"Estaban informados de todo, conocían a los policías de civil y a los de uniforme. Estoy completamente seguro de que hay policías implicados en el secuestro. Incluso, un conocido me entregó". Las declaraciones de Federico Ariente a uno de los tantos medios de comunicación que lo entrevistaron desde las 6 de la mañana, contienen una de las pistas firmes que siguen los investigadores: quién fue el entregador.
Previsible: en el caso Ariente el entregado estaría vinculado a la policía y en la banda todos son adictos
Adictos a los estimulantes y con alguna conexión policial: son los dos datos que se tienen de la banda que secuestró a Federico Ariente y cobró $ 400.000 por su rescate. Los investigadores afirman que ya le pisan los talones al jefe del grupo, apodado el Porteño.
Habría un sospechoso que podría estar relacionado con el grupo de secuestradores locales dirigidos por el Porteño, a través de un denominador común: todos son adictos y/o distribuidores de drogas.
La fiscal de Villa Carlos Paz, Ana María Lucero Offredi, quien investiga el caso, rehusó confirmar que había dos imputados detenidos por el delito de secuestro extorsivo, amparándose en el secreto sumarial. Los detenidos son Antonio Piconi (34) y Emilio Piconi (37), capturados por orden de la fiscal María Alejandra Hillman, quien dirigió la investigación hasta el pasado lunes.
Sobre los Piconi hay pruebas contundentes: las sábanas telefónicas. Los investigadores establecieron que los pedidos de rescate realizados desde Villa Carlos Paz fueron realizados por estos individuos
La Policía no pudo establecer ayer el paradero de el Porteño, un delincuente de extrema peligrosidad cuyos antecedentes son escalofriantes:
** El 27 de noviembre de 1998, a las 3:00, el delincuente y algunos cómplices irrumpieron en el domicilio de Quirno Costa 584 de barrio Iponá. A cara descubierta y a punta de pistola sometieron a Luis Porporatto (40), a su esposa Susana y a los dos pequeños hijos: Jimena y Ezequiel, de 11 y 7 años. Los asaltantes estaban drogados y exigieron $ 25.000 que había cobrado Porporatto por la venta de un inmueble. Ante la negativa, el Porteño hizo llenar la pileta del baño, cortó el cable de un velador y ordenó introducir a los chicos en la bañera para electrocutarlos.
** El 29 de mayo de 2002, el secuestrador, secundado por seis delincuentes, también drogados, dieron un golpe similar en Río Tercero. Tuvieron de rehenes a dos familias y se llevaron US$ 70.000, $ 20.000 en bonos y $ 10.000.
Ayer, los investigadores del secuestro de Federico le pisaron los talones a la banda, en Rosario, provincia de Santa Fe, y pudieron secuestrar una Ford Explorer y un Ford Escort que estaban a nombre de familiares del pistolero. Los vehículos tenían la numeración adulterada.





