ENERGÍA RENOVABLE

¿Quién mueve US$ 7.600 millones al año en Latinoamérica 2016?

Las compras y adquisiciones en el sector de las energías renovables prácticamente se duplicaron en América Latina durante 2015. Ninguna otra región en el mundo registró un ritmo de crecimiento semejante, según datos recogidos por la empresa de contabilidad y consultoría PricewaterhouseCoopers en su informe "Power & Renewables Deals 2016 outlook and 2015 review", publicado a finales de febrero. El estudio señala que los acuerdos alcanzados en Latinoamérica en este sector durante el ejercicio pasado ascendieron a US$ 7.600 millones, lo que supone un aumento de US$ 2.700 millones en comparación con 2014. La cifra total de fusiones y adquisiciones en el sector subió un 56%, hasta los US$ 12.400 millones, sólo por detrás del dinero que se movió en la región de Asia y Pacífico. Los datos ratifican lo que ya anticipó Urgente24 acerca de una cuestión central de la visita de Barack Obama a Mauricio Macri.

“Las energías renovables son la solución más eficiente para cubrir el déficit en el sector eléctrico por costos, tiempo de instalación, generación de empleo y su aporte a la mitigación del cambio climático”, aseguró Dante Sica, director de la consultora Abeceb, al disertar en la conferencia “Crecimiento para el futuro. Oportunidades de inversión en Argentina” organizada por Amcham (Camara de Comercio de los Estados Unidos de Norteamerica) con motivo de la visita del presidente Barak Obama a la Argentina.

“La diversificación de la matriz energética a través de fuentes renovables no convencionales (eólica, solar y biomasa entre otras) dejó de tener fundamentos exclusivamente ambientales. Actualmente existen razones económicas para creer que jugarán un rol importante en los próximos años”, agregó en el panel sobre “Recursos naturales, energías renovables y cambio climático”.

Él alertó que “continuar incorporando únicamente energía térmica implicaría recurrir a importaciones de combustibles que agravarían el cuello de botella externo, aumentarían costos e incrementarían la exposición del país a los ciclos de precios del crudo”.

El costo medio de generación de un parque eólico ronda los US$/MWH 110, en línea con el costo promedio de generación del sistema y es un precio muy inferior al de las turbinas turbo-gas que se han incorporado en los últimos años (que en algunos casos superan los US$/MWH 300). Es más, existe un alto potencial para reducir estos costos en el mediano plazo, especialmente teniendo en cuenta que la Patagonia Argentina es la mejor región del mundo para el desarrollo de esta tecnología ya que podría funcionar con un factor de carga de hasta 50%, cuando el estándar es el 30%.

Otros beneficios:

> El tiempo de instalación. Mientras que la construcción de una central hidroeléctrica o nuclear toma entre 5 o 7 años, y la de un ciclo combinado entre 2 y 3 años, un parque eólico o solar se puede instalar en menos de 18 meses. Esto es fundamental en el contexto actual del sector eléctrico argentino. Se prevé que para 2020, sería necesario sumar alrededor de 4,5 GW de potencia para cubrir el aumento de la demanda, y 2,0 GW adicionales para recuperar la escasa reserva actual. Los proyectos convencionales en cartera apenas cubren la mitad de ese valor.

> Las energías renovables son más intensivas en empleo que las fuentes tradicionales, por la demanda que se genera durante su construcción. Según Sica, será clave priorizar la participación de la industria local en las licitaciones ya que Argentina posee una red capacitada de proveedores en la industria metalúrgica y metalmecánica.

> La mitigación del cambio climático. Esto permitiría avanzar en línea con el acuerdo alcanzado en la Cumbre de París (que podría fijar metas vinculantes para la reducción de emisiones a 2020).

Sin embargo, hay un intenso debate acerca de cómo se ejecuta el plan.

