Las 24 horas extras de que dispuso para recuperarse no fueron suficiente. Andre Agassi se despidió, llorando como un niño, tras los más de cinco minutos de ovación cerrada –a los que también se sumó con el mayor de los respetos su verdugo, el alemán Benjamin Becker–, de su público y del deporte que le ha encumbrado y al que tanto ha amado.
No fue, desde luego, el adiós deseado. Porque su físico, esa maltrecha espalda que sólo le había permitido disputar quince partidos antes de este US Open, dijo basta. De nada sirvieron los antiinflamatorios. Apenas podía moverse y cojeaba ligeramente. El esfuerzo realizado en sus dos primeros partidos fue excesivo. Y así, tras tres horas y tres minutos de juego, un ‘ace’ de Becker sellaba el último punto en la vida deportiva de Agassi: 7-5, 6-7 (4/7), 6-4 y 7-5.
Benjamin, de 25 años y 112 del ranking mundial, lograba su victoria más sonada en el que es tan sólo el segundo torneo de Grand Slam de su carrera. Hace un año, por estas mismas fechas, el ‘otro’ Becker era el 1.400 del mundo y acaba de perder en la segunda ronda de la fase previa de un torneo ‘future’, categoría más baja del circuito. "He ganado a un gran campeón y a una persona muy especial y me siento feliz por el triunfo, pero también siento que haya tenido que ser el último partido de Andre", señaló ‘Benni’, como le llaman sus amigos.
La emoción en la grada se palpó desde que ambos saltaron a la ‘Arthur Ashe’. El público, que ha idolatrado a Agassi, esperaba otra victoria épica pero ésta ya no llegó. El entrenador de Becker, el francés Tarik Benhabiles –el hombre que sacó a Andy Roddick del ostracismo para convertirle en ‘top-10’–, quiso que su pupilo estuviera preparado para lo peor y por eso le aconsejó que se quedara a ver el partido entre Andre y el chipriota Marcos Baghdatis en la pista, para ir conociendo el ambiente al que tendría que enfrentarse. No había un asiento libre y tuvo que verlo desde uno de los pasillos de entrada a la pista...
Hasta que le echaron. Pero ya había experimentado lo que eran casi 24.000 gargantas dando su aliento al de Las Vegas. Al día siguiente no quiso que se paseara por el ‘Billie Jean King National Tennis Center’ ya que tenía que abstraerse de todo el ambiente y de lo que significaba su duelo con Andre. Quería que estuviera tranquilo. Y así se mostró ayer en la pista, jugó con calma y cabeza, sin dejarse apabullar por la entidad de Agassi.
Y es que estamos hablando del hasta ayer único jugador en activo que acredita los cuatro ‘grandes’, un total de 60 títulos como profesional –además de un oro olímpico en Atlanta’96 y tres Copas Davis–, que fue número uno del mundo durante 101 semanas... En la grada, Steffi Graf –acompañada por su hijo Jaden, que no dejó de aplaudir a su famoso papá– no podía evitar las lágrimas, al igual que su preparador físico y hombre de confianza, Gil Reyes, o su último entrenador, Darren Cahill.
Todos sabían lo que había pasado Andre para llegar hasta el día de ayer. En las pantallas exteriores, los aficionados que no habían podido acceder a la pista seguían lo que allí acontecía con la mayor atención. El ‘Billie Jean King National Tennis Center’ se ‘paró’ durante unos instantes para ver el fin de un ídolo, de una leyenda del tenis.
Cambio de hábito para un grande: André Agassi le dijo adiós al tenis
El "Pelado" de Las Vegas era el único jugador en actividad que acreditaba los 4 Grand Slam, un total de 60 títulos como profesional –además de un oro olímpico en Atlanta’96 y 3 Copas Davis–, además de ser el número uno del mundo durante 101 semanas
02 de septiembre de 2006 - 00:00





