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RECUERDOS

Tiempos pasados: Luis Brandoni y aquel día que se rompió el boicot del 'Proceso'

El cronista recuerda una anécdota con Luis Brandoni del que vale la pena dejar constancia para que quede indexada en la Gran Memoria Digital, Google.

Antes de ir a Luis Brandoni, es necesario armar el contexto, para que se entienda la anécdota. No se puede andar contando sin contexto. Estudiante de Periodismo buscando insertarse en alguna Redacción, a fines de 1979 (Jorge Rafael Videla en la Casa Rosada). Fue Daniel Ponzo quien me pasó el dato, parados en la entrada de la Escuela Superior de Periodismo, que estaba en la calle Moreno, barrio de Congreso: había una revista por salir al mercado en la que compraban colaboraciones.

Para mi fue como descubrir el secreto de la alquimia: todavía no tenía relaciones con el Periodismo, más allá de otra estudiante, 'la Vivi' Fontevecchia, a quien por pudor no le iba a pedir empleo porque era como traicionar la amistad. La redacción en la calle Chacabuco era un edificio antiguo de 3 plantas pero con esas terminaciones que ya no se realizan. El proyecto se llamaba 'Spot', y la temática era el espectáculo.

El objetivo era quitarle algo de mercado a la ya en caída 'TV Guía' y por eso tenía el mismo formato de bolsillo ('digest', en la jerga), aunque carecía de la agenda diaria de programas, aquel hallazgo yanki de 1953 que en la Argentina copió 1 década después Julio Korn -el mismo de 'Radiolandia' y 'Antena'-.

Lo poco que yo conocía del tema lo había aprendido de Marcelo Cantelmi, en aquella revista de chicas desnudas y muchos ovnis que él realizaba y, con enorme generosidad, permitió a un grupo de periodistas hacer prácticas temporarias. El 'Proceso' a veces clausuraba la publicación, no por los marcianos sino por los desnudos.

Colaborador

Para mi era una ventaja: por la puerta pasaba el colectivo 17, que me llevaba hasta la Plaza Alsina, en Avellaneda, y desde ahí podía caminar hasta la casa de mis viejos.

Para vender colaboraciones había que llevar un sumario de propuestas de notas, tipeada en una Olivetti 22. Recuerdo que con lo que aprendí de Cantelmi mi primera propuesta fue ir a un tugurio subterráneo que había en la avenida Corrientes, que se llamaba Burlesque, y hacer una entrevista a las chicas que vivían de desnudarse.

El Jefe de Redacción y quien compraba o no las colaboraciones era Jorge Omar Novoa, periodista generoso para darle oportunidades a un estudiante, y enseñarle algunos rudimentos sobre un género a veces subestimado pero que tiene un enorme potencial.

Él aceptó la nota, que no tenía mucho que ver con la competencia. Gracias. Pero las fotografías hubo que repetirlas porque el director advirtió que las bailarinas estaban demasiado desvestidas y no pasarían la censura. Toda una contradicción pedirles a las chicas del show de striptease que se taparan un poco para las fotos.

Al director de 'Spot' nunca lo conocí, se llamaba 'Eddie' González o algo así. Lo que supe de él me lo contó varios años después, ya en Clarín, Abel Maloney.

'Eddie' era un innovador y permitió que 'Spot', aunque no duró mucho, fuese mejor que TV Guía y que todas las otras publicaciones equivalentes.

Yo tenía que sumar colaboraciones porque no pagaban mucho por nota, se cobraba 'a los premios' y uno tenía gastos.

Luis Brandoni

Había que trabajar para el sumario. ¿Qué se podía inventar? Cuando le propuse a Novoa entrevistar a Luis Brandoni, yo no entendí por qué motivo él tuvo que consultarlo con 'Eddie'. Era una nota que, desde el vamos, me quedaba grande. El director concedió la aprobación. Quizás creyó que nunca la conseguiría.

Si bien Brandoni tenía un éxito total en el Teatro Regina, con la obra de Oscar Viale, 'Convivencia', no aparecía en los medios de comunicación.

Con la audacia que provoca la necesidad y la ignorancia, fui al Regina, pude pasar los controles y la conseguí. Yo desconocía que, recién regresado del exilio, el 'Proceso' toleraba a Brandoni pero siempre que mantuviese un bajo perfil.

Lo relacionaban con reclamos sindicales en nombre de la Asociación Argentina de Actores, y las reivindicaciones provocaban urticaria al 'Proceso'. Eso era malo.

Novoa me explicó la situación. No totalmente pero sí lo necesario.

Entonces le propuse 'licuar' la nota con Luppi y Brandoni. Al fin de cuentas ambos eran los coprotagonistas.

Pero Luppi parecía tener una agenda 'cargada', y yo tenía que facturar mi colaboración para poder cobrar.

Brandoni aceptó. Siempre me sorprendió que un actor consagrado y exitoso recibiera en un camerino a un estudiante de periodismo para una entrevista a publicarse (quizás) en una publicación nueva.

Para Brandoni también era un riesgo enorme. No me lo dijo pero resultaba obvio que él estaba rompiendo las pautas dentro de las cuales el 'Proceso' le permitía trabajar.

Brandoni fue valiente, tal como los editores de 'Spot'. Me dedicó 1 hora 15 minutos antes de salir a escena.

Solamente Hugo Arana fue tan comprensivo con un desconocido que recién arrancaba.

El texto publicado no fue extenso pero eran suficientes 3 páginas, de las cuales la foto se llevó media página, para el regreso de Brandoni.

Obviamente que Novoa 'tocó' el texto porque yo desconocía los límites. Pero se publicó, y fue una de las notas de tapa.

Novoa estaba feliz porque 'Eddie' lo felicitó porque Brandoni había llamado para agradecer "muchísimo". Me lo hizo saber y yo no tenía idea de lo que habíamos hecho. Habíamos roto el boicot a Brandoni.

Yo solo quería que me aceptara la factura para poder cobrar la colaboración.

En verdad, el significado de la entrevista publicada lo aprendí mucho después. Hice 3 notas más para 'Spot' y abandoné porque había conseguido trabajo en un diario. Pero es bueno recordar y agradecer. Siempre.

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