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INTENSO DEBATE

Jesuitas 'marxistas católicos' provocan enojo en India: ¿?

'Jesuitas marxistas' es un tema de debate en India pero parece que fuese un tema latinoamericano, y eso lo hace curioso:

Es muy interesante porque, en el contexto de las disputas religiosas que ocurren en India, donde muchos locales se resisten al impacto cultural que supone la conversión de muchos al cristianismo -no olvidar que budistas indios fueron a la guerra contra los islámicos pakistaníes, otra lectura del conflicto por el control de Cachemira-, reaparece la llamada 'Teología de la Liberación', un tema latinoamericano.

Si bien el papa Francisco (el argentino Jorge Mario Bergoglio) intentó cerrar la polémica que permaneció durante el pontificado de sus antecesores (Juan Pablo II y Benedicto XVI), reaparece en India en el siglo 21.

El autor se reconoce como cristiano y hasta egresado de la enseñanza jesuita en India, lo que hace aún más interesante el texto.

El padre Swamy

Antes de avanzar, es necesario explicar quién fue el sacerdote Stan Swamy (Stanislaus Lourduswamy).

Swamy fue director, de 1975 a 1986, del Instituto Social Indio de Bangalore, dirigido por la Compañía de Jesús en India.

Sin duda que la hipótesis que muchos tienen de India discrepa con la realidad de una sociedad con muchos sectarismos, rituales, conflictos y cuentas pendientes con Occidente. Pero también esto puede extenderse a los dirigentes cristianos e inclusive a sus religiosos.

Swamy, premio Mukundan C. Menon 2020 por los derechos humanos, se convirtió en un militante por una interpretación diferente de los conflictos tribales, acusado de vínculos con el Partido Comunista de la India (maoísta, recordándose que es pésima la relación entre China e India) y encarcelado, donde falleció el 05/07/2021, víctima de COVID-19, siendo un paciente de riesgo por su enfermedad de Parkinson.

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Stan Swamy (Stanislaus Lourduswamy), jesuita que falleció por COVID-19 en una prisión de India.

Stan Swamy (Stanislaus Lourduswamy), jesuita que falleció por COVID-19 en una prisión de India.

Antes de su detención, él grabó un video afirmando:

Lo que me está pasando no es algo único que me pase solo a mí. Es un proceso más amplio que se está llevando a cabo en todo el país. Todos somos conscientes de cómo destacados intelectuales, abogados, escritores, poetas, activistas, estudiantes, líderes, todos son encarcelados porque han expresado su disidencia o planteado preguntas sobre los poderes gobernantes de la India. Somos parte del proceso. En cierto modo, estoy feliz de ser parte de este proceso. No soy un espectador silencioso, sino parte del juego, y estoy dispuesto a pagar el precio que sea. Lo que me está pasando no es algo único que me pase solo a mí. Es un proceso más amplio que se está llevando a cabo en todo el país. Todos somos conscientes de cómo destacados intelectuales, abogados, escritores, poetas, activistas, estudiantes, líderes, todos son encarcelados porque han expresado su disidencia o planteado preguntas sobre los poderes gobernantes de la India. Somos parte del proceso. En cierto modo, estoy feliz de ser parte de este proceso. No soy un espectador silencioso, sino parte del juego, y estoy dispuesto a pagar el precio que sea.

El autor

El autor de esa columna que publicó The Print es Jaithirth Rao, conocido en India como Jerry Rao, ejecutivo del banco estadounidense Citibank, luego emprendedor indio, fundador y ex director ejecutivo de la empresa de software MphasiS, fundador de Value and Budget Housing Corporation y fundador y director de Home First Finance Company, de financiación de primera vivienda. Él fue miembro del consejo asesor editorial de la revista Swarajya y es columnista frecuente de Indian Express y otros diarios.

Claramente Rao es un conservador y hasta reivindica la misa en latín, que Francisco acaba de limitar, pero que la 'Teología de la Liberación' aparezca en debate en un medio de comunicación en India, es una curiosidad que vale la pena profundizar.

El texto de Rao así como la actividad de Swamy durante casi toda su vida se refirió a la comunidad Adivasi o Adibashi, término colectivo para las tribus del subcontinente indio que se consideran pueblos originarios de los lugares en India donde viven, ya sea como recolectores o como comunidades sedentarias tribales.

El término también se utiliza para las minorías étnicas tales como Chakmas de Bangladesh, Khas de Nepal y Vedda de Sri Lanka. Sin embargo, India (donde son 8,6% de la población, 104,2 millones de personas en el Censo 2011) no reconoce a las tribus como pueblos indígenas u originarios.

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Jerry Rao, autor de la nota. Dato: la foto es de un video de Harvard Business School.

Jerry Rao, autor de la nota. Dato: la foto es de un video de Harvard Business School.

Pero algo importante para tener en cuenta, a favor del reclamo en India:

No es un buen momento para la libertad en India. En 2014, un popular político extremista hindú y ex gobernador, Narendra Modi, fue elegido primer ministro. Desde entonces, su gobierno ha estado socavando sistemáticamente las libertades otorgadas por la Constitución. Las autoridades indias censuran a la prensa que se atrevió a criticar la respuesta del gobierno al COVID-19.

