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HISTORIA

La Leyenda de Sargón: De Cesto en el Río a Emperador

Sargón de Acadia, de origen humilde, pasó de ser jardinero al primer emperador de la historia de la Mesopotamia.

Sargón de Acadia, de origen humilde, fue el primer emperador de la historia de la Mesopotamia que unificó los diversos reinos de la región bajo una autoridad central. Hoy en día también es igual de famoso como padre de la gran poeta y sacerdotisa Enheduanna (en torno a 2300 a.C.), la primera escritora de la historia que se conoce por nombre.

Según su autobiografía, la Leyenda de Sargón de Acadia, Sargón (también conocido como Sargón el grande, Shar-Gani-Sharri, y Sarru-Kan, que quiere decir “rey verdadero” o “rey legítimo”) fue el hijo ilegítimo de una “mujer cambiada”, lo que podría referirse a una sacerdotisa del templo de la diosa Inanna/Ishtar (cuyo clero era andrógino) y nunca conoció a su padre.

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Sargón de Acadia, de origen humilde, pasó de ser jardinero al primer emperador de la historia de la Mesopotamia.

Sargón de Acadia, de origen humilde, pasó de ser jardinero al primer emperador de la historia de la Mesopotamia.

El origen familiar de Sargón de Acadia

Su madre no podía revelar su embarazo, o quedarse con el bebé, así que lo dejó ir en un cesto en el río Éufrates, donde lo encontraría un hombre llamado Akki, un jardinero de Ur-Zababa, el rey de la ciudad sumeria de Kish. Akki lo adoptó y le enseñó jardinería, pero, a pesar de un origen así de humilde, Sargón llegaría a conquistar toda Mesopotamia.

El Imperio acadio fue la primera entidad política en hacer un uso extensivo y eficiente de la burocracia y la administración a gran escala, asentando las bases para los futuros gobernantes y reinos. Su historia se conocería durante mucho tiempo por toda Mesopotamia, donde con el tiempo se lo acabó considerando uno de los reyes más grandes que había habido jamás, celebrado mediante historias gloriosas hasta los tiempos del Imperio persa, junto con su nieto, Naram-Sin (que reinó en 2254-2218 a.C.).

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Sargón de Acadia, de origen humilde, pasó de ser jardinero al primer emperador de la historia de la Mesopotamia.

Sargón de Acadia, de origen humilde, pasó de ser jardinero al primer emperador de la historia de la Mesopotamia.

Juventud y ascenso al poder

“Sargón” no era su nombre de pila, sino el nombre que eligió al ascender al trono que, como ya se ha dicho, significa «rey legítimo». Es un nombre semítico, no sumerio, por lo que en general se acepta que era semita, pero no hay manera de saber si era así o no. No se sabe nada a ciencia cierta del nacimiento de Sargón ni de sus primeros años. De hecho, a pesar de que su nombre era de los más famosos en la Antigüedad, en la edad Moderna fue un desconocido hasta el siglo XIX, cuando se encontraron sus inscripciones y su autobiografía entre los muchos textos que se habían conservado en la Biblioteca de Asurbanipal en Nínive.

Akki adoptó al niño y lo crio como a un hijo. Sargón fue adquiriendo importancia en la corte y se convirtió en el copero del rey. La historiadora Susan Wise Bauer apunta que, “los coperos de la Antigüedad no eran simples mayordomos. Las inscripciones sumerias no describen las labores de los coperos, pero en Asiria, no mucho tiempo después, el copero era el segundo después del rey”.

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Sargón de Acadia, de origen humilde, pasó de ser jardinero al primer emperador de la historia de la Mesopotamia.

Sargón de Acadia, de origen humilde, pasó de ser jardinero al primer emperador de la historia de la Mesopotamia.

