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A SENTARSE EN MEDIO DE UN PARTIDO

Gimnasia fue protagonista de una huelga sin precedentes

Un 8 de octubre, pero de 1933, los jugadores de Gimnasia y Esgrima de La Plata iniciaron una huelga "sentada" en pleno partido.

Las protestas por los arbitrajes en el deporte popular no son un tema de la actualidad, sino todo lo contrario. Desde que el fútbol es fútbol que se pone en tela de juicio la actuación de los encargados de impartir justicia. Las formas en las que se expresa el descontento ante esto pueden variar desde una protesta verbal a una manifestación. Así fue el 8 de octubre de 1933, cuando una huelga – sin precedentes para ese entonces – oficializó una goleada y un partido finalizado a los 78 minutos del encuentro.

Un día como hoy, pero hace 90 años, se jugaba la fecha 28 del campeonato argentino de Primera División, el tercero en la era del profesionalismo. La edición de 1933 estaba – y lo estuvo hasta el final – interesante en la pelea por el primer puesto.

Boca Juniors y Gimnasia y Esgrima de La Plata eran los punteros del torneo con 39 puntos; mientras que San Lorenzo era el escolta con 38, seguido por River (37) y Racing (36). Un poco más atrás se encontraba Independiente con 34 unidades. Así llegaron los equipos a la fecha 28 del campeonato de la primera división argentina.

El partido más interesante de aquel fin de semana fue entre el Ciclón y el Lobo. Ambos se enfrentaron en “El Gasómetro” de Avenida La Plata en un duelo directamente por el liderato del torneo local. Había tres escenarios posibles para aquella jornada que acomodarían la tabla de posiciones de distintas maneras, teniendo en cuenta que Boca ganaría su partido de la jornada 28.

Una victoria de Gimnasia dejaba al Tripero en lo más alto de la tabla, junto con el conjunto de la Ribera. Un triunfo de San Lorenzo posicionaba al Cuervo como escolta del Xeneize a 1 punto de diferencia. Finalmente, un empate entre ambos escalonaría los tres primeros puestos: Boca (41), Gimnasia (40) y San Lorenzo (39).

“El Gasómetro” fue el escenario de la huelga platense.

Un comienzo a la altura de lo esperado

El encuentro comenzó a disputarse desde las tribunas antes del inicio oficial del mismo. El clima que se vivía era de una auténtica final, por lo que significaba ese duelo. Con los jugadores listos para empezar el partido, el árbitro Alberto Rojo Miró hizo sonar su silbato para que empiece a rodar la pelota. Los primeros minutos fueron favorables para el conjunto de La Plata; pero, con el correr de las jugadas, el equipo porteño mejoró y se puso en ventaja.

A los 37 minutos de juego, Arturo Arrieta, extremo de San Lorenzo, salvó una pelota antes que se vaya por la línea lateral y centró a media altura hacia el área rival. Gracias al mal cálculo en la salida del arquero Atilio Herrera, el balón llegó a Petronilho de Brito. El delantero, que se encontraba de espaldas al arco del Lobo, definió de chilena para marcar el primer tanto del partido.

Pero la felicidad le duró poco a los locales. Pasados 7 minutos del festejo azulgrana llegó el empate de los platenses con un golazo de José María Minella. El mediocampista marplatense probó con un tiro a 25 metros del arco. La potencia del disparo superó a Jaime Lema, arquero de San Lorenzo, y la pelota terminó en el fondo de la red local. Sin muchos más sobresaltos terminó la primera mitad, con un duelo igualado en el juego y en el marcador.

Los fallos que sentenciaron la huelga

La segunda mitad del partido comenzó emocionante. El Cuervo salió decidido a quedarse con la victoria y apabulló al Lobo desde el primer momento. Los locales estaban centrados en el ataque, con su línea defensiva adelantada; mientras que los visitantes se resguardaban atrás intentando frenar la ofensiva rival. De esta manera llegó el segundo gol del Ciclón. Gabriel Magán asistió a Petronilho, quien paró la pelota con la zurda y definió con la diestra para anotar el 2 a 1 parcial. Así, los locales se pusieron en ventaja y el brasileño azulgrana consiguió un doblete.

Pero, nuevamente con el correr de los minutos, las cosas cambiaron. Gimnasia se acomodó en el partido y tuvo las más claras. En primer lugar, otro tiro lejano de Minella – similar al de su gol – se estrelló con el palo tras un desvío en Lema. Luego, en medio de los intentos platenses por empatar el encuentro, llegó la primera polémica.

