OPINIÓN

INTERLOCUTOR NO VÁLIDO

El contador Belocopitt o el remedio peor que la enfermedad

Periódicamente Claudio Fernando Belocopitt, contador público ingresado al mercado de la salud porque él es accionista de control de Swiss Medical Group, menciona los problemas de la medicina prepaga en nombre de la Unión Argentina de Salud. Pero, al parecer, no es representativo o no es influyente o no es interesante para quienes deberían ser sus interlocutores.

Contador público nacional propietario de un ego inmenso, Claudio Fernando Belocopitt volvió a la carga con una advertencia que podría ser legítima pero que en su voz pierde relevancia para las autoridades gubernamentales.

Belocopitt habla en rol de presidente de la Confederación Unión Argentina de Salud, organización que fomentó, entre otros, a partir de la concurrencia de un fragmentado universo de la medicina privada:

# Asociación de Medicina Privada, 
# Cámara de Instituciones Médico Asistenciasles de la República Argentina, 
# Cámara de Entidades de Medicina Privada de la República Argentina,
# Asociación de Clínicas, Sanatorios y Hospitales Privados de la República Argentina, 
# Asociación Civil de Actividades Médicas Integradas, 
# Cámara de Entidades de Diagnóstico y Tratamiento Ambulatorio,
# Federación Argentina de Obras Sociales de Personal de Dirección.

Sin duda que se trata de un conglomerado importante, con prestigio, en muchos casos, e integrantes influyentes que buscaron el mismo paraguas para obtener mayor capacidad de interlocución con el Gobierno, en un mercado crecientemente regulado.

Ahora bien, si el presidente de la organización, Belocopitt, tiene que referirse a los mismos temas en forma tan periódica como reiterada, la conclusión es que no le provoca atención o interés a los funcionarios públicos.

Belocopitt, con diferentes enfoques, intenta llamar la atención para obtener ajustes en las tarifas del mercado de salud privada.

Pero sus colegas de la UAS deberían preguntarse, quizás, si es Belocopitt quien no consigue ajustarse al estándar o si es el tema el que no ingresa a la agenda de los funcionarios.

Luego de despejar este interrogante básico, si resultara que Belocopitt es quien provoca o tirria o desinterés en los funcionarios, ¿no debería dar un paso al costado y permitirle a la UAS buscar un interlocutor más aceptable?

Uno de los aspectos más controversiales de su nueva aparición pública es la siguiente frase: 

"La situación es muy muy difícil, estamos con una ocupación de camas del 90% en terapia".

Él se refiere a las Unidades de Cuidados Intensivos, CUI, pero obviamente esa referencia es engañosa.

Sin duda que Belocopitt quiere transmitir algo que es totalmente cierto: la posible virulencia de la llamada 'segunda ola', mientras se espera que lleguen más vacunas. En 2 semanas, por ejemplo, Oxford Astra Zeneca promete que comenzará a ingresar al mercado el resultado de su asociación con un laboratorio argentino, demora que ha sido motivo de diversas especulaciones.

Pero la forma en que Belocopitt formula su apreciación es consecuencia evidente de alguien que no conoce la jerga de los sanitaristas. De inmediato le han retrucado que nunca las UCI trabajan con menos de 90% de ocupación porque no sería rentable el servicio a causa de lo oneroso de la terapia intensiva.

Y la corrección a Belocopitt de inmediato generó repercusión en la propia red Twitter:

Etc. etc. etc.

El tremendismo de Belocopitt tampoco ayuda.

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