En su libro Open to Work, Ryan Roslansky, CEO de LinkedIn, basado en datos de más de mil millones de profesionales plantea una idea central: el trabajo con la IA ya no se define por cargos, sino por habilidades. Y eso cambia todo.
Qué tareas reemplaza la IA y cuáles no
Uno de los aportes más claros es cómo dividir el trabajo actual en tres tipos de tareas. Esta clasificación ayuda a entender qué está en riesgo y qué no. Por un lado, están las tareas que la IA ya puede hacer sola: resúmenes, análisis básicos o primeros borradores. Son tareas repetitivas, enfocadas en velocidad y eficiencia.
Después aparece el segundo grupo: tareas que se hacen con IA. Este es el más importante hoy. Acá entra el uso de herramientas, prompts y la capacidad de iterar resultados. Es donde las personas empiezan a redefinir su rol antes de que el mercado lo haga por ellas.
Por último, están las tareas humanas puras: juicio, toma de decisiones y comunicación. Estas no solo no desaparecen, sino que ganan peso.
El fin del trabajo como lo conocíamos
El modelo tradicional de empleo, roles fijos, carreras lineales, organigramas rígidos, empieza a quedar obsoleto. Según Roslansky, las empresas necesitan funcionar más como startups: adaptarse rápido, reorganizar equipos y moverse según el trabajo, no según estructuras.
En ese contexto, surgen nuevos perfiles. Uno de ellos es el “builder”, personas capaces de crear soluciones usando IA sin importar su formación tradicional. En LinkedIn ya los están contratando con un criterio simple: mostrar lo que pueden construir. Este cambio marca un quiebre clave: importa más lo que sabés hacer que tu historial.
Las habilidades son la nueva moneda
El dato es fuerte: las habilidades necesarias para los trabajos cambiaron un 25% desde 2015 y podrían cambiar hasta un 70% para 2030. Esto obliga a repensar cómo aprender. No se trata de acumular títulos, sino de desarrollar habilidades que:
- Se adapten a la IA
- Se complementen con herramientas
- No sean fácilmente automatizables
La adaptabilidad pasa a ser una condición básica.
Más incertidumbre, pero también más oportunidades
El avance de la IA no es lineal. Hay un período de desorden donde conviven miedo, pérdida de empleos y nuevas oportunidades. Sin embargo, los datos muestran otra cara: desde 2023 se crearon más de 1,3 millones de nuevos puestos vinculados a inteligencia artificial.
Además, cada vez más personas están redefiniendo su carrera. Un ejemplo: los perfiles que se identifican como “fundador” crecieron un 60% en un año y se triplicaron desde 2022. La IA no solo reemplaza trabajo, también crea nuevas formas de trabajar.
Cómo adaptarse a este nuevo escenario
Frente a este contexto, la clave no es la certeza, sino la capacidad de adaptación. Roslansky lo resume en una idea: tener agencia sobre la propia carrera.
Algunas claves prácticas que menciona son: empezar usando IA en tareas simples (resumir, buscar información), incorporarla progresivamente en el flujo de trabajo, aprender a iterar con herramientas, no esperar resultados perfectos y conectar la IA con información propia para potenciar su uso
Pero sobre todo, adoptar una mentalidad abierta: aprender, probar y ajustar constantemente.
El trabajo cambia, incluso si no cambiás de empleo
Una de las frases más contundentes del análisis es que no hace falta cambiar de trabajo para que el trabajo cambie. Los roles evolucionan desde adentro. Las tareas se transforman. Las habilidades se actualizan.
¿Cómo integras la IA en tu trabajo?
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