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PANDE-ECONOMÍA

"La clase media está absorbiendo todas las pérdidas de esta nueva crisis"

Dom, 12/07/2020 - 1:31pm
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“(...) No hay aún herramientas para contrarrestar el impacto financiero de esas medidas, que ahoga más a los pequeños productores que a las grandes empresas (...)", afirma el diputado nacional José Luis Ramón.

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Cuidado gente: La verdadera similitud entre 2020 y 2001 es la presión sobre la clase media. El descontento importante en ese momento fue el de la clase media, no lean mal la historia.
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Es imposible no pensar en la atracción hacia el desastre que tiene la economía argentina. Como un imán especialmente planteado sobre nuestros gobernantes, sin importar color político, para dejarse llevar por opciones sin planificación que nos transitan hacia un posible abismo.

Pero en este atractivo natural, que parece tuviera nuestro país, se destaca hoy la crisis mundial de un sistema que era parte del imán que nos arrastraba y que hoy está empujando hacia su precipicio a muchos otros países. 

Sin duda entonces, no es una opción viable caer en los absolutismos. Hay una pandemia mundial y la salud debe ser la prioridad, pero, ajustemos los hilos de la gestión porque a la economía nacional y familiar, también hay que sostenerla.

Las medidas de salud que ha tomado el Gobierno Nacional son indudablemente de gran responsabilidad para con la ciudadanía toda, pero no hay aún herramientas para contrarrestar el impacto financiero de esas medidas, que ahoga más a los pequeños productores que a las grandes empresas.

Hoy, quienes están absorbiendo las pérdidas de esta nueva crisis son aquellas clases medias que sostienen Pymes, MiPymes, que son emprendedores, monotributistas. 

Hace poco más de un mes, legisladores nacionales, sostuvimos una reunión con el presidente Alberto Fernández, donde se planteó el problema de estos sectores, así como del turismo y las industrias no exceptuadas.

Pero no hubo debate ni para la Ley de Emergencia de Turismo, ni para la protección de pymes y emprendedores. 

Si en los últimos cuatro años temíamos y advertíamos acerca del sobreendeudamiento de nuestros conciudadanos, imaginemos ese endeudamiento excesivo, en este contexto.

Hace un tiempo escribía sobre lo que pensábamos podía dejar esta pandemia como aprendizaje, hablé de crear y pensar una economía social de mercado y exponía: “El mundo da cuenta de lo que produce la avaricia económica de unos pocos. Sistemas de salud colapsados a nivel global, cierre total de fronteras, acaparamiento de productos de primera necesidad, desprecios por la vida del otro, fosas comunes”.

Ahora, los poderosos de siempre como los bancos, tiran tasas de financiación por las nubes y sin control, mientras el Estado da respuestas efímeras a la incapacidad de pago de la ciudadanía. 

Congelan tarifas para el sector más frágil y se olvidan de observar también a los nuevos vulnerables que carecen de ingreso por la pandemia.

Esgrimen un control irreal sobre las empresas de servicios públicos, que igual hacen lo que les viene en gana y no dan las chances, al menos, de discutir leyes necesarias para este contexto en el pleno del Congreso.

Pero, así como no tuvimos la opción de trabajar sobre proyectos que han sido presentados y sí pueden resolver los problemas cotidianos de esta vida pandémica, nos impusieron un nuevo debate sobre la ley de Economía del Conocimiento. 

Debate que se llevó sólo halagos, pero que esconde ventajas impositivas apuntadas directamente a grandes empresas.

¿No nos debería espantar saber que Mercado Libre es una de las empresas que más gana y, por tanto, de las que no se han visto siquiera rozadas por la crisis? Mercado Libre, tiene una capitalización, hoy, un 13% mayor a las reservas de nuestro Banco Central, y aunque parezca irónico es una de las empresas que más beneficiadas se ve por la Ley de Economía del Conocimiento.

Se otorga con esa ley, estabilidad fiscal para todos los tributos nacionales, un bono anual de crédito fiscal por hasta un 1,6 vez de las contribuciones patronales efectivamente pagadas, se desgrava el 60% en el monto total del Impuesto a las Ganancias determinado en cada ejercicio y se disminuyen los aportes patronales. Una contundente reforma impositiva general (porque alcanza a enormes sectores de la economía), encubierta en un estímulo fiscal sectorial.

Mientras tanto, a algunos nos tildan de locos por nuestras observaciones y nos reunimos con empresarios más chicos, con monotributistas, con trabajadores precarizados, la industria del turismo en Mendoza ha sido devastada, y no hay un impulso real para ayudar a cubrir las necesidades de ninguno de estos grupos.

No existe una Ley de emergencia para el turismo, no hay grupo de vulnerabilidad para el congelamiento y prohibición de corte de los servicios públicos de PyMes, ni siquiera disminución de impuestos para los monotributistas.

La crisis pandémica que debía llevarnos a pensar en nuevas formas de construcción colectiva para y por la ciudadanía, que debía impulsarnos hacia la transformación del capitalismo del derrame y de la acaparación, refuerza al pequeño de grupo de empresas que sostienen el capital y no fomenta una distribución equitativa de las riquezas, más bien sigue concentrando el poder económico, político y social en los mismo pocos lugares.