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Aires turbulentos sacuden a la ANAC, que intenta exprimir a los Drones

Vie, 22/01/2021 - 11:56am
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Por Urgente24

Pilotos y operadores de Drones denuncian que detrás del nuevo reglamento para operar estos artefactos voladores se esconde un negocio montado por empresarios privados.

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Si bien el desarrollo de los Vehículos Aéreos No Tripulados (VANT´S) vulgarmente conocidos como drones tiene su origen en la industria militar, a poco de iniciado su uso con fines tácticos por las principales potencias militares a nivel mundial, vieron la luz los aparatos voladores no tripulados de uso civil.

A partir de su comercialización con fines recreativos y empleo doméstico, rápidamente la industria del drone comenzó a transformarlos en una herramienta cada vez más utilizada en

** coberturas periodísticas,
** producciones cinematográficas, 
** tareas de vigilancia, 
** relevamiento topográfico de campos, 
** fumigaciones, 
** servicio de emergencia médica, 
** búsqueda y 
** rescate de personas en terrenos de difícil acceso... 

y muchas otras tareas entre las que se destaca el incipiente inicio de la entrega de paquetería a domicilio.

El crecimiento del uso de drones en los últimos 5 años ha sido exponencial y llevó a la necesidad de que las autoridades aeronáuticas internacionales (OACI) comenzaran a recomendar a los estados que la integran, la implementación de medidas tendientes a resguardar la seguridad operacional del espacio aéreo.

ANAC y EANA  

En la Argentina, la actividad aeronáutica civil cae bajo la responsabilidad de dos organismos dependientes del Ministerio de Transportes de la Nación. Estos son la ANAC (Administración Nacional de Aviación Civil) y la EANA (Empresa Argentina de Navegación Aérea).

La primera (ANAC) es la responsable directa de la habilitación y certificación de pilotos y demás personal aeronáutico como así también de verificar el estado de aeronavegabilidad de todo artefacto volador (Drones incluidos).

En tanto EANA se ocupa del seguimiento de todo lo atinente al vuelo propiamente dicho.

Paola Tamburelli, licenciada en Relaciones Internacionales, y posgrado en Derecho Aeronáutico y Asuntos Internacionales, es la titular de ANAC. 

Gabriela Logatto, controladora de Tránsito Aéreo, abogada por la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, especializada en Derecho Aeronáutico y Espacial en el Centro de Estudios Aeronáuticos y Espaciales (CEDAE), es la titular de EANA.

Los drones

Así las cosas, ANAC dispuso en 2015 la entrada en vigencia de un reglamento provisorio para la utilización de drones de uso civil. Ante la falta de conocimientos en la materia, la autoridad de aplicación se basó en los “buenos oficios” de un grupo de empresarios privados propietarios de academias de vuelo, quienes acercaron a la Administración aérea un medianamente aceptable reglamento de habilitación de pilotos y aparatos para su uso con fines profesionales o comerciales.  

La necesidad de contar con un registro habilitante de vuelo, un apto médico, el registro de la aeronave y un seguro, se tornaron imprescindibles para elevar del suelo un drone en condiciones de legalidad.

Pero, pocas horas antes de finalizar la gestión macrista, tal vez tentados por la persistente falta de compromiso de las autoridades de Transporte con el tema, los propietarios de academias de vuelo redoblaron la apuesta y promovieron un nuevo cuerpo reglamentario que, bajo el Número 880/19, dejó en la práctica en manos del sector privado el manejo de la actividad.

Para sorpresa de los cientos de trabajadores que operan drones por cuenta y orden de medios de comunicación, productoras de cine y otras muchas, la gestión que lidera en la ANAC la Licenciada Paola Tamburelli, lejos de dejar sin efecto la medida macrista, la mejoró sustancialmente para regodeo de un selecto grupo de propietarios de academias de instrucción. 

Resulta ser así que, a partir de diciembre de 2020, desde un simple fotógrafo que pretenda registrar desde pocos metros de altura una boda o evento familiar, hasta un operador que barre un campo solo habitado por algún cultivo para fumigarlo  o recuenta cabezas de ganado, se encuentra sometido a un proceso complejo, engorroso yrepleto de tasas, impuestos y cargos que se acumulan uno tras otro y que se adicionan a lo el sector privado cobra para que un operario pueda obtener su licencia.

Los cambios

Entre las particularidades del nuevo sistema de titulación y habilitación “dronera” se destaca:
 
** Obligación de hacer un curso previo en no más de dos academias habilitadas por ANAC. Es decir que no alcanza con rendir un examen teórico practico a satisfacción de la autoridad sino que hay que capacitarse donde la autoridad lo dispone.

** Obligación de presentar un certificado médico aeronáutica con un nivel de exigencia casi análogo al de un piloto comercial de aeronave. En lugar de un apto médico similar al exigido para conducir automóviles o embarcaciones deportivas. Casualmente las academias habilitadas por ANAC brindan servicio médico arancelado.

** Obligación de re empadronar los drones existentes por el solo hecho de haber cambiado la norma y con previa revisión técnica en los mismos institutos habilitados.

** Obligación de contar con un manual de operaciones confeccionado conforme a las exigencias de la ANAC y que se encuentra a la venta exclusivamente en las ya mencionadas academias habilitadas en lugar de ser confeccionado por la autoridad pública y ser de cumplimiento obligatorio por parte de los usuarios.

** Limitación de todas las matrículas de piloto actualmente en vigencia y obligación de volver a rendir examen para operar buena parte de los drones hoy en servicio, obviamente previo cursado y pago de honorarios a las recurrentemente citadas academias de vuelo.

Los costos

Pilotos de drones consultados indican que los costos para titularse y habilitar un drone para realizar un trabajo en relación de dependencia o como monotributistas resulta inalcanzables para la mayoría de los trabajadores del sector.

“En los últimos días hemos intentado hablar con la Lic. Tamburelli pero sencillamente es imposible ubicarla. Contactos establecidos con autoridades del Ministerio de Transportes, nos permitieron inferir que a nivel ministerial hay un total desconocimiento del tema, pero conseguimos generar preocupación y desde el mismo ministerio se nos alentó a hacer llegar masivamente reclamos como usuarios individuales por lo que sin lugar a dudas parece ser un mecanismo abusivo, excesivamente oneroso y montado a medida de alguien”, indican los profesionales entrevistados.  

“Lograr obtener una licencia y poder volar puede llegar a costar casi 100.000 pesos que se llevan dos o tres vivos”, alegan los pilotos.

Durante las últimas horas las casillas de e-mail de ANAC se comenzaron a colmar de reclamos de usuarios furiosos por lo que hasta para algunos funcionarios de línea de la administración aérea no es ni mas ni menos que un vil negocio. Solo resta saber quien está detrás del mostrador por el lado del todopoderoso Estado Nacional.