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FAMILIA REAL

Misterio alrededor de la salud de la princesa de Mónaco

La princesa Charlene regresó a Mónaco luego de estar meses en Sudáfrica. Su ubicación es secreta y hay mucha especulación por su salud y matrimonio.

La ex nadadora olímpica Charlene Lynette Wittstock, ahora princesa de Mónaco, regresó al país luego de pasar seis meses en Sudáfrica, su país natal, aquejada de una grave infección otorrinolaringológica.

Llegó justo para celebrar el Día Nacional de Mónaco pero su presencia fue cancelada poco antes. Tras una reunión familiar junto a su esposo y sus hermanos, la princesa Charlene aceptó las recomendaciones que le dieron para continuar con su recuperación alejada de la vida pública y de Mónaco, en un lugar tranquilo para poder descansar y someterse a otros tratamientos.

Días después del regreso el Palacio principesco difundía un comunicado oficial en el que se informaba que Charlene se retiraba temporalmente de la vida pública para recuperarse de sus problemas de salud. La Casa Grimaldi aseguró que:

Proteger la comodidad y la privacidad es esencial para su recuperación, la ubicación de la Princesa seguirá siendo estrictamente confidencial. Proteger la comodidad y la privacidad es esencial para su recuperación, la ubicación de la Princesa seguirá siendo estrictamente confidencial.

Charlene se convirtió en princesa luego de haber contraído matrimonio con Alberto II en 2011. Juntos tuvieron dos hijos gemelos, que hoy tienen 9 años. La especulación sobre su salud solo se intensificó cuando los gemelos, el príncipe Jacques y la princesa Gabriella, fueron fotografiados con carteles que decían "Te amamos, mami" y "Te extrañamos, mami".

Un calvario en vida

En Sudáfrica la princesa fue intervenida hasta en tres ocasiones de una grave infección de garganta, nariz y oídos. Por primera vez, su padre, Mike Wittstock, se sincera sobre la prolongada enfermedad de su hija y le dice a la revista YOU de Sudáfrica que cree que su hija pronto se recuperará. “Mi hija solía nadar 20 km al día”, dijo. "Basándome en la forma en que solía entrenar, sé que es dura, lo superará y saldrá mucho más fuerte".

También desmintió los rumores que vinculaban la enfermedad de su hija con su matrimonio:

Alberto ama y apoya a Charlene al 100%. Su matrimonio es fuerte y se apoyan plenamente el uno al otro. Alberto ama y apoya a Charlene al 100%. Su matrimonio es fuerte y se apoyan plenamente el uno al otro.

Charlene y el príncipe Alberto mantuvieron una relación desde el año 2006 y fue durante la ceremonia de los Juegos Olímpicos de Invierno de Turín en 2006 cuando se les vio por primera vez juntos en público. La exnadadora y el príncipe ya se conocían desde el año 2000, cuando ella participó en un campeonato de natación celebrado en Mónaco y donde ganó la medalla de oro en la prueba de 200 metros espalda.

En septiembre su marido, le había dicho a People que su mujer no se había ido a Sudáfrica enojada con él ni con nadie, sino que “iba a viajar para reevaluar el trabajo de su fundación allí y tomarse un tiempo libre con su hermano y algunos amigos." Y concluyó: “Ella no se exilió, sólo fue un problema médico que tuvo que tratarse”.

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Alberto junto a los mellizos, hace algunos días.

Alberto junto a los mellizos, hace algunos días.

El medio Birds Daily, deslizó que la princesa estaría en Suiza y dio a conocer el nombre del centro hospitalario: Paracelsus Recovery. Se trata de una clínica centrada en tratar problemas de adicciones, trastornos alimenticios y problemas de salud mental, como la ansiedad o la depresión. La clínica cuenta con tratamientos que alcanzan los €95.000 por siete días, y otros, incluso, llegan a los €350.000 euros al mes.

Chantell Wittstock, la cuñada de Charlene y portavoz de su fundación también se refirió a los efectos mentales de la enfermedad de la princesa: “Tuvo muchos procedimientos en poco tiempo”, dijo. “Ella estaba bajo mucho estrés en ese momento. Fue extremadamente traumático para ella pasar por todo el dolor, los procedimientos y el escrutinio de los medios mientras estaba lejos de su familia y sus hijos. Los extrañaba muchísimo y no fue fácil para ella".

La princesa, de 43 años, vivía en un albergue en una reserva de Durban, en la provincia de KwaZule-Natal, y aunque estaba en su país de origen y sus padres no viven lejos, no tuvo la compañía de su familia. Su padre ha declarado que no pudieron estar con ella durante su convalecencia y uno de los motivos fundamentales fue el miedo al coronavirus. Michael, de 75 años, y su mujer Lynnette, de 74 años, ha explicado que debido a su edad debían tener mucho cuidado para no contagiarse y que, además, les preocupaba visitar a su hija y que, tras haber pasado por diferentes tratamientos médicos, estuviera más vulnerable ante el virus y pudieran contagiarla.

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El reencuentro de la familia en noviembre.

El reencuentro de la familia en noviembre.

Todavía no se sabe si la princesa se reencontrará con su marido e hijos en Mónaco, si es que efectivamente se encuentra en Suiza, para pasar las fiestas junto a ellos.