DEBATE PUERTAS ADENTRO
YPF, el enigma de Cristina
Cristina Fernández avanzó sobre YPF pero no tiene un plan, segun lo reconoció Horacio Verbitsky en el diario Página/12, coincidiendo con lo que manifiestan los colaboradores de Julio De Vido y Daniel Cameron cuando se les pregunta cuál es la estrategia petrolera.
18 de marzo de 2012 - 13:01
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Si el Ejecutivo Nacional tuviera una propuesta de política petrolera, su objetivo no sería "disciplinar a YPF, tal como se hizo con Telecom, Techint, Clarín y La Nación", segun insisten algunos periodistas cristinistas.
Además, la afirmación es muy controvertida: ¿Cristina Fernández disciplinó a Telecom, Techint, Clarín y La Nación?
Mentira. Néstor Kirchner quiso apropiarse de Telecom. Intentó quedarse con las acciones de Telecom Italia pero fracasaron todos sus intentos: desde Werthein-Ernesto Gutiérrez a Matías Garfunkel-Raúl Moneta (y fue el inicio, además, de la guerra con Grupo Clarín).
Cristina Fernández terminó concediéndole a Techint la expansión en Brasil a cambio de un magro plan de inversiones en la Argentina porque concentró la pulseada en si ubicaba o no más directores por el Estado en Siderar, una de las varias empresas de Techint, nunca la más importante.
¿Cristina 'disciplinó' a Clarín y La Nación? ¿Cuándo? Que se lo pregunten a Amado Boudou, quien acaba de acusar a Héctor Magnetto, socio-gerente de Grupo Clarín, de liderar organizaciones criminales. (¿?)
Evidentemente Cristina Fernández no tiene un plan para YPF, no sabe cómo lograr un autobastecimiento petrolero inmediato, tiene dificultades para desandar el discurso político manifestado hasta ahora y conoce las limitaciones del Estado administrando (no lo puede aceptar en público, pero ella conoce el desastre de Aysa y de Aerolíneas Argentinas. Precisamente por eso no quiere ni escuchar sobre una reestatización de los ferrocarriles).
Por lo tanto, hay que tomar una decisión pero todavía no aparece en qué consiste.
Mientras tanto, algunos recortes:
"(...) Antes del golpe final, Repsol-YPF habría recibido una propuesta del Gobierno.
No le iban a incautar los yacimientos si aceptaban compartir su explotación con Cristóbal López.
Se trata de uno de los más antiguos empresarios K, cuya fortuna creció al calor de los Kirchner como zar del juego.
Ni el grupo Eskenazi ni los españoles aceptaron la oferta.
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López estuvo algo alejado de Cristina luego de la muerte de Kirchner. Pero ese supuesto distanciamiento no marchitó sus negocios. Al contrario, tanto Buzzi como el santacruceño Daniel Peralta habrían sido advertidos desde la Casa Rosada para que concedan a López participación futura en la explotación de los yacimientos incautados a Repsol-YPF. (...)".
"(...) Hay, con todo, algunos indicios que permiten sostener que Cristina no ha olvidado del todo a Néstor, que hasta ha profundizado algunas de sus políticas y sobreactuado otras. Kirchner siempre soñó con la reestatización de YPF, así como se hizo de los fondos privados de jubilación en poder de las AFJP.
La Presidenta va camino de hacerlo realidad, aunque para ello haya tenido que dejar de lado el "capitalismo de amigos" que supo construir su esposo en la petrolera ahora en manos españolas.
Y mucho antes que ella en aquel discurso del aniversario del primer izamiento de la bandera en Rosario, Néstor ya había expresado su decisión de "ir por todo". O de considerar enemigos a los que no piensen como ellos. En eso se ha mostrado como la más fiel alumna. (...)".
"(...) Un proyecto anda circulando: el gobierno nacional se quedaría con la administración de los recursos petroleros, aunque no desconocería la propiedad provincial de los pozos ni las regalías que reciben las provincias. Esos son mandatos de la Constitución. Las petroleras les pagan ahora las regalías directamente a las provincias. Algunos gobernadores (sobre todo, el neuquino, Jorge Sapag) comienzan a preguntarse si las regalías no caerán en el mecanismo que premia con dinero a los amigos y castiga con el hambre a los enemigos.
El Gobierno está tensando inútilmente la relación con España; Repsol es su principal empresa. En el G-20 (exclusivo club al que a Cristina le gusta pertenecer) se acumulan países con reproches a la Argentina. La unanimidad la convoca el estrafalario sistema de Guillermo Moreno que bloqueó las importaciones. No es sólo el G-20. Brasil, Chile, Uruguay, los Estados Unidos, Europa y China están crispados ante un modo personal e inédito de resolver el comercio exterior.
Cristina Kirchner decide sola, aislada del mundo y de la completa información, que Moreno le retacea. Es el mismo aislamiento que eligió para encumbrar a Boudou hasta la penúltima cima de la República. (...)".
