TENSIÓN EN MEDIO ORIENTE

Egipto dividido y el fantasma de la guerra civil, como en Siria

La del domingo 07/07 fue una jornada en la que las multitudes volvieron a varias decenas de miles a la plaza de Tahrir, en El Cairo, a confirmar que el golpe de Estado del miércoles 03/07 obedeció a su voluntad y a tratar de dotar al nuevo Gobierno de transición de la legitimidad que sólo una demostración de fuerza en las calles le podría brindar. “¡No es un golpe!”, rugían los manifestantes. Mientras, los generales les regalaban todo un desfile aéreo digno del día de la patria, con decenas de cazas pintando en el cielo a ratos corazones, a ratos los colores de la bandera de Egipto. Hombres armados mataron a tiros a un soldado egipcio el domingo durante un ataque contra un puesto de control en el norte del Sinaí, comunicó un funcionario policial. El ataque tuvo lugar cerca de la localidad de El-Arish.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Tras la crisis institucional abierta este sábado en Egipto, por el posible nombramiento -después desmentido- del líder opositor Mohamed El Baradei como primer ministro interino egipcio, este domingo se apunta al nombramiento de un tecnócrata que sí contaría con los suficientes apoyos.
 
Según la televisión estatal, el abogado socialdemócrata Ziad Bahaa El Din -un tecnócrata que ha dirigido varias instituciones económicas del país- será "muy probablemente" nombrado como el primer ministro. Mientras, Mohamed El Baradei asumirá la vicepresidencia.
 
Un portavoz del presidente interino -Adli Mansur, hasta ahora presidente del Tribunal Constitucional de Egipto- anunció que es probable que el abogado sea nombrado primer ministro egipcio bajo un acuerdo entre las nuevas fuerzas políticas del país.
 
"El principal objetivo es conseguir un consenso nacional de todos los partidos, y creo que ha sido conseguido", aseguró el portavoz.
 
BaHaa El Din, un abogado educado en Oxford, dirigió el organismo egipcio de inversiones en los últimos años de Mubarak, en un periodo de liberalización económica, pero dimitió antes de que el rais fuera derrocado. Tras la caída de Mubarak, entró en política como responsable de una formación laica.
 
En Tahrir
 
4 días después del golpe de Estado, el movimiento popular Tamarrod (en árabe, Rebélate), que instigó las protestas multitudinarias que propiciaron la caída de Mohamed Morsi, convocó a sus simpatizantes a demostrar su gratitud a las fuerzas armadas en las calles. La icónica plaza de Tahrir, epicentro de protestas, quedó tan llena como en los mejores días de la revuelta de 2011, bullendo con cánticos, banderas egipcias y fuegos artificiales. El tumulto solo crecía cuando un helicóptero militar sobrevolaba lentamente a los congregados. “¡Gracias!”, gritaban los manifestantes, extasiados y convertidos en admiradores de las fuerzas armadas y su flamante golpe de Estado.
 
Varios carteles mostraban la cara tachada de Barack Obama. Otros exhibían la faz del Presidente estadounidense con una barba propia de los islamistas, junto al lema: “Mensaje a USA, Obama apoya a los terroristas del 11-S”. Consideran los partidarios del golpe que la Casa Blanca no les ha apoyado lo suficiente en su búsqueda de libertad y valores seculares que gobiernen la nación. Mientras, aclamaban a un Ejército que recibe anualmente unos 1.300 millones de dólares de ayudas norteamericanas en concepto de defensa.
 
Los islamistas tomaron también las calles este domingo, sobre todo en su feudo de Ciudad Nasser, en el entorno de la mezquita de Raba al Adawiya. Quedaba patente la profunda división del país tras el golpe. “¡Fraude!”, gritaban las masas enfurecidas partidarias de Morsi. Si Tahrir bullía de alegría, aquellos manifestantes ardían de rabia, agitando al aire fotos de Morsi y copias del Corán.
 
“La legitimidad está de nuestro lado”, decía en esa concentración Salim Abdel Gani, uno de los sabios de Al Azar, la más prestigiosa institución islámica suní. “Nosotros somos los que defendemos la honorabilidad de Egipto, su democracia, sus valores, porque el doctor Morsi fue elegido por las urnas en un proceso justo y transparente. El golpe ha acallado nuestros votos y nuestra voz. Pero permaneceremos en la calle hasta que se haga justicia, hasta que el doctor Morsi sea devuelto a la presidencia”.
 