Los funcionarios están expulsando del país a las organizaciones de derechos humanos y de ayuda al afirmar que sus actividades son "perjudiciales para el interés nacional". Mientras tanto, los extremistas hindúes relacionados con el partido político de Modi, el BJP, apuntan a las minorías religiosas con ataques violentos, arrestos por cargos falsos e incluso ejecuciones.

El texto

Vamos al texto de Rao sobre los supuestos 'jesuitas marxistas':

"El propósito de este artículo no es entrar en las trágicas circunstancias que rodearon la reciente muerte del padre Stan Swamy. Si bien se han escrito muchas columnas sobre el activista de los derechos tribales, incluida una del funcionario retirado de IPS (Indian Police Service /India Servicio de Policía), Julio Ribeiro en ThePrint, creo que se debe hacer un intento por analizar los problemas más amplios que rodean a la Iglesia Católica Romana y la orden de los jesuitas en el contexto de su compromiso extenso e intensivo con las comunidades adivasi en la India.

Los misioneros cristianos y sus escuelas generalmente son vistos positivamente por la sociedad india. En la mayoría de las películas de Bollywood, el padre cristiano (generalmente católico) es retratado como una figura benigna, servicial y curativa. Ciertamente espero que la imagen se mantenga así, y no se altere ni se empañe. Para eso, es importante examinar la ideología política del marxismo cristiano / católico.

Es una creencia común en India que la Iglesia Católica Romana en general y la orden de los jesuitas en particular son antimarxistas. Esta creencia está bastante equivocada.

La llamada 'Teología de la Liberación' es, en gran medida, un producto católico romano, ausente de la mayoría de las manifestaciones teológicas cristianas protestantes.

La 'Teología de la Liberación' es profundamente anticapitalista, antimercado y justifica la violencia, utilizando citas selectivas de los evangelios.

Les gusta hablar de la referencia en los evangelios a Jesús echando a los cambistas del templo; hay poca o ninguna referencia a la parábola de los talentos. Las principales luces de la 'Teología de la Liberación' han sido los jesuitas latinoamericanos que se oponen completamente a una corriente conservadora en asuntos filosóficos, teológicos y políticos.

La influencia de los teólogos marxistas de la liberación latinoamericanos ha penetrado profundamente en la Iglesia Romana en India y ha impactado profundamente a la orden jesuita durante las últimas décadas.

Es esta orientación ideológica entre los jesuitas la que lleva a muchos de ellos a estar bien dispuestos hacia los insurgentes maoístas, mientras se visten públicamente con las túnicas de partidarios, ayudantes y padrones de los pueblos tribales supuestamente indefensos. Esto es más o menos lo que los marxistas católicos han respaldado también en América Central y del Sur y es una 'práctica' clásica de la 'Teología de la Liberación'.

En contraste con la teología pacífica

Mi padre y yo hemos sido productos de un importante colegio jesuita del sur de la India. Personalmente, soy un partidario importante de mi alma mater. Cada vez que interactúo con jesuitas mayores, más amables, más sobrios y más sensibles, les resulta difícil bajar la guardia. Pero directa o indirectamente, me admiten su frustración por el hecho de que los elementos más ruidosos y activos de su orden hoy sean los marxistas.

Estos jesuitas marxistas rechazan la anterior posición acomodaticia de la Iglesia y la orden. También han abrazado con entusiasmo el 'marxismo cultural', que en Occidente ataca la dominación masculina blanca y en la India ha optado por atacar la dominación masculina hindú.

Es parte de la 'Teología de la Liberación' que tal dominio no puede abordarse dentro de canales pacíficos, constitucionales y parlamentarios.

Por tanto, se considera necesario y deseable un cambio violento y revolucionario. Quieren derrocar a la sociedad india y, específicamente, a la sociedad hindú, que, en el vocabulario del marxismo cultural, se considera hegemónica, patriarcal, misógina y de casta, una sociedad con la que los jesuitas marxistas no pueden ni llegarán a un compromiso pacífico. Esto contrasta completamente con los jesuitas de mi época universitaria que respetaban las tradiciones hindúes y eran devotos de una sociedad empática.

Desafortunadamente, muchos de los sacerdotes jesuitas y católicos romanos de hoy en día no se inspiran en Roberto de Nobili (un erudito en sánscrito y tamil), Thomas Stephens (un erudito en marathi), Costanzo Giuseppe Beschi (un erudito tamil) y Anthony de Mello (un erudito del Vedanta, el budismo y el sufismo) sino de Gustavo Gutiérrez y Jon Sobrino (eruditos católicos latinoamericanos radicales, incluso revolucionarios).

El cardenal Joseph Ratzinger, quien se desempeñó como papa Benedicto XVI, generalmente se encontraba atrapado entre la espada y la pared mientras dirigía la oficina doctrinal del Vaticano. Tuvo que condenar la afición de De Mello por el Vedanta, el budismo y el sufismo como teológicamente incorrecto.

