Hace pocos días en Argentina hubo conmoción por la confusión en una morgue de un hospital donde entregaron los cadáveres 'al revés' a dos familias distintas. La noticia sorprendió e incluso, los responsables fueron removidos de sus cargos. Pero lo que ocurre en otros países del mundo respecto a cadáveres, muertes, y donaciones parecen cuentos sacados de una película de terror: un hombre descubrió que el cuerpo de su madre, en vez de ser usado para estudios científicos, explotó y voló por los aires en una práctica militar.
LO ENGAÑARON
Creyó que donó el cuerpo de su madre a la medicina, pero en realidad lo explotó el Ejercito en una de sus prácticas
Han pasado años desde que el Centro de Recursos Biológicos, que afirmaba ser un centro de donación de cadáveres para investigación médica, cerró sus puertas después de que fue allanado por agentes federales bajo la sospecha de vender ilegalmente partes del cuerpo que habían sido donadas a la instalación. Y una de sus víctimas es un hombre estadounidense que explicó a la prensa que donó el cuerpo de su madre para estudios científicos, pero terminó siendo explotado por el ejército de USA. El cadáver fue vendido por US$ 5.000 mil, y aunque esa operación es legal, la organización engañaba a los familiares que donaban a sus seres queridos. "Me siento ridículo", expresó.
Más de cinco años después de que su madre falleciera de alzhéimer, un hombre de Arizona (EE.UU.) recuerda el amargo engaño que sufrió al donar su cuerpo a una compañía que se comprometió a redestinarlo a investigaciones científicas.
Doris Stauffer había perdido la vida a los 73 años en 2014, y 45 minutos después de su muerte su cadáver fue recogido por el llamado 'Biological Resource Center (BRC)', bajo el acuerdo escrito de que no sería utilizado en ámbitos ajenos a la medicina o en pruebas no avaladas por su familia.
Confiado, el hombre entregó el cuerpo, pero en realidad, el cadáver de la mujer terminó en manos del Ejército de EE.UU. para hacer una práctica poco shockeante: explotar el cuerpo.
"Supuestamente la ataron en una silla sobre algún tipo de aparato, y se produjo una detonación debajo de ella para obtener una idea básica de qué le sucede al cuerpo humano cuando un vehículo es atacado con un dispositivo explosivo improvisado", indicó a ABC 15, su hijo, Jim Stauffer.
La perturbadora noticia había llegado a oídos del afectado años atrás de parte de Reuters, que en una investigación había develado no solo este lamentable caso, sino muchos otros similares perpetrados en el BRC. El cadáver de Stauffer, según la agencia, había sido vendido a los militares estadounidenses por US$ 5.893.
"Me siento ridículo", reconoce ahora Jim Stauffer, que aseguró que se firmaron documentos que explícitamente excluían experimentos médicos que involucrasen explosiones. "Nosotros marcamos la casilla de 'No' en todo eso", afirmó.
La investigación encontró que los militares de EE.UU. —donde es legal comerciar con restos humanos para determinados usos— no corroboraron las afirmaciones del BRC de que la familia había dado consentimiento escrito para ese tipo de pruebas. Ahora, 33 afectados, entre ellos Stauffer, decidieron demandar a esa compañía —hoy en día fuera de funcionamiento— y a su propietario, Stephen Gore, que deberá comparecer ante la Justicia en octubre.
En 2015, Gore se declaró culpable de dirigir un negocio ilegal pero fue sentenciado a libertad condicional. El año anterior, el FBI allanó su empresa y halló "cubos con cabezas, brazos y piernas", un refrigerador "lleno de genitales masculinos", la cabeza de una mujer cosida al torso de hombre y partes de cuerpos apiladas unas sobre otras sin ningún tipo de identificación.