El sábado 06/07, la elección de Mohamed El Baradei como 1er. ministro -un nombramiento que dio por hecho la agencia oficia Mena y varias fuentes políticas y militares- se enfrentó al rechazo de Al Nur, el partido salafista que apoyó el golpe y que poco después de la designación salió a decir que no estaba de acuerdo, amenazando con dejar de apoyar la hoja de ruta.
 
El Baradei
 
Por ahora frustrado 1er. primer ministro egipcio, El Baradei aseguró a la revista alemana Der Spiegel: "Mi línea roja es: yo no me asocio con nadie que ignora la tolerancia y la democracia", aseguró.
 
El Baradei abogó por no excluir del proceso de democratización de Egipto a los Hermanos Musulmanes, pese a la destitución por parte del Ejército de su líder y hasta ahora presidente del país, Mohamed Mursi.
 
Para el premio Nobel de la Paz, Mursi debe ser tratado "con dignidad" y ser solamente juzgado por un tribunal si hay una "causa justificada" para ello: estos son los "requisitos previos para la reconciliación nacional", explica.
 
Tras el golpe de Estado del Ejército el pasado miércoles, el presidente interino de Egipto, el presidente del Tribunal Constitucional Adli Mansur, se ha reunido con varios líderes políticos para buscar una figura que dirija la transición democrática.
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La agencia estatal de noticias Mena indicó que Mansur había encargado a El Baradei formar gobierno, algo que posteriormente desmintió la Presidencia, para asegurar que el político liberal por el momento es tan sólo "un candidato".
 
Las fuerzas políticas que detentan el poder con la protección de los generales están avanzando con máxima cautela. Ya vieron cómo la oposición permaneció unida frente al régimen de Hosni Mubarak en la revuelta de 2011, para luego quedar dividida y desorientada durante el mandato militar de 16 meses y las primeras elecciones presidenciales libres, en las que las 2 opciones en 2da. vuelta fueron un ex 1er. ministro de Mubarak, Ahmed Shafik; y el mencionado Morsi. 
 
"Nos tocó elegir entre el diablo y su primo", según bromean en el movimiento juvenil Tamarrod (en árabe, Rebélate). El primer resultado electoral dejó a muchos egipcios insatisfechos. Ahora ellos quieren revancha.
 
George Ishak, veterano opositor tanto a Mubarak como a los islamistas, y uno de los líderes del Frente de Salvación Nacional, vaticinó que El Baradei será nombrado en breve. "Tendremos un Gobierno de tecnócratas, con un mandato muy claro: darnos una Constitución, un Parlamento y un nuevo presidente. Esto es una nueva revolución, porque la que teníamos nos la robaron los Hermanos Musulmanes. Hoy lo que hace el Ejército es protegernos, no gobernarnos, hasta que tengamos nuevas elecciones", añadió.
 
De forma muy diferente opinan los líderes de la Hermandad, quienes permanecen acampados en las inmediaciones de la mezquita de Raba el Adawiya, en el distrito cairota de Ciudad Nasser, junto a simpatizantes de otros grupos islámicos como Gamá Islamiya. Un volante que distribuyen alerta del grave riesgo que corre Egipto. "Advertimos de que existe un riesgo de guerra civil, por aquellos que se aprovechan de las divisiones entre cristianos y musulmanes. Estos son días muy peligrosos".
 
Hombres armados mataron a tiros a un soldado egipcio el domingo 07/07 durante un ataque contra un puesto de control en el norte del Sinaí, comunicó un funcionario policial. El ataque tuvo lugar cerca de la localidad de El-Arish.
 
"Todas esas gestiones del nuevo Gobierno no tienen valor alguno, porque se están efectuando sin ninguna legitimidad", afirmó en su discurso Abdel Raman al Bar, uno de los líderes de los Hermanos Musulmanes y decano de estudios islámicos en la Universidad de Al Azhar. 
 
"Esos golpistas no triunfarán. Todo ese proceso es inválido: su presidente, sus gestiones, todo. Nunca lo aceptaremos. No nos pueden imponer su voluntad, porque en las urnas fueron minoría, y siguen siendo minoría, a pesar de que tengan tras de sí a las Fuerzas Armadas", añadió.