ARGENTINA

SE QUEDÓ SIN LA FOTO

Schiaretti no le prestó el brazo a Alberto F. en el inicio de la vacunación

El Gobernador de Córdoba no se colocó la primera dosis de la Sputnik V y desentonó con los gobernadores peronistas. La excusa oficial es la prioridad para los trabajadores de la salud. Aunque las suspicacias se abren respecto a la frágil salud del ‘Gringo’, y el eventual acercamiento político con los K. Con 71 años, Schiaretti es paciente de riesgo y desde el inicio de la pandemia, su entorno extremó los cuidados. El informe del ANMAT que habría propiciado el rechazo momentáneo del cordobés. Ni siquiera el ministro de Salud cordobés, Diego Cardozo, se dio la vacuna en Córdoba. De todos modos, expresaron su confianza, aunque solo verbalmente. Alberto F. necesita de Schiaretti, pero aún no parece convencerlo.

CÓRDOBA. El inicio de la campaña de vacunación contra el coronavirus con las primeras dosis de la vacuna rusa Sputnik V fue un verdadero acto político y de propaganda. Alrededor de las 9 de la mañana, y de manera casi coordinada, en gran parte del país se inició con la jornada vacunatoria para las primeras líneas de trabajadores de la salud.

Y para engrandecer el tono de la épica que el oficialismo intenta instalar con la disposición de tan solo una partida de 300 mil dosis, muchos gobernadores fueron los primeros en ponerse la vacuna. Este acto de marketing político fue a solicitud del propio Alberto Fernández, quien busca barrer la desconfianza que se generó alrededor de la polémica vacuna rusa, debido a la falta de información al respecto.

La imagen de los gobernadores poniendo el brazo a las primeras dosis se repitió en varias provincias, como Buenos Aires (Axel Kicillof), La Pampa (Sergio Ziliotto) y Neuquén (Omar Gutierrez). E incluso se espera que se repita en otros distritos como Tucumán (Juan Manzur) o Santiago del Estero (Gerardo Zamora). 

Sin embargo, la fiesta de la vacuna no fue completa para Alberto F., ya que uno de sus mayores pretendidos (busca un acercamiento político) cumplió con su palabra y no se colocó la Sputnik V (había anticipado que no lo haría por el momento). Se trata de Juan Schiaretti, el gobernador de Córdoba, a quien Alberto F. considera clave de cara al futuro de la gobernabilidad K en el país y a quien busca acercarse definitivamente, aunque el ‘Gringo’ aún no se muestre muy confiado a la idea de unirse de lleno al proyecto “nacional y popular”.

Entonces, la jornada de vacunación en Córdoba no arrancó con la foto esperada por el Presidente de la Nación. Esa foto hubiera significado mucho para Alberto, en medio de una campaña de vacunación completamente politizada. 

Pero no se dio, al menos no aún. En Córdoba la vacunación contra el coronavirus comenzó pasadas las 9 de la mañana de hoy 29/11, cuando la doctora Ana Crinejo, infectóloga del Hospital Rawson (uno de los hospitales más grandes de la ciudad de Córdoba) sintió el pinchazo en su brazo. Desde entonces, tan solo personal médico fue recibiendo las vacunas.

Desde el Gobierno provincial expresaron que la idea es vacunar a unas 2800 personas por día en esta primera fase, al menos en la ciudad de Córdoba. Solo para hoy, ya había más de 2 mil personas de salud anotadas para recibir la Sputnik V. En el interior provincial también comenzó la colocación, a un ritmo esperado de 700 dosis diarias. 

El primer vacunatorio contra Covid-19 en Córdoba

A pesar de la presencia política en el Centro de Convenciones Juan B. Bustos, ningún funcionario se colocó la Sputnik V. Incluso el ministro de Salud de Córdoba, Diego Cardozo, desistió de su colocación, siguiendo la línea de Schiaretti. 

