82 AÑOS

Murió 'Txillardegi', co-fundador de ETA

Fundador de ETA, ingeniero y escritor, euskaldunberri y padre de la novela moderna en euskera, ensayista e impulsor decisivo del euskera batua, referente de la izquierda abertzale y fundador de Aralar, las inquietudes de Txillardegi (José Luis Álvarez Enparantza), se concentraban en su compromiso con Euskal Herria. Segun lo recordó la profesora Mari Jose Olaziregi, él fue "un intelectual orgánico, en el sentido marxista de la palabra, con una actitud crítica ante el establishment cultural de una sociedad y de una época".

José Luis Álvarez Enparantza, Txillardegi -figura sin la que no se puede comprender ni explicar la política y la literatura vasca del último medio siglo-, murió en su casa de Donostia a los 82 años. 

Txillardegi, quien tomó el nombre por el que fue conocido de un lugar próximo a su casa natal, en el barrio donostiarra del Antiguo, recuperó el euskera de su infancia a los 20 años. Su condición de euskaldunberri, junto a su carácter urbanita y no religioso, lo inserta en la llamada generación del '56, junto a autores como Juan San Martin, Jon Mirande o Gabriel Aresti.

Txillardegi fue novelista, ensayista e impulsor decisivo del euskera batua, referente de la izquierda abertzale y fundador de Aralar, él tuvo un compromiso con Euskal Herria como realidad cultural. 

Txillardegi fue fundador de ETA y a él se le atribuye la creación de un acrónimo que a finales de los '50 marcó la ruptura con el nacionalismo que encarnaba el Partido Nacionalista Vasco. 

Según relató él mismo en una entrevista que concedió a la revista Garaia, en 1976, con el fin de clarificar la situación conflictiva que se estaba generando con el PNV "nuestra organización decidió autodenominarse ETA en 1959 y así se hizo saber, con toda oficialidad, a José Antonio Agirre". 

Antes, en 1948, Txillardegi entró en contacto con la actividad política de la mano de la organización Euzko Ikasle Alkartasuna, militancia que le llevó a la prisión de Martutene. 

Tras salir de la cárcel trabó contacto con el PNV, pero tuvieron visiones distintas y su acercamiento al partido jeltzale se frustró. Poco después, en compañía de un pequeño grupo de estudiantes, comenzó la gestación de lo que más tarde sería ETA.

En los finales de los años '50 ocurrieron los 2 acontecimientos que marcarían su vida y la historia contemporánea vasca. 

> En 1957, él publicó Leturiaren egunkari ezkutua, considerada junto a Egunero hasten delako, de Ramón Saizarbitoria, la primera novela moderna vasca. 

> 2 años después, el 31 de julio de 1959, él fue el encargado de enviar la carta que notificó al Gobierno vasco en París del nacimiento de ETA. En 1961 se exilió, tras publicar su 2da. novela, Peru leartzako, y en 1965, con Huntaz eta hartaz, una colección de 10 ensayos, renovó el género. "Eran ensayos literarios no publicados en revistas y con un lenguaje directo, renovó el registro lingüístico", subraya Olaziregi.

En París estudió Lingüística y se doctoró con una tesis sobre el acento vasco. 

Exiliado en Bélgica, abandonó ETA en 1967 y 10 años después regresó a Euskadi, donde impartió clases de Fonología Vasca en la antigua EUTG (la actual Universidad de Deusto).


Txillardegi dejó ETA en desacuerdo con la orientación marxista-leninista que había tomado esa organización. 

A la muerte de Francisco Franco y de vuelta del exilio formó el partido político ESB; y se presentó a las primeras elecciones democráticas. El experimento no cuajó, pero participó en la Mesa de Alsasua, que desembocó en Herri Batasuna. Fue miembro de su Mesa Nacional y llegó a ser senador a principios de los años '90. 

Convencido de la inutilidad de la estrategia militar que ETA reinició tras la tregua de Lizarra, se alejó de la izquierda abertzale tradicional y participó en la fundación de Aralar. Con el tiempo también se desencantó con ellos y últimamente había regresado a la órbita de Batasuna.

De acuerdo a Xabier Kintana, secretario de Euskaltzaindia, "Los escritores de mi generación y los de la siguiente le debemos planteamientos que ahora no se discuten, pero que antes ni se planteaban. Él sustituyó de forma clara la sangre y los apellidos por el elemento cultural y lingüístico en la base nacional vasca. Defendió que es euskaldun el que sabe la lengua vasca y tiene asimilada la cultura vasca, tenga los apellidos y el origen que tenga", recuerda. 

Txillardegi también fue un ejemplo contra la idea de que el euskera era "dificilísimo" de aprender. "Con su ejemplo lo demostró y nos animó a muchos a seguirle", señala Kintana. 

El autor donostiarra siguió con determinación la declaración de Lizardi que reclamaba que el euskera era una lengua para todo, "no solo para el campo, el caserío y el mar". 

Txillardegi quiso que la lengua sirviera de expresión a los vascos "modernos y urbanos", como se plasma en sus propias novelas y en sus temáticas, y por supuesto hizo una "clara" apuesta por un idioma vasco nacional para todos los territorios. "Si Koldo Mitxelena fue el teórico del euskera unificado, los que nos convencieron de sus bondades fueron Gabriel Aresti en poesía y Txillardegi en prosa", resume.