Los desafíos de Sargón de Acadia

En su calidad de copero, Sargón tenía la confianza del rey, pero se pondría a prueba cuando un rey cercano, Lugalzagesi de Umma, se lanzó en una campaña de conquista de la región. La antigua Mesopotamia, al igual que la antigua Grecia, estaba salpicada de muchas ciudades-Estado pequeñas que luchaban entre ellas por la tierra fértil y el agua.

Lugalzagesi de Umma (que reinó en torno a 2358-2334 a.C.) condujo a su ejército a través de la región de Sumeria, conquistando las ciudades-Estado una tras otra y unificándolas todas bajo su mandato como había hecho el rey Eannatum de Lagash antes que él. Parece que previamente había acordado dejar en paz a Kish, pero tras conquistar Uruk, decidió avanzar sobre Kish.

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Sargón de Acadia, de origen humilde, pasó de ser jardinero al primer emperador de la historia de la Mesopotamia.

Sargón de Acadia, de origen humilde, pasó de ser jardinero al primer emperador de la historia de la Mesopotamia.

¿Qué es lo que dice la obra literaria de Sargón de Acadia?

Bauer escribe que “Ur-Zababa, al enterarse de que el ejército conquistador se dirigía a la ciudad, se asustó tanto que ‘se mojó las piernas’”, un verso extraído de la obra literaria Sargón y Ur-Zababa. Sospechaba de Sargón y, aunque no parece haber prueba alguna que justificara sus sospechas del copero, decidió mandarlo a Lugalzagesi, en apariencia con una oferta de paz, para deshacerse de él.

No se sabe si Ur-Zababa incluyó o no en el mensaje nada sobre términos y condiciones; lo que sí se sabe, al menos según se cuenta en Sargón y Ur-Zababa es que el mensaje le pedía a Lugalzagesi que matara a Sargón al recibirlo. Sea por la razón que fuere, Lugalzagesi se negó a cumplir con la petición, y en vez de ello invitó a Sargón a unirse a él. Juntos, marcharon sobre Kish y tomaron la ciudad fácilmente. Ur-Zababa logró escapar y se ocultó.

Los misterios de la vida de Sargón de Acadia

No está claro qué es lo que pasó después exactamente debido a las muchas leyendas que surgirían en torno a la vida y el reinado de Sargón a lo largo de los siglos. Es posible que en aquel momento tuviera una aventura con la mujer de Lugalzagesi o que fuera enviado a una misión que Sargón convertiría en la primera batalla de su propia conquista de la región. Pasara lo que pasase entre él y Lugalzagesi, se volvieron enemigos tan rápido como se habían hecho aliados.

Sargón avanzó sobre Uruk y la conquistó. Lugalzagesi marchó con su ejército de Kish a luchar contra Sargón, y fue derrotado. Entonces, Sargón lo encadenó, le ató una cuerda al cuello y lo llevó a la ciudad de Nippur, dedicada al dios Enlil a quien Lugalzagesi se había confiado, y lo obligó a marchar humillado por la puerta de Enlil. Sargón eligió para sí a la diosa Ishtar (Inanna) como protectora divina y, con Ur-Zababa y Lugalzagesi fuera de su camino, se proclamó rey de Kish y sometió rápidamente la región de Sumeria.

Campañas militares y la creación del imperio

Cuando Sargón derrocó a Lugalzagesi y se hizo con el poder, se hizo con un reino ya unificado que podía usar como ventaja en las campañas militares para establecer el primer imperio de toda Mesopotamia. Puede que a esto también lo ayudara su propia leyenda, que establecía sus orígenes humildes. Al igual que en épocas posteriores y en otras culturas, hasta la actualidad, la distinción de clases en las ciudades sumerias había llevado a un resentimiento creciente entre la clase baja contra la élite. Los ciudadanos más ricos podían tomar toda la tierra que quisieran, y las clases bajas siempre se sentían marginadas.

