Contrasentido en la cumbre Mercosur-UE
Argentina coordina la XXIV reunión del comité de negociaciones birregionales que se inicia este lunes (12/03) en Bruselas en momentos en que la relación no se encuentra en su mejor momento a causa de la escalada por Malvinas/Falklands, el boicot y proteccionismo argentino y la consecuente traba a las importaciones. Esto plantea un interesante interrogante: ¿Pueden los intereses regionales a largo plazo quedar supeditados a los caprichos políticos de coyuntura del país que temporalmente ejerce la presidencia del bloque?
12 de marzo de 2012 - 11:55
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Representantes del Mercosur y de la Unión Europea se encuentran reunidos este lunes (12/03) en Bruselas para avanzar en una nueva ronda de negociaciones interregionales en el marco de la XXIV reunión del comité de negociaciones birregionales.
Las negociaciones se extenderán a lo largo de toda esta semana, según un comunicado de prensa de la Cancillería argentina.
La delegación argentina será encabezada por la secretaria de Relaciones Económicas Internacionales, Cecilia Nahón, y estará integrada por la subsecretaria de Integración Económica Latinoamericana y Mercosur, Agustina Vila, por la subsecretaria de Comercio Exterior y Relaciones Internacionales, Paula Español, el subsecretario de Industria, Marcelo Marzocchini, y por funcionarios de los Ministerios de Relaciones Exteriores y Culto, de Economía y Finanzas Públicas, de Industria, de Agricultura, Ganadería y Pesca, así también como de otros organismos nacionales.
Y será casualmente esta delegación la encargada de coordinar la postura común del Mercosur en Bruselas, por estar en estos momentos a cargo de la presidencia rotativa del bloque regional.
Sesionarán en dicho encuentro diversos grupos de trabajo de carácter técnico, tales como los de acceso a mercados, reglas de origen, compras públicas y servicios, entre otros.
La reunión de Bruselas tiene lugar en el marco de la ronda de negociaciones que fueran re-lanzadas en mayo de 2010, en ocasión de la cumbre Latinoamérica, del Caribe y de la Unión Europea, con el fin de llegar a un acuerdo -largamente pospuesto- de asociación estratégica entre la UE y el Mercosur. El diálogo entre la UE y Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), que busca crear la mayor área de libre comercio del mundo, se inició en 1999, pero las conversaciones se congelaron en 2004 y recién se retomaron, como se dijo, en mayo de 2010.
Temas relativos a la agricultura, y algunos productos manufacturados, continuarán siendo diferencias aparentemente insalvables y los principales obstáculos a sortear.
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Mientras el Mercosur aspira a ampliar su acceso al proteccionista mercado europeo de productos agrícolas (conflicto con el campo aparte y descontado el cumplimiento con la cuota Hilton), la UE quiere una mayor apertura para sus manufacturas y mejores condiciones de negocio para sus empresas de servicios con intereses en Suramérica. Hoy por hoy la Argentina no parece estar en esa sintonía.
Mercosur reclama además a la UE que acepte un trato especial y diferenciado para sus economías más pequeñas (Paraguay y Uruguay) y reconozca ciertos sectores sensibles del bloque suramericano.
Los negociadores volverán a verse luego de que a finales de febrero la Comisión Europea (CE) denunciara el mantenimiento de barreras al comercio en los países del Mercosur, incluidas las políticas proteccionistas y las restricciones al transporte marítimo o a la exportación de materias primas por parte de Brasil y Argentina.
El auge de las prácticas proteccionistas que viene experimentando la Argentina y las elecciones francesas no hacen sino profundizar las diferencias y postergar los potencialmente posibles acuerdos.
Las practicas proteccionistas argentinas, vale decirlo, no cuentan con el beneplácito de los demás países del Mercosur (Brasil y Uruguay han expresado varias quejas en ese sentido). Eso si, el impedimento doloso a un acuerdo en ese sentido obviamente perjudicará a todos por igual.
Para mayor abundamiento, el tema Malvinas/Falklands también promete colarse en las negociaciones toda vez que Buenos Aires ha requerido a las empresas más importantes del país que eviten comprar productos provenientes del Reino Unido, a lo que se le suma el boicot comercial y el impedimento a buques de aquel país o de cualquier territorio asociado a el para que amarre en algunos puertos argentinos.
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Si bien los países del Mercosur apoyan la postura argentina referente a la soberanía de las islas, queda aún por verse si acuerdan con los tiempos y formas de implementación del gobierno argentino a punto tal de verse privado de acuerdos comerciales largamente esperados.
Es más, el jueves (15/03) y el viernes (16/03) se hará presente in situ la ministra de Industria de la Nación, Débora Giorgi, quien fuese la encargada de comunicarle a las empresas que el Gobierno Nacional de Cristina Fernández no ve con buenos ojos que se comercialice con quienes usurpan territorio argentino. Probablemente su visita sea vista como una provocación por parte de los representantes británicos.
En ese sentido, el Reino Unido presentó un pedido de explicaciones a la UE.
Más allá de los encuentros entre los negociadores, muchos expertos ven como fecha clave para el futuro de las conversaciones junio próximo, cuando los presidentes del Mercosur y la UE se vean en Santiago de Chile, en el marco de la VII Cumbre América Latina-UE.
Quizás sería bueno para ese entonces se puedan evitar los conflictos de intereses de quienes circunstancialmente ejercen la presidencia de un bloque con los propios del bloque.
Despues de todo, no se combate el proteccionismo con más proteccionismo. La diferencia entre el proteccionismo europeo y el argentino es que allá hay reglas claras. Acá tenemos a Guillermo Moreno. El problema, a fin de cuentas, es el de la previsibilidad versus la improvisación.