"Antes de que comiencen los fríos del invierno, el gobierno nacional planea asumir el control de YPF. La expresión es imprecisa, porque está menos definido el procedimiento que la meta: obturar una gigantesca hemorragia de recursos que se van en el pago de una creciente factura energética, como consecuencia de un movimiento de pinzas. (...)
A pesar de las inversiones estatales de largo plazo para reactivar las industrias nuclear e hídrica y desarrollar nuevas fuentes de energía, la participación de los hidrocarburos en la matriz energética argentina aún se acerca al 90 por ciento y no es previsible que baje del 80 por ciento en los próximos veinte años. Para colmo, esto ocurre con preponderancia del gas, que es donde la caída de la producción local ha sido más dramática, forzando la importación de combustibles líquidos para quemar en las centrales térmicas.
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En sus discusiones con el gobierno el financista catalán que preside YPF, Antoni Brufau, dijo que las reservas no convencionales identificadas en la cuenca neuquina son las terceras del mundo y que si el gobierno liberara los precios, podría llevar al autoabastecimiento del país en no más de tres años, como ocurrió en Estados Unidos.
Pero (Nicolás) Di Sbroiavacca (investigador de la Fundación Bariloche) señala que una cosa son los recursos identificados y otra las reservas comprobadas que, en el principal yacimiento, el de Vaca Muerta, es del 0,15 por ciento de aquellos recursos “según el informe de la consultora Ryder Scout realizado recientemente para YPF”.
Es decir que las soluciones con hidrocarburos no convencionales son de mediano y largo plazo, cuando casi todos estaremos muertos.
Disciplinar a YPF (como antes a Techint para que invierta en el país parte de las ganancias obtenidas aquí, a Telecom para que no remita sus utilidades a la casa central o a Clarín y La Nación para que quienes compiten con ellos en el mercado de diarios puedan acceder al papel prensa a precios razonables), es imperioso ya.
(...) El gobierno tiene en claro que éste es el problema, lo cual no equivale a decir que sepa cuál es la solución. Cristina ha recibido distintas propuestas y debe decidir entre ellas.
Sin dogmatismo, preferiría que YPF se comprometiera a realizar las inversiones que no hizo hasta ahora.
De no hacerlo, habría otros interesados en hacerse cargo. Pero también hay funcionarios que se inclinan por una salida estatal, y existen varias de diferente intensidad, empezando por una intervención.
Los remedios aplicados hace unos años, tuvieron un efecto paradojal. Kirchner impulsó el ingreso a la sociedad de un socio argentino, al que Brufau describió en una irónica declaración como experto en mercados regulados.
El Grupo Petersen (elegante denominación con la que giran Papá y Baby Eskenazi), carecía de recursos para adquirir la participación accionaria que Repsol quería ceder y por eso se convino una ingeniería financiera para que la pagara con futuras ganancias.
Gracias a eso, lejos de propiciar la reinversión se convirtió en el principal interesado en la distribución de dividendos, y acompañó cada planteo de Repsol a favor de aumentos en los precios del petróleo y del gas que produce. Esta es la línea de los ex secretarios de Energía acaudillados por Daniel Montamat, para quienes la utopía del autoabastecimiento sólo se alcanzará caminando hacia el horizonte de precios del mercado mundial, en cuyo caso caería el consumo local y volverían los abundantes saldos exportables.
El gobierno obtuvo algunos éxitos, como la rebaja de un 30 por ciento en el precio del combustible aéreo, que YPF le facturaba al precio internacional a Aerolíneas Argentinas. Como le falta información y el análisis de costos no es su fuerte, el gobierno acudió a una fórmula importada: como en Estados Unidos, el precio del JPI para aviones no podrá exceder en más de 2,7 por ciento el de la nafta especial en la estación de servicio más próxima al aeropuerto.
Pero Brufau rechazó la pretensión oficial de importar el faltante de producción propia de hidrocarburos y venderlo al precio de producción local. Y ante la decisión de las provincias de revertir las concesiones allí donde la inversión y la producción no fueron los comprometidos, YPF muestra voluntad de judicializar la relación, con lo cual no habría una solución inmediata.
(...) Con el respaldo del Reino de España, Repsol tiene más espaldas que Eskenazi para resistir una ofensiva del Estado en toda la línea. El discurso de la nacionalización suena muy bien, pero esconde grandes riesgos, como acaba de advertir Hugo Moyano. El barril de petróleo es mucho más caro que en el momento de la privatización pero las reservas son mucho menores.
Tal vez si el Congreso declarara la utilidad pública de YPF, la merma en su capitalización la pondría más al alcance de una toma hostil en el mercado. Como se ve las alternativas son varias. Más difícil parece modificar el plazo. El autoabastecimiento a precios locales no es una cuestión ideológica, sino de supervivencia."




