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Las 3 propiedades clave del propóleo

Las variadas propiedades del propóleo favorecen a la salud de la garganta, el aparato circulatorio, el aparato digestivo y la piel, entre otros. Las abejas, quienes lo fabrican, hacen su aporte al cuidado del organismo.

El propóleo es una sustancia fabricada por las abejas a partir de las yemas y resinas de los árboles, que mezclan en su boca con cera y secreciones salivares. Las abejas lo usan para sellar las colmenas y defenderse frente al ataque de virus y bacterias.

Está formado por: 50% de resina y bálsamo, 30% de cera, 5% de polen, 10% de aceites esenciales y volátiles y 5% de materiales orgánicos y minerales. También está compuesto de vitaminas, aminoácidos esenciales, resinas, bálsamos y flavonoides.

Se identificaron más de 160 compuestos, de los cuales un 50% son fenólicos, a los cuales se les atribuye acción farmacológica. Los principales fenoles identificados son provitamina A y algunas vitaminas B, en especial la vitamina B3 o nicotinamida, además de lactonas, polisacáridos, aminoácidos y otras sustancias aún no identificadas.

El color del propóleo depende de la fuente de la que haya sido obtenido y el más común es el marrón oscuro.

El propóleo se usa para tratar catarros, resfriado, gripe, sinusitis, otitis, laringitis, bronquitis, asma bronquial, neumonía crónica o tuberculosis pulmonar. Sus propiedades antibióticas y antivirales ayudan a combatir y calmar estos síntomas.

Se lo llama también resina natural de las abejas y es un buen antibiótico y antiséptico. Favorece la capacidad de defensa del organismo, motivo por el que se lo considera como un gran agente inmunitario.

Al tener un alto valor vitamínico es bueno para combatir todo tipo de patologías relacionadas con la garganta como laringitis, faringitis, anginas, incluso problemas bucodentales.

Se usa para cuidar las cuerdas vocales, ya que protege esta parte de la garganta de infecciones y de los problemas generados por el frío.

Respecto al aparato circulatorio, tiene efectos vaso-dilatadores e hipotensores, disminuye la fragilidad capilar, inhibe la oxidación del colesterol y normaliza la tensión arterial.

En el aparato digestivo, ayuda a regular el apetito y a la regeneración de úlceras. Es un protector hepático y previene las parasitosis.

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También sirve para el cuidado de la piel. Es efectivo para curarla, hidratarla y cicatrizarla, contra las micosis y hongos. En el acné funciona muy bien en forma de crema o para lavarse la cara diluido en agua.

Además se usa para tratar algunos problemas ginecológicos, como los picores o las inflamaciones vaginales.

En cuanto a la salud bucal, es bueno utilizarlo por sus propiedades antisépticas, antibióticas y anti-inflamatorias. Estimula la generación del esmalte dental e impide la formación de caries y placa bacteriana.

A pesar de todas sus propiedades, no se aconseja el uso del propóleo en niños, mujeres embarazadas o personas que padezcan un asma demasiado fuerte y en personas alérgicas.

Lo más recomendable es adquirirlo en una farmacia ya que se controla su conservación y propiedades. Asimismo es preferible que el consumo al principio sea muy bajo para ver cómo reacciona el organismo.