Por ejemplo, Emilio Bertolini,gerente de Asuntos Legales e Institucionales, de EME SAPEM, le explicó a Guido Gubinelli, de EnergiaEstrategia.com/ las dudas que provoca la 'letra chica' de lo que dispuso el ministro Juan José Aranguren:

"Todo el sector energético, en especial los desarrolladores de proyectos de generación de energía a partir de fuentes renovables, ha esperado pacientemente, un instrumento que disipe la incertidumbre que provocó la suspensión de hecho de la resolución N° 108/11 de Secretaría de Energía. (...) Pensamos con alivio que ese momento había llegado, con la publicación del Decreto /16. Sin embargo, una lectura desapasionada y más profunda de la norma, parece haberles dado la razón a los recelosos. (...) Los proyectos con PPA (Power Purchase Agreement o Acuerdo de Compra de Energía) suscriptos antes de la “suspensión” de la resolución N° 108/11, deberían ser respetados dentro del marco jurídico anterior. De lo contrario, si a ello sumamos lo acotado de los plazos –declamados por las autoridades- para realizar la primera subasta, y las indefiniciones que todavía subsisten, no podemos sino concluir que pareciera que sólo estarían destinados a ella, aquellos proyectos. Esperemos que no."

Cabe destacar que el interés por las energías renovables es un fenómeno regional, no exclusivamente argentino.

En la Escuela de Negocios Wharton se originó el siguiente apunte que ayuda a comprender lo que está sucediendo:

"El crecimiento experimentado en América Latina es un reflejo del aumento de la demanda de la energía, especialmente de la proveniente de fuentes limpias, ya que los países tratan de reducir sus emisiones de dióxido de carbono a la vez que generan energía suficiente para cubrir el crecimiento de sus economías, según explica PWC (PricewaterhouseCoopers). Esta consultora asegura que el interés por la región aumenta con fuerza y las multinacionales están tomando posiciones, ya que existe en estos países una perspectiva de falta de suministro de energía en el largo plazo, al mismo tiempo que muchos gobiernos ofrecen modelos de bajo riesgo de los contratos de energía para los inversores.

Las mayores transacciones en el sector de las energías renovables llevadas a cabo el año pasado en América Latina fueron la concesión a China Three Gorges Corporation de la gestión de las plantas hidroeléctricas de Ilha Solteira y Jupiá, en Brasil, por 3.700 millones de dólares, y la adquisición por parte de Sempra Energy de la parte que no controlaba de la joint venture Gasoductos de Chihuahua, en México, por US$ 1.500 millones.

Los expertos coinciden en señalar que América Latina es una región que ofrece muchas posibilidades de negocio para las empresas especializadas en energías limpias. “La región posee grandes recursos naturales y, por lo tanto, desde el punto de vista de viabilidad, existen zonas muy interesantes para la explotación de recursos naturales con el ánimo de generar energía renovable”, opina Alberto Conde Mellado, profesor asociado de TECNUN-Escuela Superior de Ingenieros de San Sebastián, perteneciente la Universidad de Navarra, y CEO de la empresa NEM Solutions, especializada en energía eólica.

Por su parte, Daniel Hugo Bouille, investigador y presidente ejecutivo de la Fundación Bariloche (institución privada y sin fines de lucro, dedicada a la investigación, enseñanza y difusión en diferentes ramas científicas, entre ellas el medio ambiente y la energía) destaca que están surgiendo muchas oportunidades para el capital privado ya que varios países están planteando la modificación de la estructura de la matriz energética dando un mayor papel a las renovables.

The International Renewable Energy Agency (IRENA), una organización intergubernamental que alienta la adopción generalizada y el uso sostenible de todas las formas de energía renovable, asegura en su último informe sobre políticas energéticas desarrolladas en América Latina que las energías renovables están experimentando un rápido crecimiento en la región. “Los altos precios de la electricidad en la mayor parte de la región, la creciente demanda, los problemas de seguridad energética y, en algunos casos, el potencial para la exportación, proporcionan un terreno fértil para el despliegue de tecnologías de energía renovable, hecho que se ve potenciado aún más por los recientes descensos en algunos costes tecnológicos y el aumento de la competitividad. Asimismo, la región cuenta con un largo historial de desarrollo de la energía hidroeléctrica. Todo esto se ha traducido en numerosas políticas y leyes destinadas a fomentar las energías renovables”, explica.