La disposición oficial de Schiaretti era de que la vacuna “la debe recibir primero el personal de salud” y que cada uno esperará “su turno”, incluyéndose a si mismo en esa premisa. De este modo dió de baja de antemano la posibilidad de darse la vacuna en apoyo al Gobierno nacional.

Aunque no dejó de enfatizar su confianza en la Sputnik V y su efectividad, el apoyo sin dudas no fue el esperado por Alberto Fernández. Detrás de la política de “turnero” de Schiaretti, se abrieron diversas suspicacias.

En primer lugar, Schiaretti rechazó colocarse la vacuna debido a su avanzada edad y su estado de salud frágil. Es sabido que el Gobernador cordobés de 71 años es paciente de riesgo y su estado de salud ha sido uno de los temas de los últimos años a su alrededor.

Incluso eso propició la inminente renovación generacional en la que trabaja Hacemos por Córdoba (peronismo cordobés). La publicación de un documento de ANMAT donde se detalla algunos efectos adversos de la vacuna rusa, sobre todo en mayores de 60 años, habría desalentado aún más al ‘Gringo’ a dársela.

Pero más allá del estado de salud de Schiaretti y los efectos de la Sputnik, el verdadero motivo de no poner el brazo es la merma en el acercamiento con el Gobierno nacional. Durante el 2020, Schiaretti se comenzó a mostrar más abierto a la posibilidad de acercarse a Alberto Fernández, ante la necesidad de hacer frente a las obligaciones que la provincia de Córdoba tiene con los bonistas y de enfrentar la pandemia. 

La política de aislamiento que caracterizó a Córdoba y al peronismo cordobés durante muchos años parece haber alcanzado su límite, aunque Schiaretti sabe que no puede correr a los brazos del kirchnerismo, algo que le costaría el bastón de mando en Córdoba. La confrontación con el Gobierno nacional ciertamente es cosa del pasado debido a la necesidad.

Los años de pelea dura contra los K encontraba al peronismo cordobés con la suficiente fuerza como para aguantar casi cualquier embestida nacional. Incluso se sostuvo en el poder a pesar del nefasto acuartelamiento policial ocurrido en diciembre de 2013 que resultó en saqueos por toda la provincia, violencia y un estado de anarquía absoluta. 

Pero el escenario ahora es diferente y no lo encuentra con tanto músculo político, más aún con la falta de un heredero “claro” en el poder y la preocupante situación económica en la provincia, que está cerca del default. Esto propició que Schiaretti se abra al Gobierno nacional en cierta medida, aunque su política parece ser la de ir “con el freno en la mano”, observando los sondeos de imagen, ya que sabe que si se acerca muy rápido puede quemarse. 

Del otro lado, Alberto Fernández aún no logra que Schiaretti “suelte el freno”, algo que sin duda desvela al Presidente. Es que el peronismo cordobés resulta fundamental a la hora de llevar adelante el proyecto reformista del kirchnerismo, y Alberto es sin duda el encargado de captar la atención de aquellos que no quieren a Cristina Kirchner. 

El principal obstáculo del casamiento entre el peronismo cordobés y el Gobierno nacional es el pueblo cordobés, donde sin duda el kirchnerismo pierde por goleada. Los signos políticos del Gobierno cordobés son de moderación. 

El presidente Fernández necesita el apoyo de Schiaretti, sobre todo en los proyectos de reforma judicial y jubilatoria (en esta última habría conseguido el apoyo del bloque). Y Schiaretti necesita de la mano de Fernández para solucionar sus problemas económicos, aunque sabe que ese recurso puede costarle a Hacemos por Córdoba una gestión de más de 20 años. 

A pesar de la necesidad mutua, lo concreto es que el ‘Gringo’ aún no le presta el brazo al kirchnerismo, al menos no de manera definitiva. Parece que todo dependerá de la capacidad del Gobierno cordobés de resolver sus problemas por sí mismo, algo que ahora parece difícil.