Enrique Gainzarain, inside derecho platense, recibió una brusca falta de José Fossa, defensor del Ciclón. El lugar en el que se cometió la infracción generó las primeras protestas del partido. Para los jugadores de Gimnasia – y para muchas otras personas dentro del estadio – el contacto fue claramente dentro del área, al menos a 2 metros de la línea de cal. Pero para Rojo Miró fue fuera de la misma.

A pesar de los pedidos para que se cobre penal, la decisión final fue un tiro libre en el borde del rectángulo. Encima, como para agregar más condimento a la situación, la barrera de San Lorenzo no cumplió con los 5 metros reglamentarios de distancia. Así, el malestar platense empezó a calentar el clima.

Minutos más tarde llegó la polémica que sentenció el inicio de la huelga del Lobo. Arturo Arrieta, extremo azulgrana, centró al área desde el tiro de esquina para que Diego García cabecee hacia el arco. El tiro alto no llevaba demasiado peligro, por lo que Herrera se hizo con el balón. Tras detener el cabezazo con sus dos brazos en alto, el portero platense se arqueó hacia atrás y el árbitro consideró que la pelota había cruzado la línea de fondo. De esta manera, Rojo Miró cobró el cuarto tanto del encuentro, que estiraba la ventaja de los locales por 3 a 1.

Todos al piso, nadie se mueva

Gimnasia protestó aquella decisión arbitral, es que estaban convencidos de que la pelota todavía estaba en juego y que no había sido gol; pero el juez estaba seguro de lo que había visto. “Sigo sosteniendo que el tanto se produjo, y que las fotografías aparecidas fueron tomadas antes de que Herrera hubiera entrado con la pelota. Mi situación, apostado junto al arco, me permitió apreciar debidamente la jugada, explicó el árbitro en una entrevista publicada por “El Gráfico” una vez finalizado el torneo.

Una de las imágenes del polémico tercer gol de San Lorenzo.

Gol o no, la anotación subió al marcador. Los archivos cuentan que, a los 71 minutos de juego, García marcó el 3 a 1 y Ángel Miguens – de Gimnasia – vio la tarjeta roja “por agresión (puntapié) al juez”. Luego, debido a los dos metros en el área de la primera jugada polémica y a los pocos centímetros sobre la línea de fondo de la segunda, una orden por parte de los dirigentes platenses llegó a Minella antes de que el juego se reanude.

Así, Gimnasia puso en juego la pelota desde el círculo central para tomar una actuación pasiva en el partido: ningún jugador se movió frente al ataque azulgrana, incluso la mayoría se sentó en el campo de juego. De esta manera San Lorenzo estiró la ventaja con García en dos oportunidades. En la primera, Herrera fue el único tripero que intentó frenar la ofensiva cuando el delantero disparó. Para el segundo tanto, el arquero ya se encontraba sentado en el suelo y apoyado sobre uno de los postes de su arco.

Un final con respeto

Ante la actitud de los visitantes, Rojo Miró frenó el encuentro e intentó convencer a Minella de que jueguen el partido. El problema era que Gimnasia estaba cumpliendo con la reglamentación y tenía a todos sus futbolistas – menos al expulsado Miguens – en el campo de juego, solo que no prestaban resistencia hacia los ataques rivales.

Así que el árbitro no tuvo otra opción y reanudó el partido. Al igual que en los últimos dos goles hasta ese momento, llegaron el sexto – de Gabriel Magán – y séptimo – de García, que finalizó el duelo con un póker de tantos – sin que los platenses defendieran su arco.

La ventaja de San Lorenzo podría haber sido aún mayor, pero Rojo Miró sonó el silbatazo final a los 33 minutos del segundo tiempo. Una vez terminado el encuentro, los jugadores de Gimnasia y San Lorenzo se saludaron en el centro del campo con respeto. A su vez, desde las tribunas bajaban silbidos y – en mayor medida – aplausos en respuesta a la actitud tomada por los jugadores platenses.

Por eso, el 8 de octubre de 1933 es recordado como el día que sucedió la primera huelga “sentada” en pleno partido. Hace 90 años, el Lobo dejó de aullar en “El Gasómetro” para hacer una protesta en silencio y sin violencia: un adelantado de la época.

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