OMNI Jeff Bezos > inteligencia artificial > cerebro

¿EL SECRETO DEL CEREBRO?

Jeff Bezos apuesta US$500 millones a una idea que puede dejar vieja a toda la IA

Mientras todos ponen fortunas para agrandar la inteligencia artificial, Jeff Bezos quiere hackear el cerebro humano. Una jugada tan loca como ambiciosa.

Mientras Silicon Valley quema fortunas para que la inteligencia artificial lea internet entero como un alumno desesperado la noche anterior al examen, Jeff Bezos, el fundador de Amazon, decidió ir por otro lado. Puso US$500 millones en una startup que cree que los gigantes tecnológicos buscan donde no es y que la verdadera respuesta está en el cerebro humano.

La cuenta que no cierra: por qué la IA gasta tanto y el cerebro tan poco

Jeff Bezos, el fundador de Amazon acaba de transformarse en uno de los principales financistas de Flourish, una startup que busca nada menos que descubrir el supuesto "algoritmo central" que utiliza el cerebro humano para aprender, adaptarse y procesar información.

La empresa ya reunió US$500 millones de financiamiento y alcanzó una valoración estimada de US$2.500 millones, una cifra gigantesca para una empresa que sigue tratando de responder una pregunta que la ciencia lleva décadas persiguiendo: qué es exactamente lo que hace que el cerebro sea tan eficiente comparado con cualquier sistema de inteligencia artificial existente.

Los modelos de inteligencia artificial más avanzados del mundo son impresionantes. Es cierto. Pueden escribir, programar, resumir documentos, analizar imágenes y mantener conversaciones cada vez más naturales. Pero para lograrlo necesitan cantidades absurdas de datos, infraestructura y energía.

Según explican los fundadores de Flourish, un cerebro humano consume aproximadamente 20 vatios de energía para procesar información. En contraste, un único chip utilizado para entrenar sistemas de IA puede consumir más de 30 veces esa cantidad.

unnamed
Flourish parte de una crítica central a la IA actual: consume enormes recursos para aprender tareas que el cerebro humano resuelve con mínima energía, menos datos y adaptación constante. Foto: Wired

Flourish parte de una crítica central a la IA actual: consume enormes recursos para aprender tareas que el cerebro humano resuelve con mínima energía, menos datos y adaptación constante. Foto: Wired

Cuando se multiplican esos chips por miles, aparecen los enormes centros de datos que hoy demandan gigavatios de electricidad. En otras palabras, instalaciones capaces de consumir energía suficiente para abastecer pequeñas ciudades.

Thomas Reardon, fundador de Flourish y neurocientífico formado en Columbia, considera que ahí está el principal problema. "Hay algo fundamentalmente erróneo en decir: 'Necesito leer prácticamente todos los libros jamás escritos veinte veces para aprender inglés'. Un bebé humano lo consigue con cientos de miles de palabras".

Los grandes modelos de lenguaje que utilizan hoy OpenAI, Google, Anthropic y Meta necesitan absorber cantidades masivas de información para aprender. Pero incluso después de ese entrenamiento multimillonario surge otro inconveniente: no continúan aprendiendo de forma natural como lo hace una persona.

A la vez, Flourish cree que el cerebro resolvió ese desafío hace millones de años y que la respuesta podría estar escondida en las estructuras biológicas que todavía no comprendemos completamente. Es por eso que la empresa está contratando especialistas en neurociencia, adquiriendo equipamiento de laboratorio multimillonarios y construyendo equipos donde investigadores biológicos y desarrolladores de IA trabajan codo a codo.

Hay un riesgo enorme porque implica aceptar que quizás la industria está avanzando por un camino extremadamente costoso (algo herético en Silicon Valley) cuando existe una ruta mucho más eficiente que todavía nadie logró descifrar.

Jeff Bezos saca la billetera para reinventar la inteligencia artificial

Ahora viene la parte que parece salida de una película de ciencia ficción. El objetivo de Flourish es estudiar el cerebro en múltiples escalas al mismo tiempo.

Los investigadores analizan desde moléculas y sinapsis hasta circuitos neuronales completos, además de evaluar conectomas, modelos biológicos de aprendizaje y mecanismos de memoria inspirados en ciertas regiones cerebrales como el hipocampo. Uno de los focos principales está puesto sobre las llamadas columnas corticales, estructuras que algunos científicos consideran la unidad computacional básica del cerebro humano.

A diferencia de muchas startups de IA que prometen productos inmediatos, Flourish reconoce que está embarcada en una investigación de largo plazo. Y sin embargo, también trabaja en aplicaciones comerciales de corto alcance.

image
La startup estudia neuronas, memoria y circuitos cerebrales para identificar principios biológicos aplicables a la IA. El desafío es enorme, pero el potencial impacto tecnológico y económico también. Foto: Wired

La startup estudia neuronas, memoria y circuitos cerebrales para identificar principios biológicos aplicables a la IA. El desafío es enorme, pero el potencial impacto tecnológico y económico también. Foto: Wired

Según Reardon, el equipo ya desarrolla sistemas de memoria inspirados en mecanismos cerebrales capaces de permitir un aprendizaje continuo sin depender de enormes volúmenes de datos. Además, negocia con fabricantes de chips para trasladar parte de estos avances directamente al hardware.

En cuanto al respaldo financiero, además de Bezos, participan Lux Capital, Google Ventures y figuras vinculadas al Open Connectome Project, una iniciativa científica destinada a mapear circuitos cerebrales y comprender cómo se organiza la inteligencia biológica. Lo curioso es que ni siquiera algunos de sus propios asesores están seguros de que vaya a funcionar.

De todas maneras, si Flourish logra descubrir los mecanismos que permiten construir sistemas tan eficientes como el cerebro humano, podría cambiar para siempre el negocio de la inteligencia artificial. En concreto, alteraría la demanda global de energía y buena parte de la infraestructura que hoy sostiene a los gigantes del sector quedaría obsoleta.

Si la naturaleza resolvió el problema de la inteligencia hace millones de años, ¿por qué seguimos intentando reinventarla gastando cada vez más electricidad? Por ahora nadie tiene la respuesta. Pero Bezos apuesta US$500 millones a que vale la pena buscarla.

---------------------------------------------------------------------

Más contenido en Urgente24

Ni Barcelona ni PSG: El club que se llevaría a Julián Álvarez y es una bomba

River aceleró y se trae de España a su segundo refuerzo: "3,5 millones"

PAMI y un conflicto que no acaba: Suspenden la atención médica a jubilados

Mastantuono definió su futuro tras la última oferta de River

Gustavo Costas confirmó su decisión ante una oferta para ser nuevo DT de Boca

FUENTE: Urgente24, Wired