Este organismo internacional afirma que casi todos los países latinoamericanos han establecido objetivos en materia de energía renovable y la mayoría han promulgado leyes en este ámbito. El IREMA destaca que en el sector eléctrico los mecanismos políticos más habituales para la promoción de las energías renovables son las subastas y los incentivos fiscales. “En América Latina se han identificado diseños de políticas innovadoras, en particular los que combinan las subastas con otros mecanismos de regulación”.

Silvia Palma-Rojas, investigadora de la Universidad de Brasilia y consultora internacional en diversos proyectos del sector público, privado y organismos internacionales, comenta que la región ofrece grandes oportunidades de negocio por tres motivos: la disponibilidad de recursos naturales, la firma por parte de los países del área de los compromisos internacionales de reducción de emisiones contaminantes, y la alta dependencia de fuentes de energía fósiles importadas.

“Como se sabe, la región de América Latina y el Caribe posee abundancia de recursos naturales y condiciones positivas para la generación de energías renovables, como sol y cielos despejados durante casi todo el año, zonas con buenos recursos de viento, recursos híbridos y geotérmicos, y suelos fértiles para la agricultura”, apunta Palma-Rojas. Al mismo tiempo, destaca que en los últimos meses, 31 países de América Latina y el Caribe se comprometieron oficialmente a colaborar con la comunidad internacional para reducir las emisiones y luchar contra el cambio climático para el período posterior a 2020.

En todas las 31 propuestas de contribución presentadas por los países de la región se incluyeron el uso de recursos renovables como acción o meta para reducir sus emisiones nacionales. “Ese paso abre las puertas para la investigación y desarrollo de proyecto en energías renovables, y consecuentemente, abre oportunidades para las empresas especializadas en el sector”, asegura. En su opinión, los Gobiernos se encuentran ante “una oportunidad para introducir nuevas alternativas en el mix energético y ofrecer fuentes energéticas domésticas, seguras, amigables con el medio ambiente y la salud humana, y accesibles al consumidor”.

¿Dónde se encuentran los mercados más atractivos?

El último informe Climascopio, correspondiente al año 2015, señala que del total de los 352GW instalados en América Latina y el Caribe, el 11% corresponden a energías limpias, como biomasa, eólica, solar y geotérmica. Si se incluyen las grandes centrales hidroeléctricas en la ecuación, más de la mitad (56%) de la matriz del área corresponde a fuentes de generación de energía eléctrica libre de emisiones de C02.

Climascopio es una iniciativa para evaluar las inversiones de 55 países de América Latina, África y Asia, relacionadas con el cambio climático y su capacidad para atraer capital para fuentes de energía ecológicas y de reducidas emisiones de dióxido de carbono. Un proyecto con el que colaboran el Fondo Multilateral de Inversiones del Grupo del Banco Interamericano de Desarrollo, Bloomberg New Energy Finance, el Departamento para el Desarrollo Internacional del Reino Unido y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional.

Según dicho estudio, a finales de 2011, América Latina contaba con una capacidad instalada de energía limpia de 23GW (sin incluir las grandes centrales hidroeléctricas), proveniente de pequeños proyectos hidroeléctricos y de biomasa. Al cierre del año 2014, esa cifra se había casi duplicado a 39GW, incluyendo una mayor proporción de fuentes como la eólica y la solar. Los países que presentan los principales focos de crecimiento de las renovables son Brasil, Chile y, cada vez más, México.

Brasil ha sido líder regional en el desarrollo de energías limpias en los últimos años y, a pesar de estar inmerso en un ambiente de fuertes desafíos económicos y políticos, el sector siguió creciendo durante 2015 gracias en gran parte a la ventaja competitiva que otorgaba a las empresas extranjeras la fuerte devaluación que sufrió la moneda local.

Chile se ha convertido en un líder en energía solar.

Y México, por su parte, con las recientes reformas en su mercado energético con las que se ha abierto el sector eléctrico a la inversión privada, se ha convertido en un importante punto de interés global. Por ejemplo, la compañía española Iberdrola ha señalado al mercado mexicano como uno de sus principales objetivos internacionales para impulsar su crecimiento en los próximos años.

Conde Mellado asegura que “a lo largo de Latinoamérica hay muchos lugares con grandes opciones para la energía eólica, desde Centroamérica hasta Chile y Argentina”. Y añade que “el hecho de contar con grandes recursos eólicos, con muchas horas equivalentes, hace que la inversión pueda tener un retorno más elevado y rápido, lo que está generando interés entre los operadores e inversores”.

