HUELGA CEGETISTA

Jueves 29/9: El Gobierno espera a la CGT, donde sólo 11 gremios de 225 piden paro

La CGT podría definir esta semana la fecha del paro nacional, por el que viene sintiendo la presión de las dos versiones de la CTA y de los gremios que este martes 27/9 realizarán una medida de fuerza y que comprende a médicos, estatales y docentes. La huelga cegetista –de concretarse- sería a fines de octubre, pero primero esperan el resultado de la reunión que mantendrá la dirigencia de la central obrera con el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay; el de Trabajo, Jorge Triaca y otros funcionarios del Gobierno nacional este jueves (29/9). La apuesta en la Administración Macri ante el paro ya anunciado es lograr recortar su alcance, sin ser un fracaso para los sindicalistas, pero tampoco que genere una sensación de amplio malestar contra el Gobierno. Un dato alentaría esa alternativa: en la reunión de la confederal del viernes 23/9 sólo 11 gremios de 225 pidieron llamar de inmediato a un paro.

La CGT reunificada siente la presión y el avance de las dos CTA y de los gremios que mañana (27/9) realizarán a un paro a nivel nacional. Se trata de los médicos, docentes y estatales. Estos sectores le están restando protagonismo a la central obrera que para no perder terreno político –y gremial- anunció el viernes pasado (26/9) la convocatoria a un paro nacional aún sin fecha pero que se concretaría a fines de octubre. El triunvirato cegetista tiene otro ojo también en el resultado de su reunión que este jueves 29/9 mantendrá con los representantes del Gobierno nacional: los ministros Alfonso Prat Gay, Jorge Triaca y otros funcionarios de segunda líneas. A partir de allí escogería una fecha para su primera huelga general contra el gobierno de Mauricio Macri.

Es que el resultado del encuentro que el triunvirato de la central (Juan Carlos Schmid, Héctor Daer y Carlos Acuña) mantendrá con Prat Gay (y una posible cumbre posterior con Macri), decidirá la fecha de la medida de fuerza que reclaman los sectores más confrontativos de la entidad que, encabezados por Pablo Moyano, reclamaban la semana pasada definir ya la fecha de la primera huelga general contra la administración macrista.

Acerca de los sectores más confrontativos de la CGT, es interesante el título del portal Infogremiales: “CGT: sólo 11 gremios pidieron un paro inmediato ”. Cabe destacar que esos 11 gremios integran los 225 que estuvieron en la reunión de la confederal del viernes pasado. http://www.infogremiales.com.ar/cgt-solo-11-gremios-pidieron-un-paro-inmediato/

Además de camioneros y bancarios, gráficos bonaerenses, ladrilleros y docentes privados estaban entre los 11 gremios, que reclamaron un paro general. Por su parte Palazzo (bancarios) pidió también la definición de un plan de lucha, pero finalmente primó la postura más contemplativa”, agrega Infogremiales.

En esa relación de fuerzas apuesta el Gobierno para reducir el alcance del paro nacional que hará la CGT, si es que no logra impedirlo.

Los sindicalistas irán a la reunión con Prat Gay con dos objetivos: los cambios sobre el impuesto a las Ganancias y la excepción del medio aguinaldo de diciembre del tributo. La otra cuestión es el pago de un bono de fin de año para estatales, jubilados y beneficiarios de planes sociales, que sea extendido a su vez al sector privado con un suplemento para trabajadores en relación de dependencia, a cargo de las empresas.

El Gobierno también tiene sus metas: quiere sumar a los gremios en el análisis del proyecto de reforma del sistema de riesgos del trabajo y comprometer su participación en el proyecto de "acuerdo productivo" que el Ejecutivo planea poner en marcha también con la incorporación del sector empresario, en un primer esquema de diálogo tripartito, indicó el diario El Cronista.

Por su parte, en el diario Clarín, ayer (25/9) el periodista Julio Blanck agrega al panorama:

Lo concreto es que el jueves próximo está previsto un encuentro de la CGT con el ministro Alfonso Prat-Gay. Quieren hablar de plata ya mismo porque los tiempos –los propios y los sociales– apremian. Pero el Gobierno pretende una agenda más amplia para ese día.

Junto a Prat-Gay sentará cuanto menos a Triaca y a uno de los coordinadores del Gabinete, Mario Quintana. Piensan presentar su proyecto de acuerdo productivo, un ambicioso programa de equilibrio entre apertura económica y protección al capital y al trabajo nacional; de creación de empleo y mejora del salario real; con compromisos sobre logística e infraestructura y el punto clave para Macri, también el más difícil: un avance hacia acuerdos sobre productividad. Habrá que ver si la coyuntura ardiente deja espacio para semejantes proyecciones estratégicas.

Mientras tanto la CGT se apuró el viernes a consagrar la declaración del paro para no debilitar su posición. De un lado tiene al Gobierno, que presiona con lo que ya dio en el año y la perspectiva optimista del mediano plazo. Del otro, las dos CTA unidas en la oposición a Macri le disputan espacio político. El tridente se completa con la intención de la CGT de jugar un papel central en la renovación peronista, que pretende sacudirse la tutela de Cristina.

Triaca sostiene que el paro cegetista sólo se explica por “razones políticas”. No niega las penurias que pasan millones de compatriotas, pero coincide con la idea de que la protesta sindical tiene que ver más con lo que ya pasó –los meses tan duros del ajuste– que con lo que viene.

La huelga, de concretarse, se haría hacía fines de octubre. En el camino hacia su eventual neutralización el Gobierno encuentra aliados. Algunos inesperados, como el economista Mario Blejer, destinado a un cargo clave en un hipotético gobierno de Daniel Scioli, quien diagnosticó que “hemos tocado fondo y estamos empezando a salir adelante, ya hay pequeños signos de reactivación”. No es de extrañar. Macri suele recomendar a sus funcionarios que “hablen con Miguel”. Se trata de Miguel Bein, otro economista clave que hubiese trabajado junto a Scioli, cuyas actuales proyecciones alentadoras suelen endulzar el oído del Presidente.

Aunque siempre mantendrá prudente distancia, el aliado principal del Gobierno en la tarea de contener la protesta social es la Iglesia. Los obispos no se quedaron cortos en reclamar por la asistencia urgente a los necesitados. Y desde las mismas parroquias se hizo conocer cuánto había crecido la demanda de alimentos en las zonas más desfavorecidas. Pero a la vez, el Episcopado le pidió a la CGT que agote los recursos del diálogo antes de lanzarse a una protesta.

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