AVANCE CLAVE

Un análisis de sangre para anticiparse a los primeros síntomas de Alzheimer

Un análisis de sangre permite detectar el daño cerebral del Alzheimer más de 10 años antes de sus primeros síntomas. La prueba que investigadores alemanes y estadounidenses desarrollaron se fija en el neurofilamento, una proteína estructural que forma parte del esqueleto interno de las neuronas, y que se filtra hacia el líquido cefalorraquídeo que baña el cerebro y la médula espinal, y de ahí pasa al torrente sanguíneo, cuando las neuronas se dañan o mueren.

 
Un simple análisis de sangre permite detectar el daño cerebral causado por el alzheimer mucho antes de que aparezcan los primeros síntomas clínicos de la enfermedad, entre ellos la pérdida de memoria, según un estudio de investigadores alemanes y estadounidenses publicado en la revista 'Nature Medicine'.
 
"El hecho de que todavía no haya un tratamiento eficaz para la enfermedad de Alzheimer se debe en parte a que las terapias actuales comienzan demasiado tarde", dijo Mathias Jucker, investigador del Centro Alemán para Enfermedades Neurodegenerativas (DZNE) y del Instituto Hertie para la Investigación Clínica del Cerebro (HIH).
 
Jucker, director del estudio, y sus colegas adoptaron un enfoque diferente al de otros trabajos para poder observar, en sus palabras, "la muerte de las neuronas".
 
La prueba que desarrollaron se fija en el neurofilamento, una proteína estructural que forma parte del esqueleto interno de las neuronas. Cuando las neuronas cerebrales se dañan o mueren, el neurofilamento se filtra hacia el líquido cefalorraquídeo que baña el cerebro y la médula espinal, y de ahí pasa al torrente sanguíneo.
 
Jucker y su equipo colaboraron con investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington en San Luis (Misuri, EEUU) para estudiar si los altos niveles de esa proteína en sangre reflejan daño neurológico, como ocurre cuando se detecta gran cantidad de neurofilamento en el líquido cefalorraquídeo.
 
Así, analizaron datos y muestras de más de 400 individuos que forman parte de la población de estudio de la llamada Red de Alzheimer de Herencia Dominante (DIAN), liderada por la Universidad de Washington y que engloba a un grupo de familias en las que la enfermedad se presenta a una edad temprana debido a ciertas variantes genéticas.
 
De los participantes, 247 tenían la variante genética de inicio temprano y 162 eran familiares no afectados por la enfermedad.
 
En aquellos con la variante genética, los niveles de neurofilamento fueron más altos al comienzo de las pruebas y aumentaron con el paso del tiempo, mientras que en el resto fueron bajos y se mantuvieron estables.
 
Hubo cambios notables en la sangre hasta 16 años antes del inicio calculado de los síntomas del alzhéimer.
 
Según Jucker, pudieron "predecir la pérdida de masa cerebral y los cambios cognitivos que ocurrieron" años después, a través de escáneres cerebrales y pruebas cognitivas que revelaron que aquellos con aumentos en sus niveles de neurofilamento tenían más probabilidades de mostrar signos de la enfermedad.
 
Además, los niveles altos de esta proteína en sangre pueden ser un signo de otras enfermedades o lesiones neurológicas, por lo que los hallazgos de este estudio quizá puedan aplicarse en el futuro para identificar el daño cerebral en personas con afecciones neurodegenerativas, de acuerdo con sus autores.
 
Por el momento, antes de que la prueba pueda usarse en pacientes con alzheimer u otra afección neurodegenerativa, los investigadores deben determinar qué nivel de neurofilamento en sangre es demasiado alto y con qué rapidez tiene que aumentar para convertirse en motivo de preocupación.
 
Hacia la recuperación de la memoria
 
Ayer se conoció, a través de la revista 'Brain', un estudio de cientícos de la Universidad de Buffalo, en Nueva York, que afirma que han descubierto un nuevo enfoque que podría restablecer la memoria en enfermos de alzheimer.
 
"En este informe, no solo hemos identicado los factores epigenéticos que contribuyen a la pérdida de memoria, sino que también encontramos formas de revertirlos temporalmente en un modelo animal", señaló la autora principal, Zhen Yan, investigadora de dicha universidad.
 
El equipo descubrió que al centrarse en los cambios genéticos causados por inuencias distintas de las secuencias de ADN,
llamadas epigenéticas, fue posible revertir el deterioro de la memoria en ratones.
 
La investigación se realizó con modelos de ratones con mutaciones genéticas de alzheimer familiar, donde más de un miembro de una familia padece la enfermedad, y con tejidos cerebrales de pacientes humanos muertos.
 
Los cambios epigenéticos del mal de Alzheimer ocurren principalmente cuando los pacientes no pueden retener la información recientemente Un motivo clave para el deterioro cognitivo es la pérdida de receptores de glutamato, que son fundamentales para el aprendizaje y la memoria a corto plazo.
 
"Encontramos que en la enfermedad de Alzheimer, muchas subunidades de receptores de glutamato en la corteza frontal están reguladas a la baja, interrumpiendo las señales excitadoras, lo que afecta la memoria", apuntó Yan.
 
Los investigadores descubrieron que la pérdida de los receptores de glutamato es el resultado de un proceso epigenético conocido como modicación represiva de histonas, que se eleva en pacientes con alzheimer.
 
De acuerdo a los autores, esta modicación "anormal" de la histona ligada al alzheimer es lo que reprime la expresión génica, disminuyendo los receptores de glutamato, lo que conduce a la pérdida de la función sináptica y a los déficit de memoria.
 
Una vez detectada esta disfunción, inyectaron compuestos diseñados para inhibir la enzima que controla la modicación represiva de histonas tres veces en los ratones enfermos.
 
"Cuando le dimos a los animales de la enfermedad de Alzheimer este inhibidor de enzimas, vimos el rescate de la función cognitiva conformado a través de las evaluaciones de la memoria de reconocimiento, la memoria espacial y la memoria de trabajo", indicó la investigadora.
 
"Nos sorprendió bastante ver una mejora cognitiva tan drástica", agregó Yan.
 
Al mismo tiempo, los autores constataron la recuperación de la expresión y función del receptor de glutamato en la corteza frontal.
 
Estas mejoras duraron una semana, por lo que los estudios futuros se centrarán en desarrollar compuestos que penetren en el cerebro con mayor eficacia y, por lo tanto, sean más duraderos.