Al mismo tiempo, tuvo que oponerse enfáticamente al intento de Gutiérrez de implantar el marxismo revolucionario en el dogma católico. Ya en 1984, la oficina de Ratzinger publicó un análisis crítico en el que se mencionaba específicamente que "el marxismo y la teología católica son incompatibles".

Desde mi perspectiva, Ratzinger habría estado mejor apoyando a De Mello, quien, después de todo, estaba comprometido con tradiciones impregnadas de lo sagrado y lo espiritual, algo que el fundador del cristianismo habría aprobado.

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Doble discurso no cristiano

Solo los argumentos más complicados pueden estirar el mensaje de los evangelios cristianos para apoyar el materialismo violento. Teólogos como Gutiérrez y Sobrino están buscando una alternativa al capitalismo de mercado y rechazan la posición de que este sistema económico de hecho ha hecho el mejor trabajo con respecto a la reducción de la pobreza. Piden el desmantelamiento del “Estado burgués”, una vieja reivindicación marxista.

Su influencia se extiende mucho más allá de América Latina y ha encontrado suelo fértil en la India. Los sacerdotes católicos marxistas de la India ya no están contentos de atender las necesidades espirituales de sus familiares y centrarse en el trabajo parroquial a la antigua. En cambio, quieren mudarse de sus estados de origen y aparecer en tratados tribales,

La idea de que el Estado burgués indio es un opresor de las tribus y que necesita una transformación radical se intercala con frecuencia con referencias positivas a la Constitución india. Este tipo de doble lenguaje se toma directamente de los principios de Joseph Stalin y Mao Zedong y, en su falta de respeto por la veracidad, es claramente no cristiano.

Las ideas derivadas de las teorías más recientes del marxismo cultural son aún más agresivas y desconcertantes. Estas teorías postulan la existencia de un sinfín de contradicciones irreconciliables entre la sociedad hindú y las tribus.

Por supuesto, estos eruditos no se molestan en abordar que si realmente existe un abismo entre los hindúes y las tribus, ¿por qué no habría un abismo mayor entre las tribus indias y el cristianismo, sin duda ahora canalizado a través de un filósofo alemán del siglo XIX?

Srisailam, Srikalahasti, Puri, Pandharpur, Jejuri, Dharmasthala, Dantewada, Sabarimala y muchos otros centros de peregrinación hindú están entrelazados con las tradiciones adivasi. Dentro de la amplia carpa índica, parece haber más compromiso, proximidad y, puedo sugerir, unidad en la diversidad. Pero, por supuesto, esta narrativa es un anatema para los marxistas culturales. Tienen que postular la existencia de un malvado orden hindú, masculino, hegemónico que debería ser derrocado en la revolución que está a la vuelta de la esquina. Mientras tanto, como mínimo, es importante mantener a los adivasis ocupados con agravios reales e imaginarios y desafiando al Estado indio así como a la sociedad hindú.

Necesidad de introspección

La participación de los católicos y jesuitas con la población tribal de la India no es religiosa ni espiritual. Se ha convertido, bajo la influencia de Gutiérrez y Sobrino, en política. Curiosamente, a las tribus se les niega la agencia subjetiva.

Ellos “requieren” la ayuda de ideólogos marxistas externos y necesitamos cuestionar si esta supuesta ayuda es de hecho un eufemismo para la manipulación. Manipular a los tribales y ponerlos en contra de un Estado poderoso y de vecinos inmediatos puede terminar siendo el enfoque más cínico, sórdido y peligroso.

Como admirador externo de las tradiciones conservadoras de la Iglesia católica (me vienen a la mente la misa en latín y los cantos gregorianos), me preocupa profundamente que una nueva generación de católicos marxistas esté dispuesta a poner en riesgo siglos de compromiso pacífico y cordial entre la sociedad india y Cristianismo de las variedades caldea, siríaca, romana o anglicana. Oponerse al Estado indio y declarar la guerra a la sociedad hindú no es, como mínimo, inteligente. Esto, por supuesto, no responde a cómo el cristianismo, una de las tradiciones religiosas más espiritualmente informadas del mundo, puede entablar amistad con un culto violento, ateo y materialista.

Ya he hecho una referencia de pasada a mis conexiones personales. Déjame agregar. Mi hermano es producto de una escuela de Christian Brothers; mi hermana de las escuelas Loretto y Presentation Convent.

Soy un firme partidario de mi antiguo colegio jesuita. Por lo tanto, es con gran tristeza y aguda preocupación que veo la orientación marxista innecesaria y destructiva de tantos sacerdotes católicos romanos, especialmente los miembros de la orden jesuita.

Pido una seria introspección entre mis amigos católicos indios. Son ellos quienes mejor pueden lidiar con este espinoso tema. Cualquier no católico que se pronuncie será acusado de no ser secular e intolerante. Los católicos laicos que se entregan al autoexamen y se enfrentan a la retórica marxista importada entre su clero están en la mejor posición para reintroducir la espiritualidad y la acomodación mutua en su fe y asegurarse de que las incursiones en las esferas política y materialista no den un giro destructivo."

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