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TECNOLOGÍA

China ganó la carrera y se convirtió en el principal proveedor de energía solar

Después de años de lucha contra Estados Unidos y países de la Unión Europa, China hoy en día está consagrado como el generador de energía solar más barata del mundo. Pero, a medida que la industria crece, se alza la duda, ¿a qué costo?

Con fuertes políticas subsidiarias, una gran organización industrial a nivel país y, supuesta explotación laboral, China se posicionó a la cabeza de los proveedores de energía solar. Siendo la mayor fábrica de paneles solares, en la actualidad genera tres cuartas partes del suministro internacional.

Este logro le pesa mucho a Estados Unidos. Hace 20 años, en el país se generaba el 22% de los paneles solares que se usaban en el mundo. Actualmente, ese número descendió al 1%. 

Sin embargo, Biden no pierde la esperanza de volver a impulsar esta industria en suelo americano. 

“China tenía un plan y lo ejecutó”

Así explica la situación Sarah Ladislaw, asesora principal del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales. Ella, a contrario de muchos críticos de la potencia asiática, cree que el triunfo de China se basa en su organización.

Los intentos de Estados Unidos por promover la producción y consumo de paneles solares se vieron opacados por el esfuerzo chino.

Los gobiernos locales ofrecían terrenos muy baratos, los bancos -apoyados por el Estado- brindaban financiamiento y se aumentó la demanda de paneles gracias a la entrega de subsidios. En consecuencia a la fuerte intervención estatal, la industria de la energía solar  china comenzó a crecer. 

Sumado a esto, China logró aplicar una forma de fabricación más barata y eficiente. Desarrollaron herramientas que permitían cortar obleas de polisilicio (material con el que se hacen los paneles solares) más finas. De esta forma, duplicaron la producción usando la misma cantidad de materia prima. 

El abaratamiento de los paneles solares chinos fue un golpe duro para la industria norteamericana. Sumado a esto, China aplicó un impuesto del 57% al polisilicio que salía de Estados Unidos. De esta manera, quienes producían el 50% del material en el mundo pasaron a sólo generar el 5%. 

El crecimiento de China junto a las “medidas a medias” de Estados Unidos, resultaron en la bancarrota de muchas de sus empresas.

SOlyndra

En un último intento de alcanzar al gigante asiático, Trump aplicó un arancel del 30% a todas las células solares y paneles fotovoltaicos producidas en el extranjero. La política implementada en el 2018 significó un breve crecimiento para la energía solar pero, como se beneficiaron las fábricas locales, también lo hicieron las extranjeras. 

Estados Unidos no fue la única víctima de los bajos precios de los paneles chinos. Alemania también vivió una gran disminución en su producción. 

“Los que alguna vez fueron prósperos fabricantes de módulos, células y obleas fotovoltaicas de Alemania ahora han desaparecido en gran medida. Todos han sido superados y llevados a la bancarrota por las rápidas reducciones de costos logradas por las empresas extranjeras", explica Lindslaw. 

producción de paneles solares en China

 

Sin embargo, Estados Unidos no se rinde tan fácil. El presidente Joe Biden llegó a la Casa Blanca con la idea clara de aplicar políticas en pos de convertir a USA en el productor principal de energía renovable. Aunque la historia de su país en el área no está de su lado, se muestra optimista. 

Durante una reunión del Congreso en el 2021, Biden expresó: "No hay ninguna razón por la que las palas de las turbinas eólicas no se puedan construir en Pittsburgh en lugar de Beijing, no hay ninguna razón por la que los trabajadores estadounidenses no puedan liderar el mundo en la producción de vehículos eléctricos y baterías". 

Lo que esconde el progreso

Mientras muchos aplauden que China haya garantizado la accesibilidad a la energía solar, comienzan a generarse dudas sobre el secreto detrás de la próspera industria. 

"Xinjiang se ha convertido en un importante centro de producción de polisilicio en China, ya que la industria requiere grandes cantidades de energía, y eso hace que la electricidad relativamente más barata y la abundante energía térmica en Xinjiang sean atractivas ", expresó un reportero del Global Times que trabaja como voz oficial del gobierno chino. 

Casualmente, las Naciones Unidas denunció que en esa misma zona 2 millones de musulmanes uigures fueron trasladados a centros de detención en donde los someten a esterilizaciones y a trabajo forzoso. Con el uso de minorías étnicas como mano de obra, el costo de la producción disminuye considerablemente. 

manifestación por los musulmanes

China desmintió las denuncias y acusó a otros países de esparcir desinformación con el objetivo de perjudicar a sus empresas. 

Gobiernos como el de Estados Unidos y Alemania, quienes respaldan las acusaciones de genocidio, están instando a sus empresas a retirarse de Xinjiang. Según Michael Shellenberger de la revista Forbes, es muy probable que la Unión Europea siga a su miembro en la decisión y dejen, así mismo, de importar paneles chinos.

"Los enormes ahorros de costos en el sector en los últimos años se deben tanto a que China use carbón sucio y mano de obra subvalorada para producir energía solar como a cualquier desarrollo tecnológico real", había escrito Isabel Kaminska, del Financial Times, en el 2018. 
 

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