La historia del origen humilde de Sargón como jardinero habría resultado atractiva para un gran número de sumerios de la clase trabajadora, que puede que lo vieran como un libertador y un reformista. Sin embargo, inmediatamente después de ascender al poder, las ciudades-Estado y las élites que las gobernaban no aceptaron a Sargón con gracia y sumisión; se rebelaron contra el nuevo gobernante y lo obligaron a demostrar su legitimidad como rey a través del poderío militar.

La conquista de Sumeria

Tras conquistar Sumeria, construyó una ciudad nueva o bien renovó una antigua, Acadia (también conocida como Agadé), en las orillas del río Éufrates. Esto rompía radicalmente con el precedente, ya que antes el rey de una ciudad existente conquistaba otra por la gloria de su ciudad y los recursos que esta nueva conquista traería. Sin embargo, Sargón no conquistaba por ninguna ciudad, sino por sí mismo, y una vez que tuvo el control de la zona, fue entonces cuando construyó su propia ciudad para disfrutar de los beneficios de la conquista. No contento con lo que había conseguido hasta entonces, se lanzó a una nueva campaña.

Puede que también conquistara Chipre, y afirma que llegó al mar Mediterráneo y que envió barcos hasta la India para comerciar con la civilización del valle del Indo. Marchó por toda Mesopotamia conquistando una ciudad-Estado tras otra y expandió su imperio hasta el Líbano y los montes Tauro en Turquía y luego siguió más allá. Instauró la práctica militar de combinar diferentes tipos de fuerzas de batalla en formaciones más sueltas que permitían una mayor movilidad y adaptabilidad en el campo de batalla, cosa que se convertiría en el estándar hasta la época de Alejandro Magno. Barrió el país con su ejército hasta que hubo formado el primer imperio del mundo.

El Imperio acadio

Formar un imperio es una cosa, pero mantenerlo operativo es otra muy distinta. Aun así, Sargón demostró ser tan hábil en la administración como lo había sido en la conquista militar. Para poder mantener su presencia en todo el imperio, Sargón situó de manera estratégica a sus hombres y mujeres de confianza en puestos de poder en varias ciudades. Los «Ciudadanos de Acadia», como los llama un texto babilónico posterior, eran los gobernadores y los administradores de más de 65 ciudades diferentes.

Una de sus inscripciones dice: “Desde el mar superior hasta el mar inferior, los hijos de Acadia poseían el gobierno de sus ciudades” y Bauer apunta cómo, “En su reino, los sumerios pronto se encontraron viviendo como forasteros en sus propias ciudades... Cuando Sargón se apoderaba de una ciudad, esta se convertía en un baluarte acadio, con oficiales acadios y tropas acadias. Al instalar funcionarios de confianza, Sargón hizo que las distintas regiones quedaran bajo su control de manera más clara”.

La importancia de su hija Suma

También fue inteligente al nombrar a su hija, Enheduanna, como Suma sacerdotisa de Inanna en Ur, y a través de ella parece que pudo manipular los asuntos religiosos, políticos y culturales desde la sombra. Enheduanna está reconocida hoy en día como la primera escritora del mundo que se conoce por nombre propio y, por lo que se sabe de su vida, parece que fue una administradora muy hábil y poderosa, además de sus dotes literarias. Esta organización funcionó tan bien que el nieto de Sargón, Naram-Sin, también colocaría a su hija en el mismo puesto.

La estabilidad que trajo este imperio dio lugar a la construcción de caminos, mejoró el regadío, amplió su esfera de influencia en el comercio y trajo también desarrollo en las artes y las ciencias. El Imperio acadio creó el primer sistema postal, por el cual las tablillas de arcilla inscritas en la escritura cuneiforme acadia se envolvían en sobres externos de arcilla marcados con el nombre y la dirección del recipiente y el sello del remitente. Estas cartas solo las podía abrir la persona a la que iban dirigidas, porque no había manera de abrir el sobre de arcilla sin romperlo, lo que aseguraba la privacidad en la correspondencia.