Palma-Rojas cree que las oportunidades que presenta la región para los inversores internacionales son bastantes variadas. Respecto a la energía solar, destaca “las favorables condiciones de irradiación durante el año y los cielos despejados”; en cuanto a los combustibles renovables y biocombustibles, subraya su potencial por “la importancia en América Latina del sector agrícola y forestal con gran generación de residuos”; y en lo concerniente al biogás y biometano, cree que ofrece grandes perspectivas “debido al peso del sector agropecuario y su necesidad de manejar sus rellenos sanitarios o vertederos”.

Los problemas y las dificultades

A pesar del gran desarrollo experimentado por el sector de las energías limpias en la región, los expertos todavía señalan la necesidad de mejorar algunos aspectos para mantener el crecimiento y atraer más inversión privada, tanto nacional como internacional. Bouille opina que los principales obstáculos que pueden encontrarse en la región los inversores son “la falta de marcos legales y regulatorios adecuados, los bajos precios de las fuentes de energías fósiles, y la dificultad de integración a los sistemas eléctricos de una fuente intermitente”.

El presidente ejecutivo de la Fundación Bariloche hace referencia a la cotización del petróleo y el gas natural porque los precios mayoristas de la electricidad tienen una fuerte correlación con los de los combustibles fósiles, puesto que las plantas de producción energética que utilizan este tipo de fuentes son por lo general las más caras. Según Climascopio, la caída de la cotización del barril de crudo podría impactar a los proyectos comerciales de energía limpia, ya que éstos se basan en los altos precios de los mercados mayoristas de electricidad para lograr el retorno de las inversiones.

Palma-Rojas también coincide en señalar como algunos de los principales problemas para las empresas que quieran entrar en Latinoamérica “la falta de un marco político y legal sólido para la introducción y uso de energías renovables, y la ausencia de sistemas eléctricos flexible, confiables, seguros y accesibles para la introducción de fuentes variables, como la solar y eólica”. Al mismo tiempo, advierte de otra serie de inconvenientes: “falta de infraestructura e incentivos económicos; restricciones en el sistema de transmisión y distribución; falta de planeamiento común en muchos de los países de la región; y no preparar al mercado para la competencia leal entre fuentes energéticas tanto en el sector de energía eléctrico como de transporte”.

Según Conde Mellado, la financiación siempre puede ser un obstáculo para los inversores, si bien, considera que no es un problema atribuible únicamente a la región en la que se ejecuta la inversión. “La mano de obra cualificada para la operación y mantenimiento de los activos renovables también es un aspecto clave, aunque Latinoamérica siempre se ha considerado un gran actor en el ámbito de la manutención”, apunta. “En el ámbito eólico, por ejemplo, la colateralidad de otras industrias puede ser clave, y a medida que se desarrollen más inversiones, será más fácil también contar con grúas idóneas por ejemplo para el montaje y mantenimiento de aerogeneradores, piezas de parque y logística de grandes piezas, economías de escala para los operadores…”.

Futuro

El informe de PWC prevé que la velocidad de crecimiento que mantiene el sector en América Latina continuará durante 2016, especialmente impulsado por Brasil, México y Chile. Los expertos respaldan esta visión de cara a los próximos años, aunque con diferentes matices.

Para Bouille, los datos de los últimos años muestran una tendencia al alza para este sector en la región, aunque advierte sobre el ritmo de crecimiento para los próximos ejercicios: “no pueden esperarse saltos tan fuertes como los que se dieron entre 2014 y 2015”.

Conde Mellado, por su parte, cree que la importancia de este sector y su desarrollo en la región va más allá de las cifras de grandes operaciones que se puedan registrar en informes como los de PWC. “Desde luego, nos encontramos en un momento de interés en la región, sin embargo, no me ceñiría únicamente al aumento de las inversiones de capital, sino al negocio recurrente que generará en la zona el mantenimiento y explotación de todos los activos puestos en operación durante estos años. Latinoamérica puede ser un polo renovable de gran interés mundial”, concluye.

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