Un paro de transporte estaría latente para el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Según empresarios del sector, la demora del Gobierno nacional en el depósito de subsidios habría dejado en jaque a la cadena de pagos, complicando el salario de los choferes correspondiente a marzo.
ADVERTENCIA
Paro latente: El transporte en AMBA corre riesgo y las empresas advierten fecha límite
Empresas de transporte advierten que no podrán depositar salarios en caso de que la Casa Rosada no gire el dinero. Disminuyen frecuencias.
Al respecto, la Cámara Empresaria de Autotransporte de Pasajeros (CEAP) anticipó un frente de conflicto inminente en caso de que no exista reacción oficial. La entidad, mediante sus representantes, dieron a conocer a la prensa un estado de tensión importante en el sistema que podría catalizar en medidas de fuerza de los trabajadores en las próximas horas.
Según CEAP, la gravedad del asunto es tal que en caso de que la Casa Rosada no realice las transferencia en las próximas horas, los salarios que deben depositarse el próximo miércoles no llegarían a los bolsillos de los trabajadores. Algo que sería el paso previo a detonar un nuevo conflicto con afectación de las principales líneas que conectan la Capital Federal con el Conurbano.
Según las empresas nucleadas en esa entidad, el crecimiento de los costos y las demoras oficiales para la transferencia de recursos habrían derivado en una situación de alto potencial conflictivo. Un combo que torna inviable la operación plena de los servicios, que en algunos casos ya se han visto reducidos en hasta un 20% de las frecuencias como medida paliativa.
Qué pasa con el transporte
La urgencia expresada por las empresas está empujada especialmente por la estampida al alza de los combustibles. Con una aceleración de más de 20 puntos porcentuales durante el último mes, la volatilidad en los surtidores se hace sentir en las puntas de línea, donde no solo el diésel es más caro, sino que tampoco hay amplia disponibilidad.
Respecto a esto último, la CEAP advirtió que el suministro quedó condicionado por la volatilidad internacional de la energía, complicando la proveeduría y los términos de venta. Esto último activó medidas preventivas de las petroleras, que ahora exigen pagos de contado y en el momento, o con fuertes recargos en casos de demoras.
Esa ecuación queda comprimida además por la decisión oficial de no acelerar los aumentos de los boletos, soportando especialmente los precios de los viajes en el AMBA. De esa manera, las opciones de ajuste para las empresas quedan reducidas al reclamo estatal, quedando expuestas a operaciones en pérdida.
Cabe recordar que el transporte en AMBA es el único que recibe subsidios directos del Estado Nacional en la actualidad. En el resto de las jurisdicciones, las ayudas están direccionadas directamente a los usuarios, y en consecuencia los costos de transporte triplican la cantidad con tarifas cercanas a los 2.000 pesos en gran parte del país.
Una ecuación que no cierra
Al igual que en el AMBA, la realidad que impera en el transporte urbano e interurbano a nivel nacional es compleja. Con costos mayores a ingresos y cada vez menos capacidad de participación estatal, las empresas se encuentran encaminadas al conflicto con sus plantas de empleados.
Un ejemplo de ello es el caso de Salta, donde la UTA impulsó un paro para el 8 de abril por falta de acuerdo paritario. Desde el gremio de choferes acusaron la falta de participación del Gobierno nacional para encontrar garantías de servicio en provincias, enfocando todos los esfuerzos en el AMBA.
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