Sargón de Acadia estandarizó los pesos y medidas para su uso en el comercio y negocios cotidianos

Sargón también estandarizó los pesos y medidas para su uso en el comercio y los negocios cotidianos, inició un sistema de impuestos que era justo con todas las clases sociales, y empezó numerosos proyectos de construcción tales como la restauración de Babilonia (que, según algunas fuentes, fundó él, aunque esta afirmación se ha cuestionado repetidamente). También creó, entrenó y equipó a un ejército a tiempo completo, centrado en la ciudad de Acadia, donde, tal y como dice una inscripción, 5.400 soldados “comían pan cada día” con el rey. Mientras que este no parece ser el tipo de ejército profesional creado posteriormente por el rey asirio Tiglat-Pileser III, ya que parece que ni se mantenía todo el año ni estaba en un estado casi constante de movilización, era un gran avance en comparación con los ejércitos del pasado, llenos de reclutas reacios.

Aun con estas mejoras en las vidas de los ciudadanos de Mesopotamia, el pueblo se reveló igualmente contra el Gobierno acadio. A lo largo de su vida Sargón seguiría encontrándose revueltas cuando las ciudades-Estado volvían a afirmar su autonomía y se levantaban contra el imperio. Sin embargo, a medida que fueron pasando los siglos, las dificultades que tuvieran con el gobierno de Sargón cayeron en el olvido y lo único que se recordaba eran los logros heroicos de la “Edad de Oro” de los acadios. Durante los siguientes 3.000 años, los sumerios, los babilonios y los asirios, entre otros, contarían las historias de Sargón de Acadia y sus gloriosas victorias, citando las palabras del propio Sargón de su supuesta autobiografía:

“A la avanzada edad de 55 años, todas las tierras se sublevaron contra mí y me asediaron en Agadé, pero el león viejo todavía tenía garras y colmillos; salí a la batalla y los derroté: Los tiré por tierra y destruí sus enormes ejércitos. Ahora, cualquier rey que quiera suponerse mi igual, dondequiera que yo fuera, ¡déjalo ir!”.

Según la Lista Real sumeria, Sargón reinó 56 años, y murió ya viejo de causas naturales. Si ya durante su reinado su pueblo lo consideraba mítico, la muerte le otorgó un estatus casi divino. Kriwaczek escribe:

“Hasta entonces, la civilización se basaba en la creencia de que los dioses habían creado la humanidad para sus propios fines. Las ciudades, los depósitos de la civilización, eran fundaciones divinas, tras haber empezado como centros de peregrinación sagrados, según creemos. Cada ciudad era la creación y el hogar de un dios específico. Es como si la ‘vida real’ fuese la que vivían los dioses en el reino divino mientras que lo que ocurría aquí abajo en la tierra era básicamente un espectáculo menor irrelevante”.

La época de Sargón y Naram-Sin alteró todo esto, reenfocó la atención sobre la esfera humana e introdujo un nuevo concepto del sentido del universo: un sentido en el que la gente, en vez de los dioses, era el tema principal de la historia de Mesopotamia. Ahora, la humanidad era la que estaba al mando. Los hombres, y las mujeres, se convirtieron en los gobernantes de su propio destino. Ciertamente, la gente seguía siendo devota, seguía haciendo sacrificios en los templos, ofreciendo libaciones, llevando a cabo los ritos e invocando los nombres de los dioses a cada oportunidad. Pero la devoción de esta época tenía un gusto diferente.

Leyenda y legado

Las leyendas que surgieron en torno a Sargón y su dinastía todavía se escribían, copiaban y representaban en los últimos días del Imperio asirio (612 a.C.), y la famosa cabeza de cobre de Sargón, encontrada en Nínive en 1931, y que deja clara su importancia para los asirios, es una de las obras de arte mesopotámicas más fácilmente reconocibles. La historia del bebé al que abandonan en un cesto en el río y al que después encuentra la nobleza, con la que crece y se convierte en un gran líder de su pueblo, constituyó un recurso usado de manera muy efectiva por el escriba hebreo que la tomó prestada para escribir el libro bíblico del Éxodo y la historia del héroe Moisés.

