La gerencia directamente alentó a los empleados a no ir a la oficina el miércoles.
El estado de ánimo que describen los 16 empleados actuales y ex trabajadores que hablaron con Wired es "paralizados", "en modo automático" y "en pánico".
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El malestar interno crece por un software que monitorea teclados y movimientos del mouse para entrenar modelos de inteligencia artificial.
Más allá de los despidos: 7.000 reasignaciones forzadas y el fin de la autonomía
Los recortes son solo una parte de la historia. En paralelo, Meta está reasignando a 7.000 empleados que mantienen su trabajo pero van a nuevos equipos de IA, sin que tengan elección sobre el cambio.
The Guardian obtuvo detalles de dos de esos equipos. Uno construye infraestructura de IA en la nube, y otro está desarrollando un agente de IA interno con el nombre en clave Hatch.
El mes pasado, Meta ya había movido a más de 1.000 ingenieros a un equipo de etiquetado de datos llamado Applied AI. Al principio dando la opción de voluntariarse, pero después diciéndoles directamente "las transferencias no son opcionales."
Meta también está reduciendo las responsabilidades de supervisión de los managers, convirtiéndolos en contribuidores individuales, una tendencia que se extiende por todo Silicon Valley a medida que las empresas usan la IA para justificar estructuras más planas.
En total, los afectados por despidos o reasignaciones representarían el 20% de la fuerza laboral actual, según Reuters.
El software que rastrea cada tecla que presionás para entrenar modelos de IA
Si los despidos y las reasignaciones forzadas ya generaron tensión, hay un tercer elemento: el Model Capability Initiative (MCI), una herramienta de monitoreo que Meta comenzó a desplegar entre sus empleados en Estados Unidos.
El MCI registra los movimientos del mouse, las pulsaciones de teclado, cada vez que el empleado abre y cierra la laptop, y todo lo que copia y pega. Esos datos se usan para entrenar modelos de IA.
La explicación oficial de Meta es que si están construyendo agentes que ayuden a personas a completar tareas en computadoras, necesitan ejemplos reales de cómo la gente usa los equipos.
Los empleados no están conformes. La semana pasada, un grupo comenzó a pegar afiches en al menos cinco oficinas de Meta en Estados Unidos preguntando "¿Querés que Meta deje de recolectar datos de empleados para alimentar sus modelos de IA?" y pidiendo firmas en una petición.
Más de 500 personas firmaron hasta ahora, según un científico de datos de Meta que habló con The Guardian bajo anonimato. "Meta tiene una cultura extrema del miedo", dijo, y añadió que esta es "la primera vez" en más de un año que los empleados se movilizan colectivamente contra la empresa.
En el Reino Unido, un grupo de trabajadores de Meta está en proceso de organizarse sindicalmente con United Tech and Allied Workers.
El fin de la cultura que hizo famosa a Meta
Históricamente, Meta era conocida por sus beneficios generosos, su flexibilidad y por dar a los empleados autonomía sobre en qué proyectos trabajar.
Esa cultura cambió de forma progresiva desde los primeros despidos masivos en 2022, pero el proceso se aceleró en los últimos meses.
Un ingeniero de Meta que habló con The Guardian describió el momento: "Los nuevos equipos muestran un giro en la estrategia de la alta dirección hacia el microautoritarismo. En lugar de empoderar a los empleados, la actitud de Meta cambió a: 'No, nosotros te decimos qué hacer, y el comando y la orden son el camino a seguir'."
Otro empleado lo describió en términos de acumulación: "Pequeños actos presagiaron lo que estaba por venir: despidos escalonados con meses de incertidumbre antes de la confirmación, el MCI, los reclutamientos forzados. Siento que están tratando de destruir nuestro espíritu lanzando múltiples ataques al mismo tiempo."
Todo esto ocurre mientras Meta gasta hasta 135.000 millones de dólares este año en infraestructura de IA, lanzó su primer modelo de su nuevo laboratorio de superinteligencia, Muse Spark, y busca alcanzar a OpenAI, Google y Anthropic en la carrera de la IA.
La tensión entre esa ambición y el costo humano interno que tiene ejecutarla nunca fue tan visible como esta semana.
El momento en que Silicon Valley empezó a mostrar su lado más duro
Los despidos masivos no son nuevos en Meta ni en otras tecnológicas. Desde 2022, Silicon Valley atraviesa una etapa de recortes, reorganizaciones y presión por mostrar eficiencia después de años de crecimiento casi ilimitado. Pero lo que parece distinto ahora es el clima interno que describen muchos empleados.
Durante mucho tiempo, trabajar en empresas como Meta venía asociado a cierta idea de estabilidad, autonomía y cultura aspiracional: oficinas abiertas, flexibilidad, beneficios generosos y la sensación de estar construyendo el futuro. Incluso en momentos de alta exigencia, existía una narrativa de pertenencia muy fuerte.
Por eso las historias que aparecen hoy llaman tanto la atención. Empleados vaciando escritorios antes de saber si van a ser despedidos, personas acumulando documentos laborales “por las dudas”, equipos enteros reasignados a proyectos de IA sin demasiada capacidad de decisión, y trabajadores que sienten que herramientas creadas para entrenar inteligencia artificial también empiezan a monitorearlos a ellos.
No necesariamente porque Meta sea hoy una empresa más agresiva que otras grandes corporaciones, sino porque la carrera por la IA está acelerando cambios internos muy rápidos y generando una sensación de incertidumbre permanente.
Ahora lo que muestran estas empresas es que la estrategia pasó a ser moverse rápido, invertir miles de millones y reorganizar estructuras enteras alrededor de la inteligencia artificial.
Y ahí aparece algo interesante: muchas de las compañías que durante años construyeron una imagen de innovación cercana y humana hoy empiezan a ser percibidas, incluso por parte de sus propios empleados, como organizaciones mucho más frías y difíciles de leer.
No porque antes no buscaran rentabilidad, siempre lo hicieron, sino porque la velocidad y la escala de la transformación actual hacen mucho más visible ese costado.
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