DE CADETE A MILLONARIO

Rudy Ulloa, un ejemplo de que la Argentina es un país generoso

El ex chofer de Néstor Kirchner, Rudy Fernando Ulloa Igor, y su pareja, Jésica Uliarte, estrenaron su nueva casa en Río Gallegos, Santa Cruz: 450 m2, en la intersección de las calles Roca (hoy Néstor Kirchner) y Mascarello, a 400 metros de la residencia de Cristina Fernández, a 5 cuadras del centro de la localidad. El predio perteneció a Raúl Fernández, suegro del ex vicegobernador y operador inmobiliario de Kirchner, Carlos Sancho.

 

RÍO GALLEGOS (OPI Santa Cruz). El amigo del hombre fuerte de Santa Cruz terminó su nueva casa en Río Gallegos y el día miércoles la inauguró con una reunión de amigos. Ubicada en pleno centro de la capital y a escasas cuadras de la residencia de Cristina Fernández, el ex chofer hizo realidad otro de sus objetivos: una casa que está valuada en más de 1.200.000 dólares estadounidenses. Dejó la propiedad de Claudio Uberti, que ocupó hasta hace unos días y coronó, con su familia, el sueño de la casa propia. Santa Cruz, es una tierra de oportunidades; ya lo había dicho Néstor Kirchner en su campaña para el 2003. (Por: Rubén Lasagno)
 
El miércoles 29 de agosto de 2012 va a quedar entre las fechas más significativas para la familia de Rudy Ulloa Igor, ya que a media mañana de ese día, ingresaban con la última caja de enseres a la nueva e imponente casa, que el amigo de Néstor Krichner construyó en el centro de Río Gallegos, en la intersección de las calles Roca y Mascarello, a 4 cuadras de la residencia de la presidenta Cristina Fernández y sobre un predio amplio de inmejorable ubicación, haciendo esquina en la puerta de ingreso al barrio más caro de esta capital.
 
Ese día miércoles Rudy y Jéssica, su esposa, compartieron una reunión con amigos, en la cual no estuvo ausente el toque distintivo que caracteriza a las reuniones organizada por el ex chofer, donde no faltan mozos de guantes blancos y catering gourmet. 
 
El edificio, de estilo moderno, con grandes ventanales y la utilización de materiales de primera categoría, luce absolutamente impecable y constituye una perla más en esa costosa barriada, donde a pocos metros se erige el remodelado Club Boca, que Lázaro Báez le regaló al hijo, levantando en el lugar de la modesta sede una fastuoso edificio de primera categoría y justo enfrente del hogar de Rudy, habita desde hace poco tiempo también, otro integrante del clan de empresarios espontáneos del kirchnerismo, nos referimos al ex Secretario presidencial Fabián Gutiérrez, quien reconstruyó una enorme mansión, la cual, como la de Rudy, era una antigua obra a medio terminar, que el adinerado ex funcionario de Cristina, adquirió y terminó con detalles de última categoría, estimándose, en las inmobiliarias locales, que el valor de esa casa ronda entre los 800 mil y 900 mil dólares, pesos más o pesos menos.
 
Rudy Ulloa no dejó escapar un detalle fundamental, que debe preocupar y ocupar a todo empresario que no tenga nada que esconder y mucho que resguardar: la seguridad. Por ese motivo, la nueva vivienda cuenta con un sistema electrónico que, de acuerdo a las fuentes de OPI, aún se está ajustando y por si fallan los medios técnicos, que finalmente son solo máquinas, el ex chofer tiene estacionados en la vereda a dos custodios de carne y hueso que montados en una camioneta Ranger, encienden de vez en cuando el motor de “la chata” para calentarse en las largas y heladas noches santacruceñas, tratando de pasar las largas y tediosas jornadas de 24 horas custodiando al nuevo exponente de la clase pudiente de Río Gallegos.
 
Cabe recordar que la seguridad en el perímetro de su vivienda, ya la tenía mientras habitaba la casa de su amigo Claudio Uberti, en calle Avellaneda, la cual también refaccionó, cuando, por orden de Néstor Kirchner, volvió a Río Gallegos en el 2009 a “reagrupar la tropa del FPVS”, objetivo que OPI descubrió la noche en que la militancia K se reunió en el restaurante “De Vicente” para reestablecer el poder kirchnerista en Santa Cruz, desperdiciado en manos de Daniel Peralta.
 
El síndrome de la “inseguridad” es un común denominador entre algunas personas allegada al poder y pocos aciertan a saber porqué esta gente debe resguardarse tanto; de hecho, Lázaro Báez, ha sido el primero de esta ciudad, en recorrer las calles seguido por una furgoneta polarizada con ex policías y policías de civil a bordo, fue el que asombró a todos los santacruceños con el despliegue de un arsenal técnico y electrónico, seguridad privada en los jardines, adentro y afuera, en su quinta que parece un bunker en zona de chacras y ni hablar en su domicilio de calle Villarino, donde (como en lo de Rudy) un par de autos (generalmente WV Gol) pernoctan con dos custodios, las 24 horas.
 
Con la llegada de Ulloa a la zona céntrica de Río Gallegos, indudablemente se cumple uno de sus sueños más preciados: vivir en un lugar top de la ciudad, a escasas cuadras de Cristina, sobre la calle Néstor Kirchner (como se bautizó ilegalmente a calle Roca) y olvidando sus orígenes en El Carmen o su paso por el barrio APAP, al cual, hasta el 2006 lo tuvo relegado su jefe que le “aconsejaba” no ostentar, porque era inconveniente para la publicidad del “modelo”, especialmente, en víspera de una elección.
 
OPI hizo una breve recorrida por los escasos negocios que se encuentran en los alrededores de la propiedad, para recabar la impresión que tienen del nuevo vecino. En algunos casos, hubo manifiesto desinterés hacia la presencia de Ulloa o de Gutiérrez en la zona, pero nos llamó la atención la caracterización que hizo de estos referentes del modelo empresario K, un kiosquero, que tiene su negocio en cercanías de Roca y Mascarello. El hombre entre bronca y buen humor definió a Rudy Ulloa como un “Yuppie trucho”.
 
Cabe aclarar que la palabra “yuppie”, ya caída en desuso, nació en los 80`en EEUU para estereotipar a una clase de nuevos empresarios/ricos nacidos como hongos en ese país, que no superaban los 45 años, quienes – en general – provenían de clase media-media baja, habían transitado por universidades, eran exitosos en los negocios o como profesionales, habían logrado una posición acomodada, algunos con llamativas fortunas ganadas en el juego bursátil, vestían a la moda y eran tecnológicamente adictos.
 
Bien, quitándole al término sus propiedades intrínsecas y no teniendo en cuenta lo de joven, universitario, tecnológico, exitoso en los negocios y el buen vestir, podemos decir que el kiosquero sintetizó re-bien las características que resume su nuevo vecino.
 
La compra de la flamante casa, por parte de Rudy, a la cual remodeló totalmente, fue una información que dio OPI el 31 de marzo de este año. Desde entonces y por cinco meses, un ejército de albañiles, arquitectos y proveedores, circularon por allí para terminar la obra que era una propiedad en litigio judicial, razón por lo cual estuvo sin habitar durante muchos años y en base a la información obtenida por esta Agencia en ese momento, Rudy pagó la suma de 300 mil dólares.

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