La de Sargón es la historia de un héroe que surge de un origen desconocido para salvar a su pueblo. Es dudoso que aquellos que vivieron bajo su reinado lo vieran como esa clase de salvador teniendo en cuenta la cantidad de rebeliones que tuvo que apaciguar; pero para aquellos que vinieron después, los que vivieron durante la ocupación de los gutios (descritos por el estudioso Samuel Noah Kramer como desmoralizadores, destructivos y “una horda despiadada y barbárica”), él y su dinastía representaban la edad gloriosa de los reyes heroicos que había quedado atrás.

Inspiración de las historias de Sargón de Acadia

Se cree que las historias de Sargón inspiraron a los sumerios a sublevarse y deshacerse del opresivo gobierno de los gutios en torno a 2050 a.C. Bajo los reyes sumerios Utu-Hegal y Ur-Nammu, los sumerios se enfrentaron a los gutios y el sucesor de Ur-Nammu, Shulgi de Ur, los expulsó del país, lo que permitió el surgimiento del llamado Renacimiento sumerio del periodo III de Ur (en torno a 2112-2004 a.C.). Los dos reyes más importantes del periodo III de Ur, Ur-Nammu (que reinó en torno a 2112-2094 a.C.) y Shulgi de Ur (que reinó en torno a 2094-2046 a.C.) ambos construyeron su imagen pública a partir de las de Sargón y Naram-Sin.

Conclusión

Tras la muerte de Sargón, el imperio pasó a su hijo Rimush, que se vio obligado a soportar lo mismo que su padre y a acabar con las revueltas que cuestionaban su legitimidad. Rimush reinó durante nueve años y, cuando murió, el gobierno pasó a manos del otro hijo de Sargón, Manishtusu, que reinó durante los siguientes quince años.

A pesar de que ambos hijos gobernaron bien, el punto álgido del Imperio acadio llegó con el nieto de Sargón, Naram-Sin. Durante su reinado el imperio creció y perduró más allá de los límites que incluso Sargón había alcanzado. Tras su muerte, su hijo Shar-Kali-Sharri se convirtió en gobernante, y con él el imperio empezó a desmoronarse cuando las ciudades-Estado se fueron separando para formar sus propios reinos independientes.

La guerra que llevó a cabo Shar-Kali-Sharri

Shar-Kali-Sharri llevó a cabo una guerra casi continua contra los elamitas, los amorreos y los invasores gutios mientras intentaba mantener el imperio unificado, pero al final acabó cayendo. La invasión gutia ha sido la causa que se nombra más a menudo del colapso del imperio acadio y de la edad oscura de Mesopotamia que le siguió, y esta es ciertamente la opinión de los escribas mesopotámicos que retrataron a los gutios como destructores de la civilización.

Sin embargo, los estudios recientes sugieren que es más probable que fuera el cambio climático lo que causó una hambruna y puede que una disrupción del comercio, debilitando así el imperio hasta el punto de que el tipo de invasiones y revueltas que en el pasado se habían detenido fácilmente, ahora ya no se podían manejar con la misma eficacia.

La hambruna se menciona en una obra posterior de la literatura naru mesopotámica conocida como La maldición de Agadé, que habla de la destrucción de Acadia por voluntad de los dioses. Ya fuera por la hambruna, una invasión, la ira de los dioses o todo ello, la ciudad de Acadia cayó, los grandes reyes desaparecieron y el imperio pasó a formar parte de las leyendas que se contarían, escribirían y copiarían hasta que las historias de lo que había sido en el pasado se convirtieron en todo lo que quedaba del Imperio acadio de Sargón el Grande.

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