunieron en privado con el ministro del Interior, José Miguel Insulza, para avanzar en la negociación de un proyecto que limite el gasto electoral.
En la UDI la crisis del gobierno se ha analizado minuto a minuto y optaron por "tomar palco". Un miembro de la directiva explica que previeron que la denuncia sobre el pago de coimas provocaría un espiral de acusaciones en el oficialismo. "Si nos metíamos, íbamos a unir a la Concertación", explica la fuente.
Además, en la UDI calcularon que la Concertación intentaría "empatar" las cosas, reventando denuncias contra la derecha. Una alerta desde el interior de la Contraloría corroboró esa tesis. "Enviamos un mensaje de paz, porque no queríamos entrar en esa guerra", dice otro personero del gremialismo.
De fondo pesó el hecho de que para la UDI "es una pésima inversión" debilitar la institucionalidad, cuando tienen la primera chance de ganar el 2005. "No tenemos ningún interés de incendiar el país", dice un alto dirigente.
En el gremialismo advierten, en todo caso, que no mantendrán una actitud obsecuente. "Estamos dispuestos a buscar una salida, pero sin avalar ilegalidades", explican.
Agenda contra la corrupción Así como el gobierno lanzó el viernes la agenda pro Transparencia, en la UDI quieren aprovechar el actual escenario para "ordenar la casa". Por eso han delineado una "agenda anti corrupción", que en parte le han adelantado a ministros como Eyzaguirre.
El gremialismo quiere dotar de mayor poder e independiencia a la Contraloría; regular los gastos reservados; controlar los aportes a las ONGs; que el Senado apruebe los traspasos de fondos del presupuesto; disminuir la discrecionalidad de las autoridades en la concesión de licitaciones, entre otros puntos. Con el gobierno hay consenso en llamar a concurso para cargos públicos; sincerar y normar los sueldos para los ministros y subsecretarios; y buscar una fórmula para limitar el gasto electoral.
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(*) La Tercera, Santiago de Chile.










