LO QUE QUEDA DEL TARIFAZO

Los usuarios residenciales pagan el gas casi 3 veces más caro que las industrias

La complejidad de la recomposición de la estructura de precios relativos no ha recibido la atención que merece el tema, ni siquiera de parte de funcionarios con responsabilidad al respecto tal como es el caso del ministro Juan José Aranguren. Los recursos de amparos presentados con éxito por gobiernos y consumidores contra los ajustes del gas resultan un ejemplo de la subestimación. A la Patagonia ya se le agregó Mendoza, donde la jueza federal Olga Pura de Arrabal frenó la aplicación por 3 meses del nuevo cuadro tarifario vigente desde el 01/04. "En su fallo, la magistrada permitió un aumento tope del 80%", dijo el apoderado de la ONG Protectora, Mario Vadillo. En cuanto a la variación de la tarifa, también hay desprolijidades tales como la que plantea un informe de la Universidad de Belgrano:

Pasar el invierno, exhortación que hizo famosa en los ´60 el ex ministro de Economía de Arturo Frondizi, Álvaro Alsogaray, no será esta vez para cualquiera. La calefacción a gas se torna una necesidad para la mayoría de los espacios cerrados en la época fría del año y las cuentas del fluido no paran de aumentar desde que arrancaron el posverano macrista con facturas residenciales reajustadas 382%, según calculó el Centro de Estudio de la Regulación Económica de los Servicios Públicos (CERES) de la Universidad de Belgrano.

Por si algún estoico se hubiera propuesto desafiar las boleta consumiendo menos calorías, no se salva cuando tiene que salir a comprar algo cotidianamente en almacenes, autoservicios o supermercados, o de vez en cuando en locales de ropa u otra clase de rubros porque ahí le recargan el prorrateo del gasto en luz y gas, en este último caso, el 536% que promediaron los incrementos para los usuarios comerciales.

La característica de este tarifazo, que nadie cree que sea el último, es que los particulares que utilizan menos gas al año son los que afrontaron los mayores aumentos.

En ambos casos, superaron ampliamente a la suba de las tarifas industriales, del orden del 140%. Inclusive, los usuarios residenciales con mayores consumos recibieron incrementos más elevados que las fábricas: 294% para los que utilizan hasta 1.000 metros cúbicos anuales y 198% para los que superan ese límite.

El ministro de Energía, Juan José Aranguren, explicó la nueva escala tarifaria desde una óptica que cualquier empresario entendería, pero que un usuario difícilmente logre digerir: “Los precios bajos alentaban el consumo y la demanda aumentaba en función de eso, mientras a la oferta se le decía que no tiene condiciones de rentabilidad para poder sostener su actividad, por lo tanto no produzca", había declarado estando en Washington DC de gira con el presidente Mauricio Macri.

Evaluaba asimismo que con esas 2 señales contradictorias la oferta escasea y la demanda aumenta, lo que lleva a recurrir a cortes de energía eléctrica o importación.

Mediante un comunicado se puntualizó que casi 8 millones de usuarios pagarían la tarifa plena (o con bonificación, si ahorran el 15% del consumo), mientras 350.000 serían beneficiarios de la tarifa social.

De este modo, quienes consumen 34 metros cúbicos por mes (el 70% de los usuarios atendidos por Metrogas) y pagaban $34, pasaron a abonar 131 (o bien, 94 en caso de corresponder la bonificación).

Mientras, para consumos de 54 metros cúbicos (el 72% de las facturas promedio de usuarios residenciales de Córdoba, atendidos por Distribuidora de Gas del Centro), la boleta pasó de $63 a $253  ($185 en caso de que ahorren el 15%).

Con estas sumas y restas, el Ministerio de Energía precisó que los subsidios del Estado nacional al consumo y producción de gas natural se reducirán en US$ 4.000 millones este año, y se ubicarán en US$ 2.218 millones.

Pero el trabajo publicado por el CERES revela que, además del impacto porcentual que se aplicó a la tarifa de gas, el mayor peso recayó sobre los consumos más bajos.

Aunque también esta distribución podría justificarse desde el punto de vista que recarga en gran medida la cuenta de los departamentos desocupados o semi de la Ciudad de Buenos Aires, que en gran parte pertenecen a una clase más pudiente. 

La evolución de las facturas -con tarifa normal, sin impuestos- según los escalones de consumo analizados es la siguiente:

 

Tarifa media en Argentina vigente hasta marzo de 2016- $ por m³:

 

Fuente: Elaboración propia sobre la base de los cuadros tarifarios y la normativa